Al torneo Apertura lo gobernó un sinnúmero de hechos delictivos que cometió una minoría
Violencia: el dominio de los menos poderosos
De a poco se gestan distintas barras bravas organizadas. Las suspensiones fueron el tema en boga de la competencia. Dirigentes, políticos, árbitros y jugadores estuvieron involucrados. Sin lugar a dudas, el fútbol argentino se vio mancillado en su honor.

Lo primero que hay que entender es que todos tenemos algo de culpa. Desde una violencia discursiva (abunda... y apesta) que logra extralimitar las condiciones de la competencia, hasta los propios protagonistas, muchas veces (quizás la mayoría) víctimas del desenfreno que produce el fútbol. Pero hoy, los hechos delictivos, desmanes y atropellos, en las tribunas (se aclara), están bajo el gobierno de quienes tienen menos poder, dentro de un círculo explosivo sin fin.

El análisis debe seguir. El Estado no debe estar exento de un sector donde se producen hechos violentos. Y a la gestación de las barras bravas organizadas aún se las puede abortar. A ellos le consiguen el poder. Se lo ofrendan. Es ahí donde comienzan a deslindarse las distintas responsabilidades que cada uno tendrá que asumir para que, por los menos, haya un torneo que no le genere miedo a nadie. >

En una conclusión a grandes rasgos, la educación será fundamental. Por ejemplo, en Italia, se combatió durante años a la violencia en las canchas mediante una reestructuración de los fondos nacionales educativos. Porque todo tiene un origen. Y si hay que hurgar en lo profundo, que así sea.>

Los diez más violentos

Uno: 2da. fecha. Los barrabravas de Godoy Cruz le exigieron ómnibus, dinero y entradas sin cargo a la dirigencia del club "tombino". Como la conducción del club mendocino no accedió a tal pedido, los hinchas violentos comenzaron una serie de amenazas. Luego, descontentos con la negativa de los dirigentes, le transmitieron el mismo petitorio a los futbolistas, quienes tampoco le dijeron que sí. Ante el panorama desalentador, los barras sabotearon el partido contra Arsenal del 12 de agosto, en el estadio mundialista, a los 16 minutos del primer tiempo. Allí empezaba la barbarie prolongada del torneo Apertura.

Dos: 3ra. fecha. En lo que fue un hecho inaudito, los barrabravas de River Plate tajearon los neumáticos de 17 autos de los futbolistas, también del cuerpo técnico y de los directivos del club en el estacionamiento del estadio de Núñez, tras perder ante Racing por 3 a 1, en el Cilindro de Avellaneda. Fue el domingo 30 de agosto. Luego, los jugadores tuvieron que declarar ante el juez Marcelo Martínez Burgos, pero no le aportaron datos sustanciales sobre el accionar de los barrabravas dentro de la entidad. Tres: 6ta. fecha. Otro caso insólito. El polémico Juan José Muñoz, presidente de Gimnasia y Esgrima de La Plata, entró al camarín del árbitro Daniel Giménez. Lo hizo durante el entretiempo del cotejo entre el "Lobo" platense y Boca Juniors, el 10 de setiembre. Luego de un absoluto caos en el estadio, el "Sargento" dio por suspendido el partido y realizó la denuncia correspondiente por "amenazas". En tanto, la Justicia no lo consideró culpable al dirigente "mens sana", aunque lo suspendió por seis meses. Casi un tirón de oreja. Cuatro: 7ma. fecha. El sábado 16 de setiembre vivimos la violencia muy de cerca. El problema tuvo lugar en la cancha de Colón. La escuadra sabalera enfrentaba al poderoso Vélez de Miguel Russo; le ganaba 1 a 0 con gol del juvenil Malandra pero, a los 42 minutos del primer tiempo, el plateísta y socio (luego, desasociado) Jesús Tobar le arrojó un encendedor al árbitro asistente Horacio Herrero. Fue todo un revuelo, porque al agresor lo localizaron y detuvieron, pero el partido debió ser suspendido por el estado del juez de línea. Luego, se reanudó el cotejo el 25 de octubre y los rojinegros mantuvieron la diferencia. Cinco: 8va. fecha. Aquí empezó el cuestionado tema del derecho de admisión. Se iba a jugar el partido entre Racing y Boca, pero Rafael Di Zeo, el jefe de la barra brava "xeneize", denominada "La 12", presentó un recurso de amparo con la meta de que lo dejen ingresar al Cilindro de Avellaneda. El juez Rubén Calvente dio lugar a la acción judicial. En tanto, León Arslanian, ministro de Seguridad bonaerense, no garantizó el control. A partir de allí, los clubes determinaron que el CoProSeDe aplique el derecho de admisión con mayor frecuencia.

El peor y los restantes

Caso seis. El punto más oscuro del torneo Apertura se dio en la antesala de la reanudación del partido entre Gimnasia y Boca, suspendido en la sexta jornada. Pero todo se salió de los parámetros establecidos, códigos y logística del deporte. La barra brava del "Lobo" platense llegó hasta el predio de Estancia Chica, donde se entrena el equipo, para amenazar a los jugadores. Fue el martes 7 de noviembre. Les exigieron que se dejen ganar en los 45 minutos que restaban del cotejo ante los boquenses, con el claro objetivo de no beneficiar a Estudiantes. Según una investigación del diario Olé hubo armas, amenazas de muerte y todo un cóctel peligroso. Cuando llamaron a declarar al plantel "mens sana", los futbolistas aseguraron que "no pasó nada".

Caso siete. La lógica sospecha fue la continuación del partido. El miércoles 8, Boca dio vuelta el resultado de una manera inesperada, hasta apabullante. Le ganó 4 a 1 a un equipo de Gimnasia que parecía no estar dentro del campo de juego. Los medios nacionales apuntaron directamente al hecho del día anterior y sacaron la conclusión de que el plantel del "Lobo" había cumplido con el pedido de los barras. Caso ocho. Uno de los mayores papelones fue el apagón en cancha de Banfield. Corría la decimotercera jornada del Apertura y la iluminación era insuficiente para desarrollar el cotejo entre el "Taladro" ante Racing de manera normal. Hubo cruces de voces. Incluso, La Volpe, técnico de Boca, salió a decir que fue "una viveza" de Gustavo Campagnuolo, arquero de la "Academia", para obtener algún tipo de ventaja. No puede admitirse que un estadio de Primera División tenga tales fallas. Caso nueve. El decimoquinto capítulo del torneo Apertura también contó con la presencia de la violencia en la canchas. Pero, a esta altura, nada sorprendía. Se jugaba el clásico de Avellaneda entre Independiente y Racing. Ganaba el "Diablo" por 2 a 0, baile incluido, y la barra brava albiceleste, "La Guardia Imperial", comenzó la barbarie contra la policía. Elizondo suspendió el juego cuando iban 19 minutos del segundo tiempo. Fue el 12 de este mes. Caso diez. En la decimosexta jornada, el fútbol se vio peligrado en su continuidad. Un grupo selecto de jugadores se reunió en AFA para evaluar la posibilidad de frenar la actividad a partir de que no tenían garantizada la seguridad. Incluso, los hechos con los hinchas de Racing y la detención del micro que los iba a trasladar hasta Boedo, para jugar ante San Lorenzo, le sumó una cuota de incertidumbre a todo. Se resolvió que los hinchas visitantes pueden asistir a las canchas, luego de que por una fecha no pudieron hacerlo.

El Tribunal: los apuntados

Fernando Mitjans, Adolfo Botte, Hernán González Hudson y Jorge Gallelli, con la anuencia de Eduardo Bozzi, Jorge Ballestero y Argentino Molinuevo (siete sobre 12 integrantes que componen el Tribunal de Disciplina de la AFA), accedieron a una nota con el diario Olé.

En la charla, Fernando Mitjans, vocero del grupo, aseguró: "Resolver los hechos de violencia es potestad del Estado. El Tribunal sólo aplica sanciones deportivas y con las armas que tiene a mano".

"En el 2003, se discutió la reforma al artículo 80 del Reglamento de Transgresiones y Penas, que es el que habla de las sanciones a los clubes. Fue después del partido entre Boca y Chacarita por el Apertura "03. Y se pasó a un piso mínimo de quita de nueve puntos. Yo participé de la primera reunión en la Secretaría de Justicia con los funcionarios de Seguridad. Y les expliqué que eso no iba a funcionar. Porque en la mayoría de los casos iba a ser un castigo excesivo. En la Justicia ordinaria, por homicidio, existe un rango de penas que va de 8 a 25 años, porque no todos los casos son iguales. En el viejo Reglamento, teníamos la chance de graduar entre 3 y 30 puntos según lo ocurrido. Eso te daba armas para efectuar quitas. Pero al poner un piso de nueve, todo se desmadró. Porque Agremiados, que antes aceptaba los tres puntos, se puso en contra. Y la dirigencia deportiva también. Ahí surgió el contrapeso", declaró Mitjans.

En tanto, el integrante del Tribunal de Disciplina cerró: "Para decirlo claramente: la quita de puntos no se aplica más porque el mínimo es muy grande. Castrilli, en su afán por combatir la violencia con esta sanción se generó un efecto contrario. Pidieron tanto, que terminaron sin ninguna medida. Nosotros en aquel momento se lo dijimos pero no nos escucharon. Estaban en una posición inflexible. Y los dirigentes terminaron aceptándolo".

Testimonio fuerte

Marcelo Carlos Romero es el fiscal responsable en la causa sobre las presuntas amenazas de la barra de Gimnasia de La Plata a sus jugadores. En declaraciones al diario deportivo Olé, el encargado del caso tiró: "Yo no estoy en contra de los jugadores de Gimnasia, al contrario: de una u otra manera, trato de encontrar la prueba que me han negado. Sin pruebas no puedo sostener una acusación. Y si no las hallo en el marco de la ley, la causa sí irá al archivo".

Además, en ocasión de la charla con el diario capitalino, el fiscal Romero dijo: "Nos preocupamos desde las primeras horas de esta investigación por las condiciones paupérrimas de seguridad en las que trabajan los jugadores de Gimnasia. Estancia Chica es un predio gigantesco en el medio del campo, al que prácticamente puede entrar cualquiera a cualquier hora. Justamente es uno de los puntos que ahora reclaman los futbolistas a las autoridades. O sea que acá no es una cuestión de equipos ni de banderas. Es un flagelo contra el que tenemos que ponernos las pilas, si se me permite la expresión vulgar, todos los integrantes del Estado. Y los particulares también, por qué no".

Por otro lado, Romero aseguró: "Como tuve una negación sistemática por parte de las presuntas víctimas, lo más fácil era archivarla. Decir: "bueno, acá no pasó nada, si ellos no denuncian nada, cierro la causa y estoy en derecho'. Pero si me quedo con dudas, moralmente no estaría complacido. Entonces, trato de agotar las instancias que tengo a mi alcance, sin escaparme ni un centímetro de mi esfera. Por eso, decidí escuchar a Daniel Giménez, que dio un elemento que me sirve de sospecha: que los jugadores, no por deshonestos, jugaron por debajo de sus posibilidades porque estaban asustados, intimidados".

Ignacio Andreychuk[email protected]