Julio Izumi (CMI)
Una multitud marchó ayer por la avenida de Mayo porteña para reclamar la aparición con vida del albañil Julio López, cuyo paradero se desconoce desde hace 19 días. Las Madres de Plaza de Mayo -línea fundadora-, las Abuelas, la agrupación HIJOS, y Familiares de Detenidos y Desaparecidos, organismos que mantienen buen vínculo con el gobierno nacional, encabezaron la enorme columna que se extendió a lo largo de diez cuadras, y cuyo aporte más significativo corrió por cuenta de las organizaciones piqueteras kirchneristas.
Fue una marcha de características particulares porque, además de los grupos que desde hace años vienen reclamando el castigo a los responsables de la represión, pudo verse al gabinete casi completo del gobierno bonaerense -estuvieron todos los funcionarios, con excepción del gobernador Felipe Solá y el ministro de Seguridad, León Arslanian, quienes, sin embargo, siguieron las alternativas del acto en un lugar cercano a la Plaza de Mayo- y a legisladores oficialistas como Carlos Kunkel y José Pampuro; al intendente porteño Jorge Telerman, y a su antecesor, Aníbal Ibarra, quien desde hace años mantiene un estrecho contacto con las Abuelas de Plaza de Mayo.>
"Buscamos verdad, buscamos Justicia, buscamos a Julio", fue la consigna detrás de la cual se movilizaron miles de ciudadanos, estimados por los organizadores en cien mil, empujados por la necesidad de reaccionar a las intimidaciones, amenazas y reivindicaciones que se multiplicaron desde la desaparición del testigo del juicio al genocida Miguel Etchecolatz.>
La movilización partió desde la esquina de Avenida de Mayo y 9 de Julio y culminó una hora y media después con la lectura del poema "Pido castigo", a cargo del actor Daniel Fanego. Fue un momento emotivo, porque a cada frase -"Por estos muertos, nuestros muertos", "Para los que de sangre salpicaron la patria", "Para el verdugo que mandó esta muerte", "Para el que ascendió sobre el crimen"- la gente respondió con un único grito: "íPido castigo!".
Fue clara la intención de los organismos convocantes de quitarle a la marcha cualquier connotación crítica hacia el gobierno de Kirchner. No hubo alusiones a responsabilidades políticas; tampoco, comparaciones con otros gobernantes, sólo el reclamo de la aparición con vida de López, el juicio y castigo a los violadores de los Derechos Humanos y la cárcel común para todos los genocidas.>
Hace una semana, otros organismos, como la Asociación de ex Detenidos y Desaparecidos, junto a sectores críticos del oficialismo, como la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, y partidos de izquierda, protagonizaron una movilización similar desde el Congreso hasta la Plaza de Mayo, al cabo de la cual leyeron un documento de tono duro hacia el gobierno nacional, al que responsabilizaron por el hecho de que el aparato represivo -que, se presume, actuó en el secuestro de López- siga impune.>
Esta vez, la propia composición y distribución de las agrupaciones evitó que se escucharan consignas críticas hacia el presidente. Entre los organismos de Derechos Humanos y las columnas finales, donde se concentraron los partidos de izquierda y las organizaciones que habían convocado a la marcha anterior, se ubicaron decenas de agrupaciones piqueteras. El conurbano bonaerense tuvo presencia masiva a través de Libres del Sur, el Movimiento Evita, la Federación de Tierra y Vivienda de Luis D'Elía, Barrios de Pie, y la Corriente Nacional y Popular 25 de Mayo, cuyos referentes son la ministra de Economía, Felisa Miceli, y su pareja, Jorge Velazco.
Fue así que, cuando hacía más de media hora que el acto había terminado en la Plaza, varias columnas ni siquiera habían podido acercarse a cien metros del palco.>