Cifras pavorosas de pobreza en nuestra ciudad
Los informes sobre la pobreza infantil en la ciudad de Santa Fe son elocuentes y deberían realmente avergonzarnos. Más allá de los discursos, de las buenas intenciones y de las promesas, lo cierto es que más de cien mil menores viven en la pobreza, privados de los derechos sociales básicos y sin posibilidades inmediatas de insertarse en la estructura productiva.
El tiempo de las coartadas y las justificaciones retóricas está llegando a su fin y ya no puede ocultarse que la realidad lo que exige son hechos. Tampoco es válido responsabilizar de lo ocurrido a la macroeconomía nacional, o al capitalismo o a la voracidad de las empresas imperialistas. La responsabilidad en este candente tema puntual es de los santafesinos, de su clase dirigente y de su gobierno.>
Es verdad que estos problemas no se constituyeron de la noche a la mañana. Diversas causas y factores, a lo largo del tiempo, han ido preparando este escenario social deplorable e injusto, pero no es menos cierto que una sociedad y un gobierno sensibles no pueden convivir tranquilamente con estas cifras pavorosas de pobreza que golpean a los menores y que marcan respecto del futuro destino de Santa Fe un dramático interrogante.>
Los subsidios, los planes sociales, las tradicionales medidas clientelares, no sólo que no han dado resultados sino que han reforzado la pobreza y los lazos de dependencia de los pobres con el poder político. En el mejor de los casos, estas iniciativas han actuado como sustitutos de las verdaderas políticas sociales, pero lo que las cifras ahora advierten es que estos paliativos no alcanzan y resultan impotentes para revertir la línea de la pobreza y, en más de un caso, operan como dispositivos funcionales a las ambiciones políticas de punteros y "caudillejos".>
No es verdad, o por lo menos es una verdad a medias, afirmar que la pobreza no se puede corregir, o que su eliminación sólo es posible muy a largo plazo. Lo que la experiencia contemporánea demuestra es que cuando se toman iniciativas concretas los resultados positivos pronto se hacen visibles. Santa Fe es una ciudad mediana y sus problemas sociales pueden controlarse si existe una voluntad política de toda la clase dirigente: oficialismo y oposición, para librar una lucha denodada contra el flagelo de la pobreza.>
Todas las experiencias históricas demuestran que cuando se empieza a dar respuestas a las cuestiones del empleo, la educación y el fortalecimiento de la estructura familiar, la pobreza en sus líneas más vergonzosas disminuye y también disminuye la delincuencia. Se trata de definir sin pérdida de tiempo una política de Estado que comprometa a toda la región y que no sea patrimonio exclusivo de un partido.>
Consultar a las instituciones civiles, laicas y religiosas, que desde hace años militan a favor de una sociedad más integrada, es indispensable por la experiencia que han atesorado y el testimonio que han dado, pero ya es hora de que el Estado municipal y provincial se comprometa en la misma dirección y haga valer su disponibilidad de recursos y su poder político para resolver lo que ya es la principal asignatura pendiente de nuestra ciudad.>