De la Redacción de El Litoral
"El barrio está carente de todo". Rubén Sánchez enumera detrás de sucesivos "no tenemos", muchas de las falencias con las que conviven en su barrio: "No tenemos cloacas, no tenemos asfalto, no tenemos un dispensario, no tenemos una comisaría o un destacamento policial cerca, no tenemos desagües ni cordón cuneta".
Transporte se llama el rincón de la ciudad donde desde hace 50 años se asentaron muchas familias y no pocos comercios que, cada vez que llueve, se "llenan de tierra, no se puede salir ni entrar a las casas, los chicos tienen que faltar a la escuela... Se llena todo de lodo y también hay ratas". Está ubicado entre las calles Risso y Ayacucho, y las avenidas Aristóbulo del Valle y Facundo Zuviría.>
Como "la Municipalidad, realmente, del barrio no se ocupa para nada" y la "vecinal tampoco", desde el 2005 algunos vecinos comenzaron a reunirse de forma espontánea para procurar mejoras en el lugar. Así, como contó Rubén Llull, nació este grupo de "autoconvocados y apolíticos por el bien común".>
Los reclamos más urgentes con los que comenzaron el peregrinar por cuanta oficina pública fuera necesario, son las cloacas, el cordón cuneta y el asfalto. También pretenden que se regularice el dominio del terreno que corresponde a la "única plaza del barrio", ya que aunque existe una ordenanza que contempla que el espacio pase a manos del estado, "todavía no hicieron nada desde la Municipalidad. La expropiación la debería hacer Fiscalía", se quejó Llull.>
Un lío. Más o menos así podría describirse el relato de Sánchez y Llull sobre las reuniones, cartas, presentaciones, respuestas, nuevas preguntas y desatenciones, con respecto a los dos pedidos más necesarios: el cordón cuneta y el asfalto.
Contado por ambos, paso a paso, la historia más o menos puede identificarse con el siguiente proceso:>