Luis Tarullo (DyN)
Como tantas otras veces, el sindicalismo peronista sigue perdido en su propio laberinto, esta vez acosado por los espectros resurgidos por la violencia de San Vicente. En el centro de la escena, apuntado por quienes quieren desbancarlo -que encontraron ahora una espléndida ocasión-, se encuentra Hugo Moyano, jefe de la CGT y líder del sindicato camionero, al cual pertenece el hombre que disparó su arma a las puertas del mausoleo peronista y le complicó la vida al titular de la central gremial.
También, como tantas otras veces, el gastronómico Luis Barrionuevo es uno de los principales cruzados en la tarea de producir un quiebre en la CGT y forzar un cambio en la conducción y dirección de la entidad. Por ello, Barrionuevo estaría motorizando un encuentro de dirigentes afines donde no habría piedad para el dirigente camionero, lo cual, por añadidura, significaría un mandoble contra el gobierno nacional, hasta ahora aliado de Moyano.>
Además, hay quienes en ese sector pretenderían que la movida signifique el alumbramiento de una virtual CGT paralela, con lo que, interpretan, el derrumbe del dirigente camionero sólo estaría condicionado por una cuestión de tiempo. Pero los intereses y los compromisos cruzados de la dirigencia delinean un panorama amplio y complejo.>
Sucede que el gastronómico paladearía un triunfo completo si logra sumar a ese cónclave los "gordos", aunque parece que habría opiniones repartidas. Están los que no tendrían inconveniente en ir a esa reunión y los que prefieren mantenerse al margen y dejar que los otros hagan el "trabajo sucio", convencidos de que, de cualquier manera, su retorno al timón de la CGT está cada vez más cerca.>
Es tanto el optimismo de los detractores de Moyano, que en las filas hostiles se escuchó decir que "los hechos del 17 de octubre pasado fueron a la conducción de la CGT, lo que Malvinas fue para la dictadura militar". Pero tanta algarabía tiene un tope a la hora de contabilizar que, pese al bumerán que significó la ceremonia del traslado de los restos de Perón, Moyano y uno de sus principales compañeros de ruta, el taxista Jorge Viviani, fueron recibidos por el ministro del Interior, Aníbal Fernández, en la Casa Rosada.>
Más allá de los argumentos trascendidos para justificar la reunión, el solo hecho de su concreción tiene una lectura política inmediata, y lo primero que se interpreta es que fue un espaldarazo oficial en medio de tanta tensión. El hecho de que el presidente Néstor Kirchner no haya estado en la audiencia en esta ocasión, no se traduce directa y literalmente como una quita de respaldo. No es posible pensar que semejante gesto de Fernández no haya tenido el aval del primer mandatario, encima en la propia morada presidencial.>
La funcionalidad ha sido signo distintivo de la relación gobierno-Moyano, y en el libreto político el camionero tuvo, por ejemplo, el rol fundamental de portar el estandarte de la pauta salarial que rigió en el universo sindical en las negociaciones por aumentos de sueldo. El mismo papel estaba reservado para el mandamás cegetista para la próxima ronda de tratativas, lo cual ahora ingresó en un lógico cono de sombras.
Pero no hay que olvidar, por otra parte, que el camionero también tiene un rol estratégico en el ámbito del transporte y su alianza con los responsables gubernamentales del área continuaría siendo óptima, al menos por las recientes imágenes, donde pudo verse en público al secretario de Estado Ricardo Jaime junto a Moyano y otros sindicalistas.>
Además, si bien Moyano muestra flancos agrietados por la barbarie de San Vicente, las otras fracciones sindicales no cuentan ni por asomo con la simpatía y la confianza del gobierno. Por ello, los enemigos del camionero están analizando sus pasos y tratando de despejar algunas dudas que persisten, mientras se estima que Moyano dará pelea y no se entregará mansamente a esperar el golpe de nocaut que pretenden asestarle muchos desde prácticamente el mismo día que se sentó en el sillón mayor de la CGT.>
En medio de los estertores de San Vicente, otras cuestiones relacionadas con el mundo laboral continúan presentes -y pendientes-, aunque hayan perdido espacio público a partir de la aparición de hechos políticos de mayor repercusión. Por caso, aún no hay novedades concretas, aunque sí algunas incipientes versiones acerca de plazos, sobre proyectos importantes como la nueva ley de riesgos de trabajo, una iniciativa altamente sensible, con la cual las partes involucradas deben andar con pies de plomo.>
Las pretensiones de empresarios y gremialistas no son coincidentes y el sector sindical cuenta con el handicap de que la comisión de Legislación del Trabajo de Diputados está timoneada por un hombre de su riñón, el abogado laboralista Héctor Recalde, quien ha empujado varios proyectos que restituyen legislación cercenada o suprimida años atrás.>
Sin embargo, la administración Kirchner busca en algunos temas en particular, como justamente la ley de accidentes laborales, salidas que puedan conformar a los dos principales interesados. En este marco, entre los elementos que pesan a la hora de las decisiones provenientes de la Casa Rosada figuran las vitales negociaciones con el sector empresarial por los precios. El gobierno entiende que no puede tensar la cuerda con ciertas cuestiones, cuando en esta instancia uno de sus objetivos principales es que los valores, especialmente de los artículos de primera necesidad, no sufran alteraciones que afecten la marcha de la economía, sobre todo en la etapa preelectoral.>
En paralelo, también debe definir, en medio de ese complicado cuadro, el tema salarial. Ya se está imponiendo en diversos círculos que el índice de aumento de sueldos para el próximo ciclo podría oscilar entre 12 y 14 por ciento. Aún resta definir el guarismo y confirmar quién será el o los encargados gremiales de dar el puntapié inicial.
Pero aunque han perdido difusión en esta instancia, siguen lacerando a la sociedad problemas como el trabajo en negro, el desempleo y el escaso poder adquisitivo de millones de salarios.>
En este marco, desde la Iglesia Católica volvió a escucharse una voz de advertencia acerca de los sectores más desprotegidos, esta vez mediante un informe del Departamento de Economía de la Universidad Católica Argentina. El trabajo alerta sobre la precariedad de ingresos y el trabajo informal, entre otros puntos.>
Muchos frentes continúan abiertos, más allá de las peleas coyunturales sobre, por ejemplo, espacios de poder. Al margen de los intereses sectoriales, entonces, hay otros temas que tienen prioridad.>