Que no cunda el pánico, esto es sólo una "corrección". Estados Unidos crecerá menos, pero lo seguirá haciendo; los precios de los commodities no se desplomarán, los mercados emergentes seguirán ofreciendo oportunidades y la Argentina está muy bien posicionada para seguir creciendo a una tasa "sostenible" a mitad de camino entre un piso de 4/5 % y tasas "chinas" de 9/10 %. Eso sí, de tanto en tanto, habrá "oscilaciones" y más "volatilidad". El viaje será un poco más "movido".
Tal, en resumidas cuentas, la lectura de la situación de la economía mundial y de las turbulencias de los últimos días que hizo ayer en Buenos Aires Thomas James, CEO mundial y principal accionista de Raymond James, un holding de inversión y servicios financieros con sede en Estados Unidos que, desde hace nueve años, está en la Argentina y que, entre otras operaciones, diseñó y piloteó la emisión en Nueva York de Banco Macro, uno de los que más ha prosperado bajo el "modelo argentino" del que ayer Kirchner se ufanó en el Congreso. >
"Kirchner está haciendo un buen trabajo en proveer estabilidad. Uno puede no compartir cada una de sus decisiones, pero venir aquí no es sólo lindo, sino también práctico: Argentina ofrece reales oportunidades de inversión. El futuro es potencialmente brillante".>
A esa altura, James -quien, además de dedicarse a las finanzas, es el mayor coleccionista mundial no español de obras de Dalí y un fanático del tenis cuya firma administra activos por más de u$s 31.000 millones- parecía un kirchnerista convencido cuando este diario le preguntó por las oportunidades de inversión en Energía, sector del que es entusiasta, pero cuyos precios están aquí rigurosamente vigilados por el gobierno.>
"Me siento un poco incómodo cuando los precios se desvían demasiado de lo que indica el mercado; se corren algunos riesgos de largo plazo", advirtió el ejecutivo norteamericano, antes de ceder la palabra a Ricardo Cavanagh, su analista Senior en estos lares, quien señaló que, con una demanda energética que crece tres veces más rápido que el PIB, la energía es un sector de oportunidad en la Argentina y, tarde o temprano, los precios se irán alineando. "No digo que con el Primer Mundo, pero se acercarán a los niveles de Brasil o Chile", explicó Cavanagh.>
Uno de los puntos centrales del análisis de James es que los precios internacionales de las materias primas han alcanzado una suerte de meseta. No se desplomarán, pero dejarán de crecer. En cambio, sí cree que a mediano y largo plazo seguirá incrementándose el precio mundial de la energía. De Estados Unidos, dijo que entrará en una etapa de crecimiento más lento, en torno del 2 %, y destacó la "extraordinaria fortaleza" de la economía, que le permitirá sobrellevar el peso de sus deficits (comercial y fiscal).
En clave política, James destacó que los inversores no creen que Kirchner se parezca a Hugo Chávez. "Si se pusiera a nacionalizar empresas, sería diferente; pero no creo que vaya a hacerlo. Hasta ahora, no hizo nada irracional", señaló. >
Eduardo Tapia, la cabeza de Raymond James en la Argentina, explicó la baja vulnerabilidad argentina respecto de las recientes turbulencias de los mercados y destacó tres factores de la bonanza de los mercados emergentes de los últimos años: tasas de interés internacionales bajas, dólar débil y precios de los commodities altos. Ninguno de esos tres factores cambiará demasiado como para revertir el ciclo global, señaló. Y, aun en el caso de que lo hicieran, la Argentina es uno de los países mejores inmunizados de América latina. >
Retroceso de la soja
El freno a la especulación financiera en China y el enfriamiento de la economía de Estados Unidos arrastró a los commodities. El precio de la soja en Chicago bajó casi 10 dólares, y 5,20 dólares en el Mercado a Término de Buenos Aires. Las pizarras del principal mercado norteamericano marcaron para la soja mayo 274,20 dólares la tonelada, con una caída de 9,90 dólares, en tanto que el maíz retrocedió 3,10 dólares hasta los 164,30 dólares. Los analistas entienden que el mercado local está menos expuesto a la especulación y más ajustado a la oferta. Además en los Estados Unidos impacta un retroceso de 2 millones de hectáreas en el área sembrada con soja.
Sergio Serrichio (CMI)