Turismo, pesca e inversiones

Santa Fe cuenta hoy, a lo largo de la ruta provincial número 1, con una interesante cantidad de complejos de cabañas, aptos para el turismo y el descanso familiar.

El turismo nacional busca, además del relax, desarrollar la pesca. En cambio, el turista internacional, que también está viniendo, se orienta más a la caza.>

La costa es, para el incipiente turismo provincial, el recurso natural más preciado y lo que podría permitirle sumarse a la oferta turística de la región Centro, que tiene a Córdoba embanderada con las sierras y a Entre Ríos aprovechando las termas.>

De hecho, cabañas de Santa Rosa de Calchines, Cayastá, Helvecia y San Javier están trabajando muy activamente este año, con interesantes registros de turistas los fines de semana, aunque todavía con capacidad ociosa en los días de semana, especialmente en temporada baja (en el verano hay buena demanda). Pero está clara la preocupación que algunos dirigentes y trabajadores de la zona tienen acerca del recurso natural.>

"Antes estaba el dicho de que vos podías tirar la línea con los ojos cerrados, que seguro caía el anzuelo en el lomo de un surubí. Ahora eso no es así", dice un guía de lanchas, que se gana la vida llevando a los turistas a los pozos con mayor pique.>

Aunque jura no ver al pez abajo del agua, suele acertar con los lugares, pero los turistas deben tener paciencia en la pesca y no como en 1983, cuando a su entender, ahí sí que estaba cerca de la realidad ese dicho.>

La pesca, "que va para atrás", según un dirigente rural de San Javier, es por lejos el principal interés del grueso de los turistas que hoy tiene la costa, que va escalando posiciones en inversión, empleo y facturación.>

La actividad pesquera industrial (que transforma el pez en comida o en distintos productos derivados de ese recurso ictícola), que también genera ingresos, empleo e inversiones, no debería desplazar al turismo, ni viceversa.>

Por eso es necesario, más que nunca, que hacia futuro y con permanencia se administre desde el Estado una política coherente y razonable que permita que las actividades en cuestión tengan un desempeño acorde -y sustentable- con el crecimiento de la región y no que terminen neutralizándose entre sí.>

El futuro de la costa, que tiene ante sí posibilidades que nunca antes imaginó, está en juego. Y no es poco.>