Editorial

Preservar lo institucional

En 2006, la provincia se vio beneficiada por una política económica orientada a explotar el filón de la exportación de producción agropecuaria, rubro en el cual se destaca en el conjunto de los distritos argentinos. Si bien eso le supuso también importantes exacciones en materia de retenciones, el contexto general fue de una marcada reactivación, que le permitió recibir y encarar obras de infraestructura de importancia, alguna de ellas postergadas durante varios lustros.

En ese marco, la administración desarrolló un prudente manejo de los recursos, atravesando los conflictos lógicos por los reacomodamientos salariales y sosteniendo sin mayores sobresaltos las prestaciones básicas, con un horizonte de tranquilidad en lo económico y financiero. Queda pendiente la traducción de esas variables en una mejor distribución de la riqueza, que permita reducir de manera más apreciable los niveles de pobreza e indigencia, y de desocupación y subempleo. Y también, la concreción de una serie de proyectos vitales para el futuro de la región, entre los cuales se cuentan el traslado y reconversión del puerto de Santa Fe, la autovía a Córdoba y el puente Reconquista-Goya.>

También en este lapso se confirió existencia real y concreta a la Región Centro, avanzando en su definición orgánica y proyectándola a través de misiones internacionales centradas en la búsqueda de negocios y su instalación en los mercados del mundo.>

Al mismo tiempo, este favorable escenario fue acompañado por una ostensible preocupación de las autoridades por la cuestión institucional. Esto quedó expuesto tanto en prácticas sostenidas -como la remisión en tiempo y forma del presupuesto anual, si bien este año no logró ser aprobado en esos términos-, como en iniciativas de saneamiento -la aprobación de la ley de Administración y Control Financiero, la sujeción del nombramiento de jueces comunales a los dictámenes del Consejo de la Magistratura- o reformas de fondo -el plan para la Justicia.>

También en el curso de la actual gestión se produjo un importante paso, en sintonía con el reclamo de la sociedad, al derogar la ley de Lemas y erigir como sistema electoral el de internas abiertas, obligatorias y simultáneas. Y cabe resaltar, en tiempos de un marcado caudillismo a nivel nacional, que tiene su reflejo en la mayoría de las provincias -y que mereció un trascendente revés en Misiones-, el hecho de que la Constitución santafesina es una de las pocas que no prevé reelección del gobernador, y el demorado proyecto de reforma excluye a quien esté en el poder cuando sea sancionada.>

El año que se inicia constituirá una prueba de fuego, ya que no sólo estará jalonado por renovaciones de cargos en todos los niveles, sino que, en la provincia, habilita una fuerte probabilidad de renovación del signo partidario predominante en los últimos 25 años. Es de esperar que, ante este trance, las autoridades demuestren idéntica vocación por sostener la viabilidad de las cuentas provinciales y los proyectos de desarrollo, como la preeminencia de la institucionalidad por sobre las necesidades políticas de coyuntura.>