(C) Analía Benigni - Romina Kippes - UNL - El Litoral
La sociedad actual está marcada por la incertidumbre. Las consecuencias en el medioambiente del desarrollo industrial, la pérdida de credibilidad de los partidos políticos, el debilitamiento del Estado-Nación, la globalización, la inestabilidad laboral, nuevas formas de familias o grupos familiares, sujetos que se asocian en grupos pequeños en procura de reivindicaciones particulares -como, por ejemplo, las lealtades de género, minorías sexuales e indigenistas- son síntomas que ponen de manifiesto la génesis de una nueva forma de construir sociedad o la transformación de la existente.
Frente a este panorama, la sociología plantea contrastar dos modernidades: la primera, de fase sólida, signada por "ser duradera, resistente al cambio y estar pensada bajo la lógica del progreso", y la segunda, marcada por "la fragilidad, la incertidumbre y la existencia de las consecuencias de la globalización", según diferenció Silvia Montenegro, docente investigadora de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).>
"Todavía estamos inmersos en lo que se caracterizó como sociedad moderna, con peculiaridades propias que la diferencian de la primera modernidad", dijo.>
"En este momento existen otros elementos de individualización en los sujetos. Nos hallamos ante la pérdida de creencias o estructuras que antes otorgaban significados; por ejemplo, la pertenencia a la Iglesia Católica o el participar en un determinado partido político por tradición. Si bien es cierto que siguen existiendo, hoy no son pertenencias monopólicas", manifestó Montenegro, quien dicta un seminario sobre "Sociedades contemporáneas, globalización, riesgo y eco político", en el marco de la Maestría en Gestión Ambiental que se desarrolla en la Facultad de Ciencias Hídricas (Fich) de la UNL.
"Los sujetos no parecen seguir mandatos otrora fundamentales, sino que construyen sus biografías de acuerdo con una multiplicidad de opciones que, miradas desde arriba, parecen caóticas, confusas", prosiguió.>
"En el presente estaríamos ante una fractura de la modernidad, que marca el paso de la sociedad industrial clásica a la sociedad industrial de riesgo. La noción de sociedad de riesgo supone una constelación de conceptos que, en conjunto, permiten componer la trama de análisis de una sociología que pretende referirse al camino hacia una nueva modernidad", expresó Montenegro en el artículo "La sociología de la sociedad del riesgo: Ulrich Beck y sus críticos", publicado en la revista interuniversitaria de estudios territoriales denominada Pampa.>
"Vivimos en un proceso de transformación en donde la idea de identidad de los sujetos ya no está marcada por los límites del Estado-Nación. Antes pensábamos a la sociedad como circunscripta al Estado-Nación y las lealtades que se configuraban se hallaban dentro del territorio. Un síntoma del cambio es la pertenencia; pongamos por ejemplo a un movimiento ecologista que brinda la oportunidad de crear lazos transnacionales no suscriptos al ámbito local, más allá de que lo que se plantee sean muchas veces reivindicaciones locales", indicó la investigadora.
En estos tiempos se aprecia la proliferación de foros sociales en los que se evidencia la mezcla, la imbricación de diferentes tipos de reivindicaciones, luchas o reclamos de organizaciones sociales vinculadas, entre otras, a cuestiones ambientales: "Emergen grupos particulares relacionados con lealtades globales. El eslogan más recurrente es pensar globalmente y actuar localmente", enfatizó la experta.>
Para que estas situaciones fueran posibles o acontecieran fue fundamental el rol de los medios de comunicación: "Nos hallamos en una sociedad interconectada, en donde la posibilidad de tejer redes y comunicarse translocalmente es un elemento tecnológico que estos grupos han utilizado. La proliferación de los medios de comunicación alternativos, en cierta manera, ha democratizado el acceso a la información y es un hecho que no puede ser controlado por el Estado", concluyó.>