Cartas a la dirección

íSalud!

Señores directores: Levantemos las copas y brindemos, con champagne, con vino o con mate. Pero brindemos, por el amor, por la amistad, por la salud y la entereza.

Que la vida siempre nos permita ser seres nobles, que podamos ayudar al que menos tiene, para que hermanos nos sienta y seguro pueda estar de que su vida puede cambiar.>

Que el año nuevo sea de sincera dignidad y que Dios nos permita esta hermosa realidad.>

Dolly Campana >

L.C. 1.049.195.>

Con arte a otra parte

Señores directores: La música es una actividad metafísica superior. Tiene la propiedad de elevar al oyente tanto intelectual como espiritualmente, resonando en los rincones más profundos del alma humana. Transmite sensaciones en una dimensión única que escapa a las limitaciones del color, la objetividad de las palabras y lo tangible en las formas. Es voz de nuestra existencia contemporánea y herencia viva de culturas pasadas.

Menciono esto a fin de manifestar la gran indignación que me produjo la actitud del público en el marco de la entrega de premios por la VII Bienal de Arte Joven, organizada por la UNL. Al finalizar la breve ceremonia de premiación a los ganadores de las diferentes disciplinas, se anunció que dos de los premiados iban a realizar un concierto para finalizar la velada. En ese instante, una parte de los presentes se puso de pie y se retiró del lugar. Esto no fue suficiente porque, durante la actuación del guitarrista Alfonso Bekes -1° Premio en la Categoría Solista Instrumental-, más de la mitad de la concurrencia, incluidos muchos de los ganadores, se fueron ruidosamente del lugar. Al finalizar el acto, realizado en el Paraninfo, quedaban cerca de veinte personas presentes. Esta falta de respeto a los artistas es un reflejo de la sociedad de consumo en que vivimos, que no se detiene en su impulso de masificar la música, considerándola un producto desechable, funcional a los intereses del mercado. La brillante interpretación del "Preludio, Fuga y Allegro" de J.S. Bach no pudo captar la atención del público, que literalmente huyó del lugar. No los culpo. Perdieron la capacidad de asimilar formas superiores de arte, rebajándose a la condición de consumidor, alimentándose de los productos execrables que imponen los medios de comunicación.>

Lamentablemente, esto es un problema propio de culturas subdesarrolladas. El público sabe quiénes son los bufones que "cantan" por un punto de rating, en algún programa televisivo, pero les es anónimo el autor de "La Pasión según San Mateo", que para otros es el intelecto más grande en la historia de la música.>

No quiero abogar por un arte sólo para artistas; deseo que algún día la educación capacite al pueblo para valorar estas manifestaciones artísticas, que son patrimonio universal, trascendentes y atemporales.>

Pablo J. Cuevas.>

DNI: 31.065.947. Ciudad.>