De la redacción de El Litoral/DyN
El gobierno ratificó ayer sus diferencias con la Iglesia Católica Argentina y denunció que hay sectores de la institución que se volcaron a la acción política, porque "no quieren que el pasado se revise". El cardenal Jorge Bergoglio, en tanto, postergó su viaje al Vaticano en medio de la tensa relación con el gobierno y tras las declaraciones de su vocero en las que se cuestionó al Papa.
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, consideró que el debate por la reelección indefinida del gobernador de Misiones es "un emergente de todos los puntos de diferencia que hemos verificado con la Iglesia en los últimos tiempos".>
Y mencionó que las polémicas en torno de la educación sexual en las escuelas, la Ley de Salud Reproductiva y el aborto, "han molestado" a algunos sectores de la Iglesia y los ha llevado a que "confronten con el gobierno nacional". También destacó la carta que envió el Arzobispado de Buenos Aires al acto homenaje de los militares muertos por la guerrilla de los '70, del jueves pasado, en Plaza San Martín y donde se hizo un llamado a la "reconciliación".>
El vicepresidente Daniel Scioli, en tanto, optó por un perfil menos confrontativo y aclaró que la relación entre la Casa Rosada y la Iglesia es "respetuosa" y que los disensos están focalizados en "algunos sectores". Scioli dijo, en declaraciones a Radio del Plata, que el hecho de que "algunos miembros de la Iglesia hayan decidido ingresar abiertamente a un debate político, no tiene que confundir la relación con la Iglesia que es respetuosa".>
El enfrentamiento entre la Iglesia y la Casa Rosada fue creciendo después de que el presidente Néstor Kirchner respaldó en un acto, en Posadas, la iniciativa del gobernador Carlos Rovira de la reforma constitucional para lograr la reelección indefinida.
El cruce se trasladó a Capital Federal, cuando el vocero del Arzobispado porteño, Guillermo Marcó, calificó a Kirchner como "el presidente de la discordia", a lo que el primer mandatario respondió con la advertencia de que "el diablo llega a todos lados, a los que usamos pantalones y a los que usan sotana".>
Ayer, en declaraciones por Radio América, el jefe de Gabinete afirmó que "hay muchos sectores que no quieren que el pasado se revise y eso ha llevado a que tomen una acción política más definida, que los lleva a actuar electoralmente en una provincia como Misiones".>
Fernández se refirió a la figura del ex obispo Joaquín Piña, que encabeza la oposición a la reforma constitucional para habilitar una reelección indefinida del gobernador misionero. Pero también mencionó la carta enviada por el canciller del arzobispado porteño, Fernando Rissotto, a los organizadores de la marcha en homenaje a los militares muertos por la guerrilla del '70, en respuesta a la invitación cursada al cardenal Jorge Bergoglio para que participara del acto.>
"Cuando uno entra en terreno de la contienda electoral, queda sometido a las reglas electorales", sentenció. Scioli, por su parte, aclaró que "una cosa son sectores de la Iglesia y otra la Iglesia en general. Acá hay que dividir esto por respeto de lo que genera, especialmente en una comunidad que es fiel al sentimiento católico".>
"Que algunos miembros de la Iglesia hayan decidido ingresar abiertamente a un debate político, esto no tiene que confundir la relación con la Iglesia, que es respetuosa", sostuvo.>
Radrizzani
El vicepresidente segundo del Episcopado, monseñor Agustín Radrizzani, intentó bajarle el tono a la fuerte polémica entre la Iglesia y el gobierno, y sugirió que "ahora, lo mejor es llamarnos a silencio y dejar que se aquieten las aguas". El obispo de Lomas de Zamora admitió que hay "frases desafortunadas de los dos lados", pero remarcó que "lo que pasa es que no hay sumisión" del sector eclesiástico. "No se ve en este momento una Iglesia complaciente ante quienes en un momento no busquen el bien común. Entonces, si tiene que decirles algo a sus gobernantes, se lo dice. Y si tiene que decirles algo a sus fieles, se lo dice. Son niveles de sinceridad, donde a veces hay intervenciones que rayan lo agresivo. Pero eso deberá limarse con el tiempo".
Las señales que llegan desde el Vaticano desaprueban el proyecto hegemónico que anida en la reelección indefinida que Kirchner promueve. En Roma tampoco ven con buenos ojos la incursión directa de sacerdotes en la arena política y, por otra parte, se cuestiona una reciente entrevista al vocero del cardenal Bergoglio, que pone en tela de juicio al Papa y su declaración sobre el Islam.
Son demasiados acontecimientos para un mismo capítulo de la larga historia de disputas de poder entre los gobernantes terrenales y los pastores católicos. En lo inmediato, Kirchner parece haber enfriado su apoyo a la reelección indefinida de Carlos Rovira en Misiones, pero no por sugerencia celestial sino porque las terrenales encuestas marcan un desgaste precipitado en esa materia.
Bergoglio ya había cuestionado el poder de las encuestas en el Tedéum del 25 de Mayo, ante el propio presidente. Ahora, el cardenal es blanco de la Casa Rosada, donde entienden que el prelado asume el rol que la débil oposición política argentina no termina de protagonizar, y que en cambio molesta en el escenario electoral imaginado por Néstor Kirchner.
Según revela hoy la corresponsalía en Roma del diario La Nación, el arzobispo de Buenos Aires suspendió su viaje al Vaticano para participar de una reunión del Consejo postsinodal.
La decisión tendría varios nutrientes: el malestar en el Episcopado argentino por la decisión del Vaticano de nombrar a monseñor Marcelo Martorell como obispo de Puerto Iguazú en reemplazo de Joaquín Piña, candidato a convencional constituyente en Misiones para enfrentar a Rovira; el enfrentamiento de Bergoglio con Kirchner, que el Vaticano no desalienta pero pretende encausarlo con menos costo protagónico y finalmente la molestia que habría causado en el sucesor de San Pedro una declaración de Guillermo Marcó, el sacerdote vocero de Bergoglio.
Desde el diario Clarín se recuerda que Marcó le dijo a la revista Newsweek que la reciente declaración de Benedicto XVI sobre el Islam no lo representa. "Es una pena. Cuando uno insiste en la diferencia de las doctrinas, necesariamente va a un enfrentamiento. Por eso, cuando el Papa se mete en el campo de la discusión sobre la verdad, o sobre lo que es verdad o no, la declaración se hace infeliz".
El presidente disgustado por la relación de Iglesia y dictadura y por las intromisiones religiosas en la política de salud y sexualidad; la Iglesia argentina opositora a la hegemonía del gobierno y al abandonado proyecto de calidad institucional que se promoviera en el Diálogo Argentino, y el Vaticano molesto con los protagonismos terrenales y las declaraciones inusuales de un sacerdote. Son los ejes de una historia que habrá de continuar.