Seguridad vial, responsabilidad de la ciudadanía

Los accidentes de tránsito son un flagelo para la sociedad actual. Los últimos datos indican que estamos frente a una "epidemia" de accidentes de tránsito. Esta palabra se relaciona normalmente con enfermedad, pero su acepción griega es aplicable al caso:episignifica "sobre" y demos"pueblo". Entonces, una epidemia es aquello que se extiende "sobre el pueblo".

Las estadísticas de los accidentes de tránsito aportan sobradas razones para considerarlos una epidemia. Su característica principal es que afectan a toda la sociedad, sin distinción de edad ni clase social. En sus causas se interconectan tanto acciones individuales -el motor del accidente-, como estructurales -el estado de las arterias, las normas implementadas y el control que se realiza de su debido cumplimiento-.>

Por esta razón, la iniciativa de la Mesa del Diálogo de invitar al poder político a debatir soluciones viables al problema del tránsito, se ve como un buen comienzo en la tentativa de dar soluciones que bajen los números accidentológicos. A la mesa se sentaron representantes de tres cultos, integrantes de instituciones intermedias, autoridades municipales y comunales de las localidades que conforman el conglomerado urbano Santa Fe-Santo Tomé, referentes de instituciones educativas y representantes del Ministerio de Educación y de la Secretaría de Transporte de la Provincia.>

Esta primera reunión parece haber dado sus frutos. Se están evaluando las propuestas presentadas y se conformará un grupo de trabajo técnico que culminará con un programa de seguridad vial a mediano y largo plazo. Pero lo más interesante de esta reunión es que se han puesto a trabajar en conjunto el Estado y la sociedad civil.>

Sin embargo, cabe destacar que estos esfuerzos deben ir acompañados por concretas acciones de control y por actitudes individuales responsables. El problema de los accidentes de tránsito es de todos. Nunca se sabe cuándo se va a entrar en las negras estadísticas de la epidemia, y los esfuerzos de los poderes del Estado y de los integrantes de las entidades intermedias serán vanos si no van acompañados por la acción responsable de los ciudadanos. Es ésta, una de las tantas ocasiones en las que las acciones públicas y privadas se conjugan en el intento de mejorar la sociedad en la que vivimos.>

Esto es vivir civilizadamente, demostrar a cada instante que las acciones individuales inciden en el todo y que existe un poder que las garantiza dentro de los límites que establecen las normas generales. Un programa vial es un marco en el cual se establecen los límites y las sanciones correspondientes a las conductas que no lo respeten, luego de haber transmitido las reglas mediante los recursos de la educación.>

Es a través de la prevención y el control que se lograrán los resultados buscados. Como estamos todos implicados, es de esperar que las conductas desaprensivas y peligrosas que se ven hoy en nuestras calles dejen paso a actitudes más civilizadas que reduzcan los datos de la epidemia.>