AFP-EFE
El derrocado presidente iraquí Saddam Hussein llamó hoy, ante el tribunal que lo juzga por "genocidio" contra los kurdos, a una "reconciliación" entre los árabes y los kurdos en Irak, pidiéndoles "perdonarse" los unos a los otros.
"Llamo a los árabes y a los kurdos en Irak a reconciliarse, a perdonarse y a darse la mano", dijo Saddam Hussein, dos días después de su condena a muerte.>
Saddam entró al tribunal de Bagdad, donde se levantó el toque de queda, con una sonrisa en la cara, vestido con su habitual traje oscuro.>
Durante la audiencia, rechazó el testimonio de uno de los presuntos sobrevivientes kurdos de la denominada "campaña de Anfal" que tuvo lugar en Kurdistán en 1987 y 1988.>
"�Quién puede verificar esos hechos, quién puede sostenerlos? Nadie", dijo el ex presidente iraquí tras escuchar el relato de un testigo que denunció ejecuciones sumarias de familiares y vecinos en su poblado en esa fecha.>
Los abogados de Saddam, que boicotean el juicio, no estaban presentes para protestar la supuesta intervención del gobierno iraquí en la designación del juez Mohamed al Oreibi al Jalifa. La defensa está por ende a cargo de abogados de oficio, que Saddam y los demás inculpados recusan.>
Saddam Hussein regresó hoy a la corte para escuchar nuevos testimonios sobre cómo él y otros seis integrantes de su régimen supuestamente masacraron a decenas de miles de kurdos en la campaña de Anfal, en el norte de Irak.>
Uno de los otros seis acusados es su primo Hassan al Majid, conocido como "Alí el químico".>
Saddam Hussein, único acusado en ambos juicios, puede recibir una segunda condena a muerte en el marco de este proceso.>
Los fiscales dicen que unos 180.000 civiles kurdos murieron en la masacre de Anfal. Saddam y los demás acusados insisten en que fue una operación contrainsurgente legítima contra guerrillas separatistas.
La audiencia anterior tuvo lugar el 31 de octubre y el juez al Jalifa aplazó el caso hasta el 7 de noviembre, dos días después del veredicto de Saddam por el juicio de la matanza de Dujail.>
Decenas de testigos kurdos han ofrecido en varias audiencias desgarradores testimonios de cómo las fuerzas de Saddam arrasaron sus poblados en 1988, mataron a miles con bombas de gases químicos y destrozaron sus hogares.>
El primer testigo de la audiencia de hoy, Qahar Jalil Mohamed, contó que el 25 de agosto de 1988 los habitantes de su poblado en Kurdistán (norte) entraron en pánico al enterarse de que el ejército iraquí los atacaría, e intentaron huir.>
"La gente intentaba escaparse pero no podía. Los militares llegaron al pueblo, algunos de nosotros decíamos que debíamos rendirnos, otros querían suicidarse", relató.>
"Enviamos a ancianos a hablar con el ejército para conocer sus intenciones, y un oficial juró sobre el Corán y en nombre de Saddam Hussein y del partido (Baas) que no nos ocurriría nada malo, entonces decidimos entregarnos", añadió.>
Pero los militares iraquíes "nos llevaron fuera del pueblo y separaron hombres, mujeres y niños", acotó. "El ejército reunió a 37 hombres, incluyéndome a mí, y comenzó a dispararnos. Los militares recargaron sus Kalashnikov y volvieron a tirar", añadió.>
"En total, murieron 33 personas, yo perdí a mi padre y a mis dos hermanos. Recibí un balazo en la espalda y otro en la frente", dijo el testigo, que se quitó el turbante para mostrar la cicatriz sobre sus ojos y levantó su túnica para mostrar las marcas en la espalda.>
"Quiero que todos vean mis heridas", dijo. Un total de 18 miembros de su familia murieron en la masacre de Anfal, precisó.>
El testigo dijo que encontró a un sobrino aún con vida y partieron juntos, pero luego fueron capturados por las tropas de Saddam y conducidos a un campo de detención llamado Baherka, donde vio cómo un médico introducía un destornillador en la herida de un detenido.>
Pasó tres años en el campo de prisioneros, donde al menos 10.000 hombres, mujeres y niños permanecieron detenidos antes de ser liberados en una amnistía.>
El veredicto de culpable pronunciado el domingo contra el ex presidente iraquí Saddam Hussein se extiende también a Estados Unidos, afirma el periodista, escritor y especialista británico en Medio Oriente Robert Fisk, en un artículo publicado en el Independent.
"El que fue aliado de Estados Unidos ha sido condenado ahora a muerte por crímenes de guerra que cometió cuando era el mejor amigo" de la superpotencia, comenta Fisk, autor de La Conquista del Medio Oriente.
"Estados Unidos conocía sus atrocidades e incluso suministró el gas, junto a los británicos, claro está, y sin embargo, el domingo declaramos que era, en palabras de la Casa Blanca, otro gran día para Irak", agrega Fisk.
Según él, "el veredicto no podría ser más justo, ni tampoco más hipócrita".
Occidente no puede "hoy mencionar (la prisión de) Abu Ghraib al haber seguido la pista de vergüenza del propio Saddam en esa misma institución", comenta en alusión a las torturas y malos tratos cometidos allí por los ocupantes occidentales.
"Ni siquiera podemos reclamar nuestra superioridad moral (...) hemos abusado sexualmente de los presos y matado a algunos de ellos y asesinado a algunos sospechosos y cometido algunas violaciones e invadido ilegalmente un país, lo que ha costado a Irak tan sólo 600.000 vidas", escribe Fisk.
Sobre las ventas de sustancias químicas al régimen iraquí, Fisk comenta: "Es horrible tener que admitir eso ahora que se le ha condenado a la horca (a Saddam) por una matanza de chiítas muy localizada en lugar de por la muerte por gas masiva de kurdos", perfectamente conocida, dice, por los gobiernos de Washington y Londres.
El Reino Unido -dice Fisk- envió a Irak también cloruro de tionilo a un precio módico, y si bien es cierto que esa sustancia se puede utilizar también para fabricar tintes para tejidos, ese mismo país "prohibió ocho años después la venta de vacunas contra la difteria para los niños iraquíes con el argumento de que podía utilizarse para fabricar armas de destrucción masiva".
Según el experto británico, si bien es cierto que en teoría los kurdos podrían juzgar también a Saddam y condenarle a la horca "por los miles de kurdos que murieron en Halabja", no es probable que británicos y estadounidenses tolerasen un juicio en el que "tendríamos que contar cómo logró su sucio gas".
Un juicio en el que habría que explicar, agrega, por qué, después de los crímenes de guerra contra Halabja, la CIA instruyó a los diplomáticos estadounidenses en Medio Oriente para que acusasen a los iraníes del uso de ese gas contra los kurdos en un "momento en que Saddam era nuestro aliado en lugar de nuestro criminal de guerra favorito".
Imparcialidad
Saddam Hussein no fue juzgado por un tribunal independiente ni imparcial, afirmó en un comunicado el argentino Leandro Despouy, relator especial de la ONU sobre la independencia de los jueces y abogados.
En su opinión, el depuesto presidente, debería ser juzgado de nuevo por un "tribunal internacional independiente e imparcial que reúna todas las garantías que permitan recibir el apoyo de Naciones Unidas".
Según el relator especial, el juicio de Saddam Hussein no se desarrolló en "un marco legal de conformidad con los principios internacionales de los derechos humanos, en particular en lo que se refiere al derecho de ser juzgado por un tribunal independiente e imparcial, en el respeto de los derechos de la defensa".