Los Príncipes del Momo no tienen cetro ni corona, pero sí un gran tesoro: la murga que los convoca y en la que cantan sus verdades al mundo. Es que, desde el 2004, el grupo de Yapeyú es un espacio donde jóvenes y adolescentes "expresamos la identidad del barrio y decimos lo que sentimos a través de canciones". Así lo expresó su coordinador, Juan Pablo "Choli" Quinteros, a quien no le gusta la figura de director porque "es un laburo colectivo. Nos juntamos, hablamos y decidimos las cosas entre todos".
Según Choli, la murga intenta "despertar y cumplir los sueños propios y del resto. Es una transformación individual que se vuelca y multiplica en lo colectivo". Su objetivo es "ver otro panorama. A menudo, quienes vivimos en los barrios no podemos ver más allá. Nuestro mundo es muy corto, termina acá en el barrio. Muchos sienten que no existe otro lugar... y no es así, hay realidades fuera de la nuestra y cosas para hacer", explicó.>
A principios de año, los Príncipes de Momo participaron del Encuentro Internacional de Murga Uruguaya, que se realizó en Concordia, Entre Ríos. Allí estrenaron su última producción "El despertador de sueños", que presentarán este domingo en Santa Fe. Será a las 21 en el Auditorio de ATE -San Luis 2854-, con entrada libre y gratuita.>
La obra se sitúa en la sala de un hospital y habla del deseo de realización personal que tenemos todos y que, por diversos motivos, no se cumple. "El espectáculo es un poco irónico porque muestra a una señora que quiere ser Susana Giménez, un pibe que quiere jugar al fútbol y un chabón que termina de estudiar en la universidad y labura en un taxi... Son sueños comunes, que no se dan porque necesitan un montón de cosas: justicia, verdad e igualdad de oportunidades", opinó Quinteros.
Los Príncipes de Yapeyú dedicarán la obra a Claudio "Pocho" Lepratti, fallecido el 19 de diciembre de 2001, a quien conocieron a través de su murga La Vagancia Vicarra, del barrio El Ludueño de Rosario. "Quisimos hacerle un homenaje como trabajador, como militante social", sostuvo Choli.>
La labor de la murga es independiente. No se enmarca en ninguna institución, sino que se sostiene con el esfuerzo colectivo. "Choli" piensa los espectáculos, su prima Eva cose los trajes y otros se ocupan del maquillaje. Cada uno trabaja por el resto, sin más remuneración que la satisfacción de colaborar. "Lo hacemos porque nos gusta, por una identidad, por algo que pasa por la sangre -dijo el murguero-. Creemos que a partir de esto podemos transformar la realidad. La nuestra es muy jodida y convive con la pobreza. Por eso, es importante que puedan conocer y aprender sus propios derechos".
"Para muchos no es fácil expresarse. Hay chicos a quienes les cuesta decir lo que piensan, pero lo hacen de otro modo, con gestos y miradas, que hay que saber leer porque son tanto o más importantes que las palabras", agregó.>
DE LA REDACCIÓN DE EL LITORAL