La plaza sigue siendo, en términos simbólicos, la expresión más acabada del espacio que los ciudadanos tienen para debatir sobre aquello que los constituye como tales: la cuestiones públicas.
Así, el modo en que se encuentran los espacios comunes habla no sólo de las formas en que los ciudadanos los usan, sino también de las formas en que el Estado trata a sus habitantes. En ambos casos, siempre hay historias particulares para contar.>
En nuestra ciudad, la historia reciente habla de espacios comunes degradados con intentos precarios de restauración. Aunque la situación en que se encuentran plazas, calles o parques involucra a ciudadanos y Estado, es cierto que es este último quien tiene una responsabilidad ponderada cuando se trata de velar por su cuidado.>
El 12 de junio de este año se anunciaba desde la Municipalidad un plan para remodelar cinco plazas, entre las que se encontraba la Pueyrredón, ubicada sobre bulevar Gálvez.>
Se destinó para su arreglo un presupuesto de 270 mil pesos (provenientes de la Nación), con el que se proyectaba "mejorar la iluminación en general y en particular la de los árboles más altos, arreglar pisos, parquizar y mejorar los juegos que están en malas condiciones".>
Desde el anuncio -que preveía distintas etapas de avance para "los próximos meses"- pasó medio año, seis meses, cerca de 180 días. Y la plaza Pueyrredón está a medio hacer. Da la sensación que la remodelación está paralizada, al menos para quienes circulan a diario por la zona.>
Sus hermosos árboles observan desde lo alto los avatares de quienes quieren recorrerla, en medio de escombros, adoquines, barro, yuyos y cintas que impiden la libre circulación.>
A menos que allí se esté construyendo una gran obra pública y no nos demos cuenta (un puente, un túnel, alguna autopista) o la empresa constructora y la municipalidad utilicen un calendario distinto al gregoriano, los plazos parecen estar vencidos.>
Hace muchos meses que la plaza quedó abandonada: a su buena suerte y fundamentalmente, a la mirada de los funcionarios que se olvidan de hacer cumplir los contratos de las obras licitadas.>
Es un olvido sobre lo público, o sea, un olvido del ciudadano común.>