Los crímenes de honor llegan a Estambul

Dogan Tilic (EFE)

Guldunya Toren, una joven de origen kurdo, fue una completa desconocida durante los 22 años de su corta existencia, pero se convirtió en todo un símbolo del movimiento feminista en Turquía, tras ser asesinada en 2004 por sus hermanos en Estambul por una cuestión de honor familiar mancillado.

Toren, nacida en el seno de un clan de hondas raíces tradicionales en Bingol, sudeste de Turquía, se enamoró de Servet, un hijo de su tía, que estaba casado y del que quedó embarazada.>

Filiz Kardam, profesor de sociología en la Universidad Baskent de Ankara dice que la muerte de Toren conmocionó de tal manera a la opinión pública turca que las autoridades comenzaron a despertar de su letargo tras difundirse el caso. De hecho, y con el fin de combatir esta lacra, el Gobierno de Ankara ha publicado un decreto por el que en todas las provincias se abran casas de acogida para mujeres maltratadas, una medida en la que colabora la UE con asistencia técnica.>

Kardam, autor de un informe para el Programa de Desarrollo de la ONU (UNDP) sobre casos de crímenes de honor en Turquía, asegura que es imposible tener datos fiables, pero calcula que al menos un centenar de mujeres mueren por esta causa cada año en este país mayoritariamente musulmán y que aspira a ingresar en la Unión Europea.>

"Existe un proceso migratorio permanente entre la zona rural oriental de Turquía y la parte occidental y Estambul. Dentro de este proceso, los crímenes de honor también emigran hacia Estambul", señala el experto, tras precisar que esta costumbre se ha convertido en un ritual. "La familia se reúne (tras tener conocimiento de la afrenta) y toma la decisión. Esto requiere tiempo. A veces la mujer afectada huye a Estambul para buscar refugio. A veces, la familia emigra a Estambul y se lleva consigo sus viejos valores y tradiciones".>