Como situaciones ridículas pueden describirse el intento de ponerse primero las zapatillas y después las medias, o el tirarse a una pileta y luego sacarse la ropa. Es que con sólo usar la razón o un poco de inteligencia podremos darnos cuenta de ello.
Sin embargo, y aunque el mensaje del párrafo anterior a más de un lector le parezca obvio, una situación similar a las mencionadas tiene lugar en nuestra ciudad. Pero lo peor y terrible del caso, no es que lleve ese calificativo sino que esté vinculada con la ausencia de una correcta planificación urbana.>
Los planes de viviendas que se están ejecutando en Santa Fe son muchos. Ahora... ¿bajo qué condiciones?>
Días atrás, El Litoral publicó un informe donde daba cuenta de que miles de santafesinos aún no tienen la red de agua potable en sus domicilios. Eso implica que, a causa de la mala calidad del líquido vital que reciben, muchos tengan que pedalear hasta el barrio más cercano para llenar sus bidones, otros elegir un aguatero por cuadra y, los más estables económicamente, procurarse botellas de agua mineral.>
Las respuestas que, por lo general, circulan en torno de estas cuestiones, que desde la lógica no encuentran explicación, coinciden en que "el problema ya viene de la gestión anterior", o "no es nuestra responsabilidad". Sin embargo, lo ocurrido meses atrás, cuando la Dirección de Vivienda y Urbanismo de la provincia inauguró un barrio para empleados públicos afectados por la inundación, en Peñaloza al 10200, deja en evidencia el problema que suscita la falta de planificación. Es que, se supone, el acceso al agua potable totalmente apta para consumo humano es un servicio que no debe faltar a la hora de pensarse en un nuevo barrio que, paradójicamente, está dentro de los límites del área concesionada por Aguas Santafesinas SA.>
Es de esperar que las obras de los acueductos Aristóbulo del Valle, Refuerzo Zona Norte y Cierre Sudoeste del Acueducto Sur permitan el mejoramiento del servicio en algunos barrios y su incorporación en otros.>