César Roman
La Dolfina, el campeón de 2005, con 39 goles de handicap y de la mano de su conductor, Adolfo Cambiaso (h.), venció a La Aguada, el batallador y homogéneo equipo de los cuatro hermanos Novillo Astrada, por 14 a 13, con agónico gol de oro en tiempo suplementario. Se adjudicó, de esta manera, el 113º Campeonato Argentino Abierto de Polo.
Como en todos los deportes, las finales llevan implícita la clásica cuota de incertidumbre, garra y fervor que caracteriza a estas confrontaciones y el polo no podía, lógicamente, ser la excepción.>
Estos dos experimentados conjuntos protagonizaron, en la Catedral del Polo en Palermo, la finalísima tan esperada, ante 15.000 espectadores ávidos de disfrutar uno de los mejores espectáculos deportivos del mundo.>
El único factor que marcó la gran diferencia en este esperado encuentro estuvo signado por el despliegue y virtuosismo de un jugador de excepción, Adolfito Cambiaso.>
De esta manera, La Dolfina fue durante casi todo el desarrollo del cotejo más ""Cambiasodependiente" que nunca.>
Un leve favoritismo otorgaba antes del partido a La Dolfina chapa de vencedor de esta finalísima, aunque muchos entendidos afirmaban que lo peor que le hubiera podido ocurrir al equipo de Adolfito Cambiaso era enfrentar en la final a La Aguada, dadas las aguerridas características de este conjunto.>
Los primeros cuatro chukkers cerraron con una igualdad de 6 a 6 y con un leve predominio zonal de La Aguada, que jugaba -contra su costumbre- un polo abierto y veloz, evitando, esta vez, la marca personal a Cambiaso y supliéndola por un estricto control en zonas, con relevos permanentes de sus hombres para el cumplimiento de esa función, con lo que llegó a un valor superlativo la tarea de sus dos medios, Eduardo y Miguel Novillo, magníficamente apuntalados por Ignacio en la tarea de back.>
Cambió la historia del partido en su segunda mitad. La Dolfina fue graduando su tarea de menor a mayor y, luego de ir 6 a 8 abajo en el 5º período, logró 4 goles para terminar 10 a 9 en el 6º y, de allí en más, convertir su accionar en un torbellino para terminar igualados en 13 tantos al finalizar el partido, accediendo de esa manera a un período definitivo, que marcaría el triunfo del equipo de Adolfito con un tanto por ""debajo del cogote" de Bartolomé Castagnola, que sería el ""gol de oro" que otorgaría el triunfo a La Dolfina.>
Un párrafo aparte merece la caballada de excepción que presentó el equipo vencedor. Sin temor a equivocarnos, nunca el team de Cañuelas tuvo un lote tan parejo y veloz como en esta circunstancia. Sin lugar a dudas, fue éste un factor fundamental en la victoria.>
Sería injusto, a su vez, no mencionar y magnificar la encomiable tarea de los cuatro hermanos Novillo Astrada, integrantes de La Aguada y auténticos animadores de esta final. El fuerte de este equipo se basó en su férrea y aguerrida marca que, al no decaer en ningún momento y marcar ""al milímetro" a Cambiaso, recién pudo ver vencido su arco por éste, y en jugada personal, promediando el 6º período. Su estrategia defensiva es altamente productiva a la hora de efectuar un balance sobre su esquema de juego, que lo convirtió, a lo largo de este certamen, en el mejor y más peligroso oponente que pudo enfrentar a La Dolfina.>
Promediaba el suplementario del 9º chukker, cuando Eduardito Novillo tuvo la oportunidad de convertir en una corrida larga y lejos de los mimbres, desviando por poco el tiro final, que hubiese significado el triunfo y la gloria para su equipo. Lo consiguió en el otro arco B. Castagnola. Era para cualquiera de los dos. Auténticos representantes del mejor polo del mundo. Así de simple.>
Esta 113º edición del Argentino Abierto de Polo convocó tanto público como ninguna de las anteriores. Según la Asociación Argentina de Polo, durante todo el certamen desfilaron por Palermo 90.000 espectadores, con un promedio de poco más de 12.000 personas en cada una de las siete jornadas. Además, la recaudación superó en casi medio millón de pesos a la de 2005.
Esto, como dijimos, según los números oficiales. Porque los extraoficiales serían mucho más altos. Es que la reventa de entradas estuvo a la orden del día y se realizó a la vista y paciencia de todos, incluidas las autoridades de la AAP, algo que el año próximo no debería suceder.