Ópera en el siglo XXI
Toda Italia vio el esplendor de "Aída"
Una espectacular "Aída" de Verdi, dirigida por Franco Zeffirelli, mostró en La Scala de Milán a una Italia con necesidad de exhibir su lado culto.

Antonio Lafuente (EFE)

Una espectacular "Aída", considerada como un "homenaje a la italianidad", abrió la temporada de ópera de La Scala de Milán, en una Italia necesitada de exhibir su lado más culto, tras un año de escándalos políticos, económicos, sociales y deportivos.

La inauguración, este año, de la temporada de ópera ha acaparado grandes espacios en los medios de comunicación, donde se han exaltado los aspectos más italianos del acontecimiento.>

Así, hubo elogios para el responsable de la puesta en escena, Franco Zeffirelli; para el director musical, Riccardo Chailly y, cómo no, para el autor, Giussepe Verdi.>

También, para el tenor franco-italiano Roberto Alagna, que interpreta a Radamés; el barítono local Carlo Guelfi, o el bailarín Roberto Bolle, en el papel del esclavo y también producto italiano.>

Con ello, apenas queda sitio para los que no lo son, como la soprano lituana Violeta Urmana y la mezzo-soprano húngara Ildiko Komlosi.>

De esa forma, no es de extrañar que lo que más se haya destacado sean los rasgos de identidad ni que se haya afirmado que el estreno de hoy es "un homenaje a la italianidad".>

Todo adornado de las buenas críticas recibidas por el espectáculo, hasta el punto de que hoy se ha llegado a definirla como una "Aída de Aídas".>

En los espacios televisivos y en los periódicos, la mayoría de los que han intervenido coinciden en sus alabanzas, lo que hoy ha llevado a una periodista del canal de televisión Sky TG24 a preguntar si la crítica no ha sido "demasiado benévola" al afirmar que esta "Aída es un éxito" ya antes del estreno.>

Una presencia italiana que contrasta con la ausencia que hubo en el estreno de la temporada pasada, cuando la obra fue "Idomeneo", de Mozart, y estuvo dirigida por el inglés Daniel Harding, que sustituía a un Riccardo Muti, entonces recién dimitido, tras diecinueve años al frente de La Scala.>

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CELEBRIDADES

Otro de los detalles llamativos de este estreno es la lista de visitantes o autoridades extranjeras que estarán esta noche en La Scala, amén de las nacionales, como el primer ministro, Romano Prodi, y el vicepresidente del gobierno, Francesco Rutelli.

La canciller alemana, Angela Merkel; el presidente griego, Karolos Papoulias; el presidente del gobierno croata, Ivo Sanader; el ministro francés de Cultura, Renaud Donnedieu de Vabres; el alcalde de Tel Aviv, Ron Huldai, son algunas de esas personalidades.>

También han venido "los reyes del petróleo", como afirma el diario La Stampa, de Turín, que señala la presencia de Muamar Gadafi, Saif Al-Islam Gadafi, hijo del líder libio; de Abdalá Jum'ah, presidente del grupo petrolero saudí Aramco, y Svetlana Medvedeva, mujer de Dimitri Medvedev, vicepresidente de la compañía rusa Gazprom.>

Los tres han sido invitados por la firma energética italiana ENI, según el citado periódico.>

Todo ese despliegue ocurre en una Italia que no deja de sorprender: ayer mismo, el Senado ordenó el recuento de las papeletas electorales, casi ocho meses después de los comicios, cuyo resultado fue sancionado por el Tribunal Supremo.>

Aparte, la actualidad del año ha estado dominada por escándalos como los de corrupción del fútbol y las escuchas ilegales a miles de personajes públicos y famosos.>

Una larga lista que sigue con las investigaciones ilegales de las cuentas bancarias de políticos y futbolistas, y la detención del príncipe Víctor Manuel de Saboya, heredero del último rey de Italia.>

Escándalo dos días después del estreno

El teatro de La Scala, de la localidad italiana de Milán, ha vivido una extraña representación de la ópera Aída, después de que uno de los tenores, al ser silbado por parte del público, abandonara el escenario y su sustituto tuviese que salir a toda prisa vestido con pantalones vaqueros y remera negra.

Todo se produjo anteanoche, según informan medios locales, en la primera representación de "Aída", de Giuseppe Verdi, ante el público, tras la inauguración del pasado jueves, cuando La Scala abrió la temporada de ópera.

El tenor Roberto Alagna, en el papel de Radamés, se retiró del escenario justo después del aria "Celeste Aída", silbado por una parte de los presentes en los asientos del piso más alto, molestos con sus comentarios a la prensa sobre la competencia del público, según el diario La Repubblica.

Además, en los últimos días se había hablado de algún problema en la voz de Alagna, si bien el tenor había interpretado con éxito su papel en la noche de la inauguración.

La "huida" de Radamés, uno de los personajes principales, supuso que la mezzo-soprano Ildiko Komlosi cantara "un duetto sola", tal y como señaló ella misma posteriormente.

Sin embargo, la música no paró, con lo que se produjo la entrada en escena de Antonello Palombi, componente del segundo cuadro de la ópera, que, ante el apuro, retomó el papel de Radamés en vaqueros y camiseta negra, mientras aún resonaban los gritos de "vergüenza" surgidos desde el paraíso.