Enrique Cruz (h) - (Enviado Especial a Rosario)
Quiero arrancar por algo que puede parecer extraño al partido, pero no lo es. Y me refiero a la gente, a la hinchada de Unión. Y si hablamos específicamente del partido, al resultado. Porque una cosa viene atada a la otra. La gente y el resultado. ¿Cuánto hacía que no se disfrutaba como ayer?, ¿cuánto hacía que no se observaba una postal futbolera tan clara y limpia como la de esos más de 3.000 hinchas (no dicho ni calculado por nosotros, sino por la policía rosarina), que explotaron de alegría con el gol de Pereyra en la agonía de un partido malo con un Unión de rendimiento bajo, apagado y por momentos superado por el rival.
íQué mal jugó Unión en el primer tiempo! Un equipo impreciso, que perdió en cada pelota dividida, que no se adueñó de los rebotes, que no tuvo contención y no manejó en ningún momento la pelota. Hasta en lo táctico estuvo confundido el equipo, algo anormal si se tiene en cuenta que el libreto está aprendido. Ejemplo: ¿por qué Fontana y Torres jugaron prácticamente como marcadores de punta en lugar de salir a encimar un poco más arriba? Dio Trullet una explicación, sobre todo para lo de Torres, que fue el más complicado de los dos. Pero ante un equipo que paraba un solo punta neto y desprendía volantes (rápidos, pero que inevitablemente arrancaban desde muy atrás), Unión esperaba con una defensa de cinco hombres. Esto hacía que Sartor -perdido en la marca de Rodas- no estuviera bien rodeado para trabajar en la contención. Y así, cualquier pelota mal entregada quedara a merced de alguno de los volantes (Penta, Croce, Farías o la subida de Garnier) para que Tiro Federal sumara gente a un ataque que parecía huérfano con Perezlindo como único delantero.
Para colmo de males, cuando Unión conseguía recuperar la pelota no sabía qué hacer. Tapados los dos carrileros -o pensando más en el retroceso que en el avance en el terreno-, sin peso en Casanova y extrañamente improductivo Rosales (jugó el partido más flojo de los últimos tiempos), las posibilidades de Unión eran escasas. Además, Pereyra estaba enredado, bajaba demasiado y terminaba chocando; y lo propio ocurría con un Rami tremendamente voluntarioso como siempre, pero escasamente agresivo.>
Se mejoró algo en el segundo tiempo. Pero poquito. Apenas sirvió para que el equipo tuviera un poco más la pelota, que no la perdiera con tamaña facilidad como en el primero e intentara acercarse un poco más a Cárdenas. Pero era tan leve lo de Unión, que sólo se contabiliza un revolcón del arquero tras un remate de Casanova y punto. Poco. O mejor dicho nada. Pero como del otro lado estaba el "Turco" Assef para atajarse todo lo que iba al arco, sumado a la levedad de Tiro, el partido no tenía ningún tipo de atractivo. Apenas esperar el final para valorizar el punto que momentáneamente se conseguía, o bien aguardar algún error para saber si alguno de los dos se podía quedar con todo.
Se dice que "los goles no se merecen, se hacen". Y mientras Tiro hizo merecimientos y se encontró, las veces que abandonó su levedad, con Assef, Unión lo hizo. Y Pereyra desató una alegría incontrolable, con mezcla de locura, desahogo y agradecimiento para una hinchada sufrida que provocó una movilización sorprendente, aunque quizás no haya resultado impensada para muchos que ya se han convencido de que la gente es fiel y seguirá apoyando este proyecto porque, en definitiva, es el proyecto de ellos.>
Trullet amagó con poner tres puntas, pero se quedó en eso, sólo en el pensamiento, porque Weiner se lesionó y quedó descartado cuando iba a volver a ser titular. La chance de que jueguen juntos es, a mi entender, muy factible. Dependerá no sólo de la recuperación de Weiner, sino también de que el equipo se acomode a dos delanteros a los cuáles no hay que buscar por arriba, porque naturalmente están condenados a perder contra defensores más altos y fuertes físicamente. Pero la escasa respuesta de los "9" que tiene Trullet, hace suponer que la dupla Weiner-Pereyra se cae de madura.
El otro tema pasa por el mediocampo (más allá de que atrás no se defendió bien ayer). Falta fútbol aunque se juegue con dos enganches, pero el gran problema del equipo está en la falta de contención. Una solución sería volver al viejo esquema de Trullet, con uno más de marca para que trabaje al lado de Sartor. ¿Habrá llegado el tiempo de Acosta mientras se recupera Battión? Es una posibilidad muy concreta. Trullet lo viene trayendo de a poquito porque le tiene mucha confianza. Y además, Acosta cuenta con algo que se precia para un volante central: tiene manejo de pelota. Por allí, Unión consigue las dos cosas: recuperar más y manejar el balón. Y con Rosales, Weiner y Pereyra se arma una sociedad de traslado rápido y precisión en velocidad. Es una alternativa. Se va a perder una referencia adentro del área, pero tampoco se destapa un "9" para que el técnico confíe en él.>
La campaña de Unión es irregular, pero no porque juegue muy bien un partido y muy mal el siguiente, sino porque sacó la mayor cantidad de puntos en carácter de visitante, no sólo en este torneo, sino en lo que va de la temporada.
De los 11 puntos sumados hasta ahora, los tatengues cosecharon siete afuera (van invictos) y cuatro en el 15 de Abril. Y de los 39 de la temporada, se lograron 21 afuera y 18 en el estadio rojiblanco.
Más allá de algunas cuestiones futbolísticas, es extraño lo que ocurre ya que Unión juega a cancha llena y la hinchada alienta y empuja sin sobreexigir. En todo caso, si hay presiones son más producto de lo que internamente vive el grupo que de los supuestos e hipotéticos reclamos que se hacen desde afuera.
En otros tiempos -o casi siempre- Unión se destacó por hacer inexpugnable el 15 de Abril, inclusive jugando en Primera División. Hoy, el equipo es una garantía jugando de visitante (hace una campaña de campeón), pero no lo es cuando juega ante los 18 o 20.000 tatengues que siempre llenan la cancha.