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Edición impresa del 08/01/2007 | Pantallas y Escenarios

SEÑAL DE AJUSTE
Lo que quería saber del sexo de Cacho Castaña y no se atrevía a preguntar

Roberto Maurer

En la tele, el nuevo año de la era cristiana comenzó con un ahorcamiento. La ejecución de Saddam fue lograda, se admite, y la transmisión oficial se perfeccionó con las tomas de una cámara vocacional que, además, vino con audio. Entre los insultos, pudo escucharse una voz que pedía prudencia, diciendo "che, esto es una ejecución".

El rescate de una pareja ensangrentada, gritando de dolor entre los restos de un auto aplastado por dos camiones, tal vez resultó menos impresionante que los rostros tumefactos de dos hermanos que, en Escobar, habían sido atacados por los patovicas de una disco, que a su vez debieron rivalizar con la cara llena de moretones del soldado muerto en el regimiento de paracaidistas que yacía en su ataúd, tomada en primer plano y desde distintos ángulos como para que el espectador que venía de celebrar el advenimiento de un nuevo año estuviera preparado para los próximos doce meses. Los periodistas de los noticiosos, en tanto, se escandalizaban por la difusión del ahorcamiento de Saddam, al mismo tiempo que ellos mismos lo difundían.>

En la nueva programación de verano, debutó la tercera etapa de "Transformaciones", con una nueva variante: de la gente común habían pasado a famosos, y ahora se dedican a las víctimas de las catástrofes. Con su cara de bobita, Karina Mazzocco ahora presenta cirugías a personas mutiladas en tragedias célebres y debutó con un damnificado de Cromagnon. Es la apropiación de la desgracia con fines escénicos.>

También volvió en cuarta edición el docu-reality "Policías en acción", un documental que demuestra que la Policía bonaerense está constituida por gordos buenos cuyas panzas apenas si les permiten correr por las calles de tierra del conurbano, y son cariñosos con los niños y los gatitos. La serie, como nunca, enfatiza que la vida en sociedad es esencialmente maligna, y que las personas carecen de valor, en especial si son pobres o paraguayos, como se vio: las cámaras fueron llevadas a una fiesta tradicional de la colectividad paraguaya, solamente para mostrar una gresca bestial.>

Casi se extraña al Muñeco Mateyko y sus exhibiciones cursis en directo desde Mar del Plata, aunque también resultó un bálsamo la segunda temporada de la sexóloga Alessandra Rampolla, ahora con el título entre redundante y prometedor de "Alessandra, sólo sexo". Como ya se ha visto, la televisión le tendió una trampa a la especialista, cuyos programas de cable eran instructivos y sanamente libidinosos. En la televisión abierta argentina, la sabiduría de Rampolla ha sido convertida en un show editado, con público y famosos.>

"Relaciones peligrosas"

El tema del primer envío se llamó "relaciones peligrosas", aquellas que "rozan lo prohibido, como primo y prima, profesor y alumna, patrón y secretaria", aunque luego no se trató ninguna de esas combinaciones. Se habló del fenómeno del chat y se evacuaron las inquietudes de la gente común, como el caso de Ana, 31, que sueña con disponer de un consolador pero le da vergüenza ir a comprarlo. Hay soluciones domésticas a su dilema, como el mango de un cepillo de pelo y otros objetos sin filo ni punta. También basta con abrir la heladera y elegir un vegetal, si es congelado, mejor, por razones que no requieren explicación, y siempre con condón. Eso sí, hay que acordarse de sacarlo cuando se raye la zanahoria para preparar una ensalada. Son consejos útiles que no aparecían en "Mecánica popular".

Experimentos con morochos

La atracción de la noche era Cacho Castaña, por cierto, ya que a sus discretas aptitudes musicales se suma el carisma de pillín de la noche porteña. Siempre se habla de la noche que pasó con Susana Giménez, y el también habla (1). Más que una conquista de Cacho Castaña, habría que pensar en que fue una elección de Susana Giménez cuando experimentaba con morochos.

Y lo confirmó: "Siempre las mujeres me levantaron a mí, soy un prostituto" (risas). Viene de una generación de muchos tabúes y accesos difíciles, "solamente había almanaques de gomería", "me he quedado con las ganas con muchas", "uso viagra a veces y no parece mío, sino de otro", decía Cacho, siempre coqueteando, sin ir más lejos. Si alguien esperaba una entrevista escabrosa, se encontró con un salón literario elegante.>

Al final, Rampolla le obsequió algunos juguetes sexuales. Uno era raro, sorprendente y tan completo que no requería de seres humanos.>

(1) Es otra discusión: Cacho Castaña, cuando menciona el episodio, ¿se comporta como caballero?.



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