Edición del Domingo 24 de diciembre de 2006

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Laguna Blanca
Con aguas del Pacífico
Un gran espejo de agua salobre y otras 8 lagunas menores, son el centro de un paisaje de cerros, valles, vegetación esteparia y coladas de lava. Foto: Télam. 

El parque nacional ubicado en Neuquén es uno de los sitios elegidos por aves migratorias. Numerosas especies terrestres y huellas arqueológicas le suman atractivo.

Télam

Un espejo de agua salobre que se desprendió del Océano Pacífico al surgir la cordillera de los Andes, en lo que hoy es Neuquén, se convirtió en el sitio de nidificación de aves migratorias más importante de la Patagonia, con numerosas especies terrestres y huellas arqueológicas en su derredor.

El Parque Nacional Laguna Blanca, el más norteño de la Patagonia, debe su nombre al plumaje de los cisnes de cuello negro que cubrían sus aguas cuando fue creado, en 1940, con el objetivo de proteger esa especie, cuyo número se redujo en las últimas décadas por la introducción de peces exóticos.>

La reserva está conformada por la laguna que le da el nombre, de unas 1.700 hectáreas y una profundidad máxima de 10 metros, y otras ocho más pequeñas, además de cerros y valles, con vegetación típica de la estepa, arroyos, mallines y coladas de lava.>

Si bien las más de cien especies que nidifican o estacionan son el atractivo fuerte, fuera de las aguas habitan pumas, zorros, choiques, lagartijas y gatos silvestres, mientras cóndores, águilas y halcones dominan las alturas.>

A todo esto se suma la belleza del paisaje del lugar, donde se abastecían los habitantes originarios, que vivían en gran medida de la caza del guanaco, y dejaron petroglifos, sepulturas y utensilios de piedra, entre otros testimonios de su presencia.>

Ubicación

Laguna Blanca se encuentra en el centro oeste de Neuquén, una zona de vegetación baja barrida por fuertes vientos, a 1.270 metros sobre el nivel del mar y a unos 30 kilómetros al oeste de Zapala, donde está la Intendencia del parque, a cargo de Arturo Costa Alvarez.

Esa dependencia organizó una recorrida, con la guía de uno de los dos guardaparques, Fernando Zanona -el otro es Federico Bracamonte- que cuidan las 11.200 hectáreas de esa reserva natural.>

El paseo, en una "4x4" de la Administración de Parques Nacionales (APN), comenzó junto a la ruta provincial 46, en la cabina de los guardaparques, donde hay un mirador con largavistas para los turistas, un centro de interpretación y un camping libre.>

La camioneta se internó entre los bajos matorrales y pastos esteparios y pronto llegó a una elevación, desde la cual se observaba toda la superficie de la laguna Blanca, otros ojos de agua más pequeños y la Barda Negra, que la bordea por el norte.>

Desde ese punto privilegiado también se veía, del otro lado, un valle donde mapuches de la comunidad Zapata llevan su ganado ovino para el pastoreo, de manera regulada para garantizar la conservación, ya que parte de sus tierras está dentro del parque.>

Por la Bajada de los Choiques se llegó al Cajón del Llano Blanco, por el que corre el arroyo del mismo nombre que desemboca en la laguna, y donde el pasto es más tierno y verde. Allí Zanona se apeó para alejar una manada de vacas, ya que no era un lugar autorizado para pastoreo.>

Zona de lagunas

Las lagunas Verde y del Molle aparecieron pobladas de flamencos, patos y algunos cisnes, que al escuchar el motor levantaron vuelo en bandada, como para una postal.

Las otras lagunas que conforman el parque y la reserva son las Jabón, Antiñir, del Hueso, Antonio, del Hoyo y parte de la del Overo, mientras fuera del límite norte está la Blanca Chica.>

Este parque es uno de los pocos donde está autorizada la pesca sin devolución y con red, porque la intención es achicar la población de especies ictícolas introducidas.>

Zanona explicó que la introducción de percas y truchas causó un gran impacto ambiental que derivó en la muerte y el alejamiento de muchas aves, debido a la pérdida de su alimento.>

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La huella del volcán

Casi al final del recorrido, que en palabras puede parecer corto pero duró más de tres horas, el vehículo pasó junto a las formas caprichosas de una colada de lava del volcán Ñireco.

El guía precisó que el parque se halla en el Cordón del Chachil, que con sus 2.830 metros es el más alto de la zona, aunque está fuera de la reserva. Dentro de ésta están los cerros Morado, de 1.501 metros; el Laguna, de 1.459, y el Mellizo Sur, de 1.723.>

Luego de atravesar el arroyo Pichi Ñireco, principal afluente de la laguna central, fue necesario vadear el espejo de agua, que llegaba casi hasta las ventanillas, para luego retomar la huella pedregosa y arribar al punto de partida.>

El Parque Nacional Laguna Blanca fue incluido en 1994 entre los sitios Ramsar (convención de protección de humedales de interés internacional, firmada en esa ciudad iraní), y la mejor época para visitarlo es entre noviembre y marzo. >

Un hábitat alterado

La introducción de peces exóticos en la laguna Blanca alteró el hábitat y redujo la población de cisnes de cuello negro, de unos 4.500 en 1980 a 250 en la actualidad, e hizo desaparecer la rana blanca y varias especies vegetales acuáticas, según una fuente de Parques Nacionales en el lugar.

En 1943 se sembraron alevinos de truchas, una especie exótica, y de percas, un salmónido de la región pero no propio de ese espejo de agua, con la intención de atraer más turistas, en especial pescadores, pero pronto se convirtieron en plaga e impactaron en la flora y la fauna de la laguna.

El guardaparques Fernando Zanona dijo que el deterioro de las condiciones de refugio y alimentación de las aves derivó en la mencionada disminución de los cisnes de cuello negro y alejó gran cantidad de patos y flamencos. Estos zancudos también sufren las diminutas mordeduras de los peces en la piel de las patas.

La laguna Blanca recibió este nombre debido al color que tomaba su superficie cuando la cubrían miles de cisnes de cuello negro. El objetivo de la creación del Parque Nacional respectivo, en 1940, era proteger esas aves que, con la alteración del hábitat, comenzaron a abandonar el lugar.

Pero la especie más perjudicada fue la rana blanca, un batracio acuático que habitaba sólo en las lagunas de este parque nacional, cuyo último registro data de 1985.

Luego de estudios encabezados por especialistas de la Universidad Nacional del Comahue, se obtuvo un subsidio del Fondo de Humedales para el Futuro -en el marco de la Convención Ramsar- y se inició una campaña para erradicar a los peces introducidos de la laguna.

Parques Nacionales autoriza en la actualidad la pesca sin devolución y con red, en especial a los miembros de la comunidad mapuche Zapata, que tiene tierras dentro del parque.

Mediante un acuerdo de partes, los mapuches extraen truchas y percas para su procesamiento y venta en forma de pastas, ahumados, conservas y escabeches, en otras variantes.

En ese sentido, el intendente del parque, Arturo Costa Alvarez, explicó oportunamente que la intención es "aprovechar la pesca de control para crear nuevas perspectivas socioeconómicas a partir de la pesquería y sus subproductos y a través de la capacitación de los pobladores y la comunidad en general".





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