La Mesa del Diálogo Santafesino
Por Eduardo N. Kinen - Lic. en Ciencias Políticas / Universidad Católica de Santa Fe

En el transcurso del pasado año 2006, el accionar de la Mesa del Diálogo Santafesino se fue afirmando como un mecanismo de búsqueda de consensos y expresión de distintas organizaciones de la sociedad civil.

La convocatoria que a fines del año 2004 fuera realizada conjuntamente por el Arzobispo de Santa Fe, Mons. José María Arancedo, el presidente de la Federación de Iglesias Evangélicas, Pastor José Faienza, y la DAIA a través del Rabino Eduardo Duschkin, tuvo respuestas en diferentes instituciones como la Universidad Nacional del Litoral, la Universidad Tecnológica Nacional Fac. Regional Santa Fe, la Universidad Católica de Santa Fe, la Unión Industrial, la Bolsa de Comercio, la Asociación Conciencia, la Pastoral Social y el Consejo de Laicos de la Arquidiócesis de Santa Fe.>

La experiencia de la Corporación Justicia y Democracia de Chile, que condujo el ex presidente Aylwin, en conjunto con el Proyecto Diálogo de Políticas Sociales del BID y que luego se aplicó en varios países de América latina -entre ellos, el nuestro- son ejemplos que, adaptados a la realidad local, pueden replicarse en nuestra ciudad.>

Espacio plural

Iniciado en un escenario de crisis como el que se vivió a posteriori de las inundaciones de 2003 y proseguido en un contexto de graves problemas como los que presenta la ciudad en la actualidad, hacen que la Mesa del Diálogo Santafesino se haya constituido en un espacio plural para el análisis de ideas y la elaboración de propuestas.

Entre sus principales objetivos se exhiben los de abordar temas que hacen a la calidad de vida comunitaria y afrontar el desafío de la exclusión, apostando a la fortaleza de la familia, la educación y la cultura del trabajo. Con esas consignas se ha trabajado en periódicas reuniones plenarias realizando consultas a diferentes actores políticos y sociales en temas como la familia, la educación y el trabajo para luego elaborar una serie de documentos que se han difundido públicamente y que oportunamente fueron presentados personalmente a miembros del Poder Legislativo nacional (representantes de nuestra provincia) y provincial.>

Dicha metodología de trabajo apunta a percibir y señalar las expectativas de la ciudadanía para permitirle a ésta no sólo identificar sus preferencias y necesidades más urgentes, sino también la posibilidad de adquirir un mayor protagonismo en la toma de decisiones. Este proceder será un aporte en la profundización de los mecanismos de la democracia participativa en el marco de las tareas pendientes de consolidación y madurez del sistema que recientemente ha cumplido 23 años de su restauración en nuestro país.>

La voz de la diversidad

Entre esas tareas, y bajo la crisis de representación y de debilidad de nuestras instituciones democráticas, surge la de ampliar el espectro deliberativo para tener en cuenta la voz de la diversidad. Por tal motivo, los integrantes de la Mesa del Diálogo deberán plantearse la necesaria incorporación de otros actores a esta Mesa para que esté representada la mayor cantidad de sectores sociales.

Cabe aquí precisar que este proceso de ampliación a una mayor cantidad de actores sociales no debe verse como un cercenamiento de las instituciones de la democracia representativa, sino que se trata de una herramienta complementaria que tiene como uno de sus objetivos prioritarios plantear y requerir mejoras en el desempeño del sector público para que atienda las demandas y expectativas políticas de la ciudadanía.>

Este mejor desempeño del sector público implicará, entre otros aspectos, que el conjunto de las políticas sociales no se vea interrumpido por los cambios de gobierno. La necesidad de convertirlas en efectivas políticas de Estado contribuirá decisivamente en el logro de sus objetivos.>

Corresponsabilidad

Entre las exigencias para el éxito de un emprendimiento de estas características se encuentra la necesidad de establecer una lógica de corresponsabilidad, es decir que tanto la sociedad como el Estado tienen derechos pero a su vez deberes. Así, los representantes de la sociedad civil no podrán reducir su papel a presentar un listado de demandas al Estado para que éste se remita a cumplirlas y el gobierno y los partidos políticos, por su parte, no podrán ignorar o descartar los resultados de los procesos de diálogo social.

Lograr esa corresponsabilidad implicará la superación de etapas de desacuerdos y de falta de compromisos para definir y aplicar políticas sostenibles en el tiempo. La dirigencia política será quien deba mostrar apertura, madurez democrática e idoneidad técnica para escuchar, comprender e implementar las adecuadas políticas públicas que se deriven de los acuerdos establecidos. Por su lado, los representantes de las distintas organizaciones de la sociedad civil deberán elaborar y presentar propuestas y proyectos que tengan racionalidad y que sean viables.>

La identificación de intereses comunes y la construcción de consensos en aras de concertar acuerdos básicos que obtengan una mayor cohesión social, podrán hacer del diálogo un instrumento que fortalezca el proceso democrático y el desarrollo socioeconómico. En este aspecto y especialmente en lo referente a la situación social de la ciudad de Santa Fe, cada día se vuelve más urgente establecer procesos que tiendan a la concordancia entre el Estado y una amplia base de representantes clave de la sociedad civil.>

La articulación de un espacio de diálogo y participación pública puede delinear un camino que posibilite identificar y analizar conjuntamente problemas y emprender las necesarias reformas. El trabajo de la Mesa del Diálogo en Santa Fe deberá seguir configurándose acorde a su propio contexto, teniendo en cuenta las dinámicas propias de la ciudad y su región y las urgentes demandas que plantea una sociedad dualizada, con altísimos niveles de pobreza y exclusión social.>