Violación de domicilio
Un estético mosaico sociocultural
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Por Rosa Gronda

Existe más de un eje en este último filme de Anthony Minghela, director británico, autor de una interesante trilogía que incluye a "El paciente inglés", "Regreso a Cold Mountain" y la excelente adaptación de la novela de Patricia Highsmith "El talentoso Mr. Ripley".

El punto de partida de los robos para la acción propuesta en la extensa trama de "Violación de domicilio", es solamente el disparador para mostrar los choques que se producen entre culturas y clases diversas, en la actual geografía cambiante de una megaciudad cosmopolita como Londres.>

Will (Jude Law) es un exitoso arquitecto que administra una floreciente empresa de paisajismo que recientemente se ha mudado a King's Cross, un área dinámica, en la que crecen ultramodernas obras urbanísticas insertas en modestos barrios, donde se mezclan inmigrantes, proletarios, pobreza y delincuencia.>

Luego de varios saqueos a sus modernas oficinas, el damnificado profesional interpretado por Law, decide montar guardia personalmente, frente a su lugar de trabajo, hasta que descubre a uno de los jóvenes integrantes de la banda responsable. Persiguiéndolo, llega hasta el departamento que este adolescente comparte con su madre Amira (Juliette Binoche), una viuda procedente de Bosnia y desarraigada de su país, luego de la guerra civil que dividió a Yugoslavia.>

De ahí en más, el filme se centrará en el vínculo que se establece entre esta mujer y Will; su variación a partir de conocer la historia de estos inmigrantes y el registro paralelo de su vida personal en crisis con su depresiva pareja Liv, interpretada por Robin Wright Penn, quien está totalmente abocada a cuidar de una hija autista.>

SIMETRIAS Y OPOSICIONES

En este juego de entrecruzamientos de seres ganados por el aislamiento, el recelo del otro, la enfermedad o la marginalidad, según el caso, se establece un mosaico, donde estas vidas aparentemente tan diferentes tienen más de una simetría y acercamiento, tanto en los protagonistas adolescentes como en los adultos.

Will inicialmente se acerca a Amira para continuar investigando el delito que lo afecta, pero la relación entre ellos toma un giro inesperado. Amira no tarda en descubrirlo y sospecha de sus intenciones. Temerosa por el destino de su hijo, inventa un chantaje para protegerlo.>

Es apabullante el preciosismo estético con el que Minghella aborda cada plano, para lo cual dispone de un equipo técnico tan virtuoso, que hasta quita realismo a los chatos y grises suburbios que parecen siempre resplandescientes, o los parabrisas de los autos siempre espejean nubes y cielos azules. Es que al director -tal cual lo afirma su protagonista urbanista interpretado por Law- también parece importarle refirmar que "en toda construcción, es tan importante lo externo como lo interno", aunque tantas pretensiones formales parecieran restarle profundidad emocional.>

Es evidente el interés del director por abordar temas muy actuales como la inmigración, la discriminación, la desigualdad de oportunidades, el adulterio, la prostitución, la depresión y hasta el autismo. Lo hace volcando muchas de sus opiniones a partir de frases del discurso de los personajes, donde campea un inesperado optimismo y un aire políticamente correcto, aunque finalmente su visión no resulte demasiado esclarecedora.>

VIOLACIÓN DE DOMICILIO

Título: Breaking and entering. Origen: Inglaterra-Estados Unidos (2006). Dirección: Anthony Minghella. Guión: Anthony Minghella. Intérpretes: Jude Law, Juliette Binoche, Robin Wright Penn, Martin Freeman, Ray Winstone, Vera Farmiga. Fotografía: Benoit Delhomme. Música: Gabriel Yared y Underworld. Montaje: Lisa Gunning. Duración: 120 minutos