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Hace un par de días, a través del micrófono de LT 9, Ángel Malvicino lanzaba el disparador: "Voy a proponer una lista única entre las tres facciones, de cara a los comicios de mitad de año". Dentro de tanta chatura, las palabras del presidente fueron un estallido. Porque se sabe claramente que Jorge Molina, Juan Leonardo Vega y Rubén Decoud instruyeron a sus respectivas "tropas" para ir preparando el terreno electoral, acaso convencidos de aquella vieja frase política: "Una cosa es ir todos juntos y otra, ir todos amontonados". Malvicino, que además confirmó en la entrevista que cuando termine este mandato se va a su casa, comenzará en la semana que se inicia las entrevistas, charlas y reuniones con los tres sectores. Y, si bien en una "mesa chica" todo siempre es posible, Malvicino "aconsejó" que el empresario Luis Spahn aparezca a la cabeza de lo que el actual presidente llamaría "Lista de Unidad". El rebote de estas declaraciones tuvieron eco en todos los sectores. Desde adentro del oficialismo, cuya cabeza visible es el vicepresidente Jorge Molina, no se lo dice públicamente pero es real que se esperaba un apoyo más explícito a la actual gestión, con una frase del tipo: "Si no logro la unidad, mi candidato es Molina" o "Si no logro la unidad, mi candidato es Spahn". Desde los otros sectores -Glorioso 89 y Siglo XXI, incómodos ambos con que se los llame "oposición" en los medios periodísticos-, tampoco hubo conformidad total con la palabra del presidente. "Malvicino quiere la unidad, pero con Spahn a la cabeza. Y todos sabemos que Spahn es Molina".
Más allá de la entrevista, muchos suponen que Malvicino ya tiene el bosquejo en su borrador (en otro momento, se habría dicho "apuntado en la servilleta"). Con Spahn a la cabeza y revoleando las vicepresidencias por partes iguales.>
Jorge Molina fue la persona que acercó al empresario Luis Spahn a la arena política de Unión. Y, en principio, hay un compromiso mutuo. Algo así como: "Yo sigo si vos te sumás, Luis", por parte de Molina, y un: "En la única lista que podría ir en una contienda electoral es en la que me llevó al club, la de Jorge Molina". Incluso, esto es algo que el propio Spahn les dejó en claro a algunos operadores en sugestivos y sucesivos asados a los que fue convocado en los últimos tiempos. Concurrió a todos -siempre con dos amigos-, escuchó todas las propuestas y nunca dijo nada. Ni que sí, ni que no. Signo indeleble de tipo inteligente: escucha más de lo que habla.
La continuidad en serio de una línea coherente en las divisiones inferiores a cargo de su amigo Marcelo Tomas es una de las "cabezas de playa" que seduce a Spahn para desembarcar en el oficialismo al lado de Molina. Porque, si algo aprendió la actual conducción, después de tropezar siempre con la misma piedra, es que el coordinador del fútbol amateur no puede estar atado a los vaivenes exitistas del equipo profesional. Conclusión: se fue Craviotto después del descalabro que hizo con un furgón lleno de refuerzos y Claudio Gugnali siguió desarrollando su trabajo a futuro. Esta coherencia en el fútbol amateur -por fin, �no?-, con Marcelo Tomas a la cabeza, es una bandera refrescante del oficialismo en búsqueda de votos para mitad de año.>
Quienes conocen a Spahn saben que puede hacer cualquier cosa: ir de vice detrás de Molina, pedirle ir de "1" o, directamente, no ir. Pero también saben que, respetuoso de los códigos, jamás iría en contra de la persona que lo llevó a Unión: Jorge Molina.>
El jueves por la noche, como lo hace sistemáticamente, Rubén Decoud convocó a sus seguidores en la habitual reunión de Glorioso 89 que se lleva a cabo en las instalaciones del Club Atlético Unión. Con el respaldo de muchas personas que lo acompañaron en las dos últimas elecciones, Decoud consiguió "hacer bajar" al santafesino que está más cerca de Julio Humberto Grondona: el Dr. Marcelo Martín, ex vicepresidente de Malvicino. Pero la presencia del asesor jurídico de la AFA no fue lo más ruidoso de la noche. Lo novedoso fue ver a actuales dirigentes del oficialismo, como el secretario César Donna, el prosecretario Miguel Ponce y el tesorero Antonio Mántaras, charlando animadamente con el binomio Rubén Decoud-Marcelo Martín.
Consultados los unos y los otros, sólo se animaron a decir: "Fue por casualidad, nosotros estamos en el club porque somos dirigentes y ellos se reúnen siempre acá. Conversamos acerca de la idea que tiene Malvicino". Punto. Pero no punto final.>
Por lo que pudo averiguar El Litoral, referentes de afuera (Glorioso 89) y referentes de adentro (el sector mencionado del oficialismo) están convencidos de que "se puede armar algo serio como quiere Malvicino, pero hay que masticarlo bien". Y a tono con esta idea, más que convencer a Spahn para que sea candidato a presidente, el objetivo sería sentar a una misma mesa a Jorge Molina y Marcelo Martín, para limar primero viejas diferencias y, después, imaginar el futuro. Por la importancia de los nombres y la distancia que fue agrandando el tiempo entre ambos, sólo Malvicino es capaz de ganarle tiempo al tiempo.>
Quien primero tomó la decisión de ir como candidato a presidente en las próximas elecciones es Juan Leonardo Vega, el creador de Siglo XXI, la agrupación que llevó en su momento a René Citroni al poder y cuya gestión provocó el quiebre ideológico de la misma. Esto es tanto así que los otrora incondicionales de Citroni, como Esteban Bovo y Emilio Lamas, están en la intimidad más cerca de Spahn de lo que muchos creen.
El importante dirigente de Cilsa no estuvo en el país en los últimos días, pero adhirió desde el exterior a la posibilidad de escuchar el proyecto unificador de Malvicino. Pero, si como se dice, Malvicino dispara "Spahn, presidente; la vicepresidencia primera, para la coalición que resulte del pacto Glorioso 89 más algunos oficialistas, y la vicepresidencia segunda, para Siglo XXI", lo más probable es que Vega ratifique más firme que nunca que va por su lado. Aunque quizás allí se generaría una confusión menor para los ya cansados socios de Unión con tantas diferencias dirigenciales: dos listas bien definidas, en lugar de tres.>
Como está visto, la tarea no es fácil. Ni siquiera, tratándose de la última gran batalla que está decidido a librar este viejo gladiador tatengue que es don Ángel Malvicino.>
Darío Pignata[email protected]