De la Redacción de El Litoral
Tenía apenas seis años y apareció semienterrado junto a la autopista Santa Fe-Rosario, cerca de Coronda, el 22 de setiembre de 2004. Lo llamaban Nino y vivía en un barrio rosarino junto a su madre, su padrastro y sus hermanos.
A dos años de aquel escalofriante asesinato, el juez de Sentencia, Luis Malfante, condenó a cadena perpetua a Alberto Armando Gómez, el padrastro, quien hoy se encuentra detenido en el penal de Las Flores y desde hace varias semanas viene manteniendo una huelga de hambre. El magistrado lo encontró culpable del delito de homicidio calificado por alevosía.>
También condenó a la mamá de Nino, Delia Beatriz Albarracín, a la pena de diez años de cárcel por considerar que fue partícipe secundario de homicidio calificado por alevosía y por el vínculo.>
En ambos casos, las condenas fueron apeladas por los abogados defensores.>
A Nino lo mataron por ser travieso y porque dejó escapar un conejo. Todos los elementos recabados por la policía y la Justicia llegan a la misma conclusión: Alberto Armando Gómez, un marino mercante que tiene 43 años, golpeó brutalmente al pequeño, lo envolvió con un cubrecama, lo llevó hasta Coronda y lo enterró. Por si todo esto fuera poco, hizo una fogata sobre el montículo que apenas cubría el cuerpo del niño.>
Por este motivo, el juez de Instrucción José Manuel García Porta lo procesó en su momento por los delitos de homicidio calificado por alevosía y ensañamiento.>
Según dijo García Porta en su resolución, este hombre mató al niño "en una actitud premeditada, aprovechándose de la indefensión del menor, matando sobre seguro y sin riesgos porque el pequeño no podía defenderse de tanta agresividad y violencia...".>
Y lo hizo con ensañamiento, "puesto que a través de los distintos castigos descriptos hizo sufrir innecesariamente al niño hasta darle muerte, propinándole castigos físicos brutales".>
Delia Beatriz Albarracín, la madre de la víctima, tiene hoy 30 años. Todos los testimonios, incluso el de ella misma, dicen que observó cómo su pareja golpeaba a Nino hasta matarlo, cómo lo enterró y hasta cómo prendió fuego en el lugar.>
Al principio negó los hechos, pero dos de sus otros tres hijos -que en aquel momento tenían 8 y 9 años- contaron la verdad. Por ese motivo, no tuvo más remedio que reconocer lo sucedido y dejar de proteger a su pareja.>