A horas del triunfo del radical Eduardo Brizuela del Moral en Catamarca, en una fórmula compartida con la kirchnerista Lucía Corpacci que respondió al modelo de concertación impulsado por el presidente Néstor Kirchner, los dos sectores enfrentados dentro de la Unión Cívica Radical (UCR) -los que quieren un acuerdo con el oficialismo en todo el país, y aquellos que aspiran a apoyar la candidatura de Roberto Lavagna para profundizar su rol opositor- intentaron capitalizar la experiencia con la mirada puesta en objetivos distintos.
Para los radicales K, el triunfo de la concertación constituyó una inmejorable excusa para recordarle al presidente Kirchner que esperan de su parte gestos concretos de apoyo a los gobernadores e intendentes de la UCR que intentarán renovar mandatos en sus distritos. El mendocino Julio Cobos -quien íntimamente desearía apurar la definición de la Casa Rosada sobre la fórmula presidencial, ya que se lo menciona como posible compañero de Kirchner o de la senadora Cristina Fernández- admitió que Catamarca "abre muchas expectativas para el futuro" y sugirió que después de definir un proyecto de Gobierno en común, se podrá llegar a una "fórmula compartida".>
Para el rionegrino Miguel Saiz, el triunfo de Brizuela del Moral constituyó una ratificación del camino elegido por los gobernadores K, pese a que su situación no es tan nítida como la del catamarqueño. Saiz, quien el 20 de mayo irá por la reelección enfrentando al peronista-neo kirchnerista Miguel Pichetto, intentó en los últimos días sumar a un justicialista a su fórmula -se habló del diputado K Osvaldo Nemirovsci-, para teñir a las elecciones provinciales del color de la concertación, pero no tuvo suerte. Ayer, cuando faltaban apenas cuatro días para la convención partidaria local, proclamó que la fórmula Saiz-Bautista Mendioroz (un radical histórico de Río Negro) "está cerrada" con lo cual la sociedad con el gobierno quedó al límite de frustrarse electoralmente en el distrito, excepto que esa sentencia haya servido para forzar en Buenos Aires una definición.>
Distinta fue la lectura realizada por los radicales que apoyan a Lavagna, algunos de los cuales compartían anoche la celebración de los 80 años de Raúl Alfonsín. Este sector, que en estas horas dice contabilizar 200 votos de delegados a la Convención Nacional del 23 de marzo dispuestos a apoyar la candidatura del ex ministro de Economía, apuesta a que las bases del radicalismo no acompañen los acuerdos superestructurales de los gobernadores kirchneristas. Por eso, el titular del Comité Nacional, el jujeño Gerardo Morales, viajó el domingo a Catamarca con la intención de evitar que el triunfo de Brizuela del Moral se leyera como un triunfo del presidente.
Los radicales de uno y otro sector están atrapados en una lógica que los supera: la de los tiempos políticos de Kirchner y Lavagna, que sugieren que las definiciones llegarán en junio. Todo indica que los kirchneristas no lograrán asegurarse la candidatura a la vicepresidencia antes de la Convención -a la que por eso mismo seguramente no asistirán- y que los pro-Lavagna tampoco tendrán la confirmación de que uno de ellos será el compañero de fórmula del ex ministro en esa fecha, lo que podría dificultarles conseguir un pronunciamiento contundente a favor de esa estrategia electoral.>
Quien puso las cosas en su lugar ayer fue Margarita Stolbizer. Partidaria de que la UCR participe con candidatos propios o en una alianza con el ARI y el socialismo, la vicepresidenta del Comité Nacional evaluó que la victoria lograda en Catamarca fue puro mérito del gobernador Brizuela del Moral y no fruto del apoyo presidencial, y opinó de sus correligionarios lavagnistas: "Este sector tiene demasiada preocupación por conseguir los convencionales para hacer primar esta postura y no hay garantías de que esa propuesta electoral coseche el voto de los radicales".>