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Darío Pignata[email protected]
Para sorpresa de muchos -quien escribe bien ubicado en la lista-, Julio César Falcioni no apeló a los famosos choferes ni tampoco a los peligrosos bichos voladores prometidos. Porque desde que tomó a este Colón en crisis, producto de esa hepatitis futbolística que lo empezó a dejar amarillo con Bauza en el torneo anterior y se prolongó con el "Huevo" en este arranque, no utilizó para intentar sacar puntos las recetas esperadas o anunciadas. Porque Falcioni no cruzó el micro adelante del arco para que no le hagan goles a Tombolini y tampoco usó la "táctica vampiro" para colgarse todos del travesaño. Es más, en canchas grandes y con rivales iguales, como fue frente a River Plate en el Monumental y Racing en Avellaneda, salió a jugar de igual a igual. Incluso, con planteos más generosos de lo que muchos esperaban por cómo estaba Colón con sus pocos puntos de tabla y promedio. Además, en el análisis puntual de cómo se paró Colón en Buenos Aires, habrá que decir que tanto en Mataderos (0-1 con Chicago) como en Sarandí (1-2 con Arsenal), Colón perdió porque jugó mal y no porque salió a poner la colita atrás.
En este contexto, los partidos de local con Falcioni, más el reenganche de la gente a partir de la reacción hormonal del equipo, fueron en la misma dirección. En el capítulo inicial con Vélez, frente al Newell's de Pumpido y contra Argentinos Juniors, Colón salió a jugar. Y tan mal no le fue: sacó 7 puntos de los 9 que se pusieron en juego. Pero, obviamente, hay que analizar la propuesta de los rivales que tuvo enfrente: ante Vélez, Newell's y Argentinos Colón salió a jugar y pudo jugar en partidos abiertos o de palo con palo. Porque Russo vino a buscar con Vélez, en su momento, el salto más importante para llegar a la punta del campeonato; porque Newell's venía embalado, trajo mucha gente desde Rosario ese viernes a la noche y Pumpido lo mandó al frente, jugando un partido "especial" contra Colón; y porque todos sabemos cómo juega -o por lo menos intenta- históricamente Argentinos Juniors a la pelota.>
Si todos pensábamos que Quilmes iba a intentar proponer el negocio más conveniente para llevarse un puntito milagroso desde Santa Fe, esas sensaciones se multiplicaron cuando el imponente Maglio le mostró la segunda amarilla a Chatruc antes del final del primer tiempo. Entonces, si bien Pogany no resignó a ninguno de los puntas arriba -el inteligente Bustos Montoya y Diego Torres-, Quilmes propuso un partido "corto". Por primera vez en la era Falcioni, las circunstancias del juego y los famosos accidentes de los que hablaba Panzeri, obligaron a Colón a jugar un partido de 40 metros. Porque entre los puntas y los centrales no había más que esa distancia de separación cuando uno observaba cómo quedaba Quilmes con sus diez jugadores. Entonces, a la hora de analizar el juego en sí, Colón fracasó en los caminos que eligió para desatar el nudo. No hablemos del resultado, porque todos se hubieran ido felices a comer perdices si entraban algunos de los tres tiros en los caños -uno de Reynoso, dos de Ramírez-, la de "Totono" por arriba en pared con Giovanny, el inmejorable rebote que le quedó a Barrado, el frentazo de "Tito" para que vuele Grosso o los dos cabezazos del "Bichi" Fuertes.
Se le hizo imposible abrir el candado. Colón, con sus once hombres, no supo cómo atacar en el campo chico que Quilmes proponía con diez jugadores. No pudo con el esquema y tampoco con los vicios del esquema: Grosso demoraba en cada saque de arco una eternidad, los jugadores se tiraban al piso inventando lesiones y todos los laterales de Quilmes duraron más minutos que uno de los tiempos del mini-partido del miércoles a la noche frente a Vélez en Santa Fe. Entonces, ante la pasividad de Maglio como árbitro (amonestó a Grosso en la última jugada del partido por demorar) y sus propias limitaciones técnicas, los jugadores de Colón fueron enloqueciendo adentro de la cancha.>
Así dadas las cosas de cara al complemento, si en un partido Colón necesitaba de sus manejadores de pelota era justamente frente a Quilmes en Santa Fe. Pero dio la casualidad que ayer Barrado, Grisales y Giovanny tuvieron una tardecita de terror con la pelota en los pies Y si bien se podrá hablar de "otros mecanismos" de juego, como la salida de los laterales y lo bien que puede aguantar la pelota Ramírez arriba, si en Colón por lo menos no juegan dos de los tres jugadores nombrados, el fútbol se muere. Porque Barrado estuvo "Borrado", porque "Totono" se quedó sin tono y porque "El Príncipe" perdió el encanto en el mismo túnel cuando salía a la hierba. Además, mejor ni hablar de los laterales ayer: Chitzoff era un elemento decorativo y Jerez hizo extrañar a... sí... íííJuan Fernández!!!
A pesar de los cambios, Colón se fue apagando. Porque a Enría le costó entrar en juego y porque el "Bichi" Fuertes entró tarde (así y todo metió dos cabezazos peligrosos). De más está decir que al empate lo festejó Quilmes como aquél campeonato del "78 y Colón se fue con la sensación amarga de dos puntos regalados sin hacer nada.>
Ahora asoma, el domingo que viene, otra final con los jujeños en el norte de la República Argentina. El mini-partido con Vélez y los 90 minutos con Quilmes hablan a las claras de algunos preocupantes rendimientos individuales. Para colmo de jugadores claves que parecían recuperados, como "Totono", Giovanny y Barrado. En el caso de Grisales, no podrá jugar por haber llegado a la quinta amarilla. Lo que está definido es algo: el domingo no se puede perder en Jujuy esta otra "guerra" por el promedio. �Apostará Falcioni a recuperar los jugadores que Colón necesita para tener la pelota y jugar un fútbol generoso? �O habrá llegado el momento de hacer volar los vampiros? Porque si bien Colón viaja a Jujuy en avión, a lo mejor "Pelusa" alquila un micro en Purmamarca o Humahuaca. Para ponerlo, por si las moscas, adelante del arco de Tombolini.>
Colón: Laureano Tombolini; Diego Chitzoff, Fernando Alloco, Diego Reynoso, Pablo Jérez; Diego Barrado, Gastón Esmerado, Freddy Grisales, Germán Rivarola; Giovanny Hernández; Rubén Ramírez.
Director técnico: Julio César Falcioni.
Quilmes: Damián Grosso; Alfredo González Bordón, Julio Moreyra, Héctor Vidal Sosa, Alvaro Pereyra; José Chatruc, Martín Romagnoli, Fernando Saavedra, Esteban García; Diego Torres y Eduardo Bustos Montoya.
Director técnico: Esteban Pogany.
Goles: no hubo.
Cambios en el segundo tiempo: al inicio Claudio Enría por Chitzoff (C), a los 10m Jorge Medina por Torres (Q), a los 23m Alcídes Píccoli por Allocco (C), a los 33m Walter Coyette por García (Q), a los 36m Esteban Fuertes por Hernández (C) y a los 44m Rodrigo Soria por Bustos Montoya (Q).
Incidencia: 45m PT expulsado José Chatruc (Q).
Cancha: Colón.
Árbitro: Carlos Maglio
Recaudación: 42.808 pesos
La experiencia de ayer, frente a Quilmes, en cuanto a desatar nudos, abrir candados y romper cerrojos debe servir para los partidos que se vienen en Santa Fe. Porque los equipos que quedan como visitantes en el fixture del equipo de Julio César Falcioni seguramente pisarán el césped del Cementerio de los Elefantes sin demasiada grandeza en la propuesta de juego.
Los 9 puntos que Colón pondrá en juego en casa, ante su gente, serán frente a Lanús, Belgrano de Córdoba y Banfield. Y si bien no se pueden hacer especulaciones o analizar hipotéticas estrategias, es posible que esos tres rivales utilicen planteos similares al propuesto ayer por Quilmes.
No se puede caer en la excusa de "esquemas incómodos", porque en el fútbol todo lo que se consigue con la pelota -aún pegarle para arriba- es válido para el reglamento. Habrá que encontrar variantes, porque hoy en el mundo de las imágenes, quien repase Colón-Quilmes sabrá cómo jugarle al equipo de Falcioni en Santa Fe.