Señal de ajuste

La casa late

Jorge Rial es el conductor del envío. "Es emocionante estar en el corazón del gran monstruo", dijo. Foto: Agencia DyN. 

Por Roberto Maurer

Entre gritos y fuegos artificiales, a contraluz se recortó una silueta en la puerta: se inauguraba "Gran Hermano" y la figura que ingresaba era Jorge Rial, el nuevo conductor del ciclo con el cual Telefé espera reponerse de los golpes recibidos de Tinelli el año pasado. La primera impresión de la espectacular entrada se acerca levemente a lo demoníaco, y tal vez es subjetiva, en tanto condicionada por el anticipo de renovaciones inquietantes en la cuarta edición de "la madre de todos los reality", según la definición estremecedora de Rial, que pareció anunciar el lanzamiento de una nave Apolo desde la Nasa. "Es emocionante estar en el corazón del gran monstruo".

Al parecer, este flamante "Gran Hermano" se desarrollará sin los atenuantes que emanan de la confusa delimitación entre civilización y barbarie, y que hasta la tele suele respetar. La Casa será una zona liberada a los instintos, una garantía para las peores intrigas, y el relevo en la conducción obedecería a esa política. Soledad Silveyra resultaba demasiado "mamita" para las nuevas exigencias, mientras que, se sabe, Jorge Rial ha realizado un trabajo de perfección artesanal para transmitir una imagen de mala persona, la de un tipo sin escrúpulos que se introduce en las vidas privadas para eviscerarlas con cinismo y una mueca en la cara. Es la imagen que deseaba Telefé, que dejó de lado viejas desavenencias con Rial, ya que en la televisión no existen códigos, como se dice ahora. Cuando se busca a un verdugo, nadie se fija si tiene las uñas sucias.>

Monumento a la manipulación

Con su mejor expresión de falso, Jorge Rial advirtió en su discurso inicial que "Solita no va a venir hoy", una forma cínica de decir que había sido arrojada por la borda, y pidió un "aplauso grande" para la actriz cuya conducción demagógica y sensiblera, al fin, era tan falsa como la de su reemplazante. Nadie va a extrañar a Solita, y el cambio ha sido justo: era hora de que un personaje inescrupuloso tomara las riendas de "Gran Hermano", un monumento a la manipulación de seres humanos que se eliminan entre sí guiados por su apetito de fama y dinero, o simple sadismo en algunos casos.

Ahora son 18, y la casa es más amplia. Los primeros en entrar fueron un cordobés y una mendocina que no para nunca de hablar, una mujer inaguantable que sería deseable que fuera la primera en ser echada. Hay un dormitorio para las chicas y otro para los varones, y ya se hicieron referencias a la cercanía entre uno y otro, en tanto Rial informaba, con un guiño, que nadie está obligado a usar el dormitorio y la cama asignados. Tiene razón, nadie espera que sean prolijos haciendo las camas, sino que se esmeren en deshacerlas.>

"La casa late", es el lema de Rial, un filo-anarquista y lector de Bakunin, y los latidos de la primera jornada pasaron por el tatuaje tumbero que se vio en la espalda de un participante cuando llegó a la pileta. Sería un ex presidiario, y este motivo de excitación se sumó a la historia del joven boxeador emigrado a New Jersey y el caso llamado de "la modelo encubierta". Nadie parecía saber que imágenes empulpadas de Claudia Ciardone se ofrecían generosamente al mundo a través de Internet.>

La llamada "primera gran confesión" perteneció a un joven que admitió que "le tenía ganas" a Melisa Durán, cuyo "gran secreto" fue revelado: es la joven novia de Sergio Denis. En términos de la historia argentina, el período que separa sus edades encerraría los sucesos producidos entre 1810 y la presidencia de Sarmiento.>

En una de esas conversaciones lánguidas de dormitorio femenino, Melisa contó que el cantante le gustaba desde el jardín de infantes, donde habría sido compañera de su hija. "Las fanáticas de Sergio Denis la van a mandar al muere en la primera votación", fue el comentario desdeñoso de Polino.>