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Ignacio Andreychuk[email protected]
El partido se perfilaba para ser largo viaje al más allá. Para permanecer dormido por muchas horas. Letargo pleno. Pero, de pronto, salió de la modorra y empezó a generar algunas animadas. Sin embargo, ante tanta trinchera, Colón intentó bombardear desde las alturas. El tema es que falló en el pase a la red y salió de la cancha con la decepción de saber que era un duelo poco comprometedor en los apuntes, pero que al final no se logró el cometido.
En el primer tiempo, dos aspectos captaron la atención: el mal espectáculo que brindaron ambos equipos y el estatismo de Colón, sobre todo adelante. Inclusive no se pudo contar siquiera una secuencia de cuatro o cinco pases, rotación incluida, para avanzar las filas y lastimar a Quilmes. No fue así. >
Sin embargo, las apariciones más punzantes se gestaron del lado del local. Primero, la escuadra rojinegra tuvo algunas aproximaciones aisladas a la valla de Grosso; luego empezó la cuenta de las ocasiones que sí tenían destino de red.>
La única jugada asociada, que tuvo espíritu de elaboración, fue un arranque de Grisales, la devolución de su compatriota Giovanni Hernández y "Totono" le metió la punta del botín tras entrar al área. Salió por arriba, cerquita del horizontal. >
A la otra, la gritaron en todo el Brigadier López: el "Mudo" Reynoso cabeceó, mirada firme, tras un centro cruzado y el balón chocó con el travesaño, volvió a volar y le cayó al pecho del pie más hábil de Barrado, quien lo estrelló con un rival. >
Y la tercera y última se generó luego de una combinación entre la pegada de Chitzoff, el pivoteo de Ramírez y el remate final de Barrado. Allí quedaron todas las opciones para facturar que tuvo Colón durante la primera etapa. Flotaba la sensación de estar en falta con la gente, con el técnico y sus indicaciones previas, y hasta con el equipo en sí.>
Colón llegó con mayor frecuencia y profundidad al arco adversario. Lo hizo con "Tito" Ramírez como referencia aérea en el punto penal. Pero en ningún momento pasó por encima a Quilmes, sólo salió en propulsión hacia la red visitante con la única idea de meterla y que se termine todo.
Sin embargo, el gol no aparecía. La gente se impacientaba. A su vez, Colón trataba de imprimir la misma aceleración que exigían las tribunas, lo que hizo que las imprecisiones se apoderen de sus intentos y que el físico no concuerde con la mente (nunca iban justos).>
Entró Enría y, primero, debió bajar demasiado para contactarse con la pelota. Luego tuvo protagonismo a la hora de enviar centros desde el flanco derecho para las apariciones de Ramírez. También ingresó (regresó) Esteban Fuertes, así que ya eran dos los centrodelanteros. Y Rivarola llegaba por la banda izquierda con la intensión de infiltrarse entre los defensores, pero no tenía sorpresa. Y Giovanni Hernández no aparecía. O sí lo hacía pero no encontraba trascendencia. Y Freddy Grisales que se alejaba del arco en vez de encararlo (los volantes de Quilmes también lo desbordaron un poco). Y Esmerado que sólo se dedicó a custodiar el anillo central pero no empujaba. Y Barrado... �y Barrado? Lástima que ayer no anduvo el volante ex River y Racing, porque se lo necesitó.>
Al final, el plan de ataque no encontró su concreción tras la línea enemiga. Si bien las chances de anotar quedaron reflejadas en los tiros contra el poste, en las atajadas del arquero Grosso, en el remate de Hernández que pasó cerca, en el otro disparo de Barrado que también se fue al lado y en las otras aproximaciones del local, el gol fue una chica difícil de conquistar para Colón: la sacó a bailar pero no quiso.>