Luego del accidente fatal producido en enero sobre la avenida 27 de Febrero -en el que perdió la vida una mujer que viajaba en su moto- el actual secretario y ex presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Santa Fe, Guillermo Ferrando, en una charla con este medio expresó sus opiniones profesionales sobre el diseño de refacción de la avenida Alem y 27 de Febrero, inaugurada en 2005.
"Desconocemos las causas de ese accidente, pero disparó nuevamente las críticas que hicimos en su momento al diseño vial, a la disposición que se hizo de las calzadas para poder encauzar el tránsito", explicó el ingeniero Ferrando sobre el móvil de sus objeciones y agregó que la obra, fue un plan de la administración pública, que cuenta con sus profesionales y si no los contrata, hace concursos de proyectos o pide asesoramiento de consultoras, "pero son todos profesionales en el tema que se supone a priori que van a responder a todos los interrogantes técnicos".>
Cuando se lo consultó sobre la elección del diseño vial plasmado, y el por qué de las "fallas" el ingeniero respondió que, según su experiencia de trabajo en la administración pública, a veces ocurre que entre el mejor proyecto técnico y el proyecto económicamente factible hay distancia. Suele pasar que las soluciones técnicas queden un poco acotadas con respecto al criterio del personal interviniente y con relación a normas internacionales. "Cuando se puede demostrar mediante normas que tal o cual cosa está bien o mal es más difícil transgredir, cuando no hay normas claras es más fácil y flexible hacer las cosas, es entonces cuando entra a pesar bastante la decisión política y el criterio económico", sentenció Ferrando.>
-�Usted cree que en el caso de avenida Alem y 27 de Febrero se priorizó lo económico por sobre lo técnico?
-No lo sé. Se llega a la decisión política de hacer las obras porque hay fondos para ello, pero no siempre lo que hay es lo que se necesita. Ahí es cuando empieza la zona gris.>
También el espacio del que se dispone es crucial. Así, Ferrando, puso como ejemplo el caso de quien circule por Alem y deba doblar por Necochea y continuar su marcha hacia el norte: "Ésa es una entrada obligada para ir hacia General Paz y había que hacer ahí un intercambiador de tránsito, es decir, que permita circular en una dirección y salir en otra. Haciéndolo todo al mismo nivel, no queda otra que hacer una rotonda, como se hizo, pero no había lugar suficiente", dijo Ferrando. Y explicó que si quien realiza el proyecto se encuentra con que de un lado de la vía hay industrias en funcionamiento y del otro, el muro del puerto, y se necesita darle servicio a Necochea, lo más lógico es resolverlo con una rotonda al mismo nivel. "Pero, por ejemplo, para entrar a ese desvío, la distancia que hay desde la vía principal, por donde vienen los camiones, más el tránsito común, más el desvío y el semáforo que corta la entrada a la rotonda, no debe superar los 50 metros. Entonces, en esa distancia uno ve por el espejito que los camiones se agrandan y no se sabe si van a seguir por la ruta a Paraná o van a pasar por encima a los autos. Está todo comprimido, un día puede haber un accidente grave ahí porque no tienen escapatoria", comentó el profesional sobre las dificultades que genera en el tránsito un diseño tan ajustado.>
Un segundo accidente, protagonizado por un camión en la curva de 27 de Febrero y Alem, también fue revelador. "Ahí supimos que la pendiente de esa curva está al revés. Normalmente, cuando uno da una curva a la izquierda la caída de la calzada debe ser también hacia la izquierda y si la curva es a la derecha, la calzada también. Es decir, se procura contrarrestar con la pendiente el efecto centrífugo que la inercia imprime al vehículo. Acá la pendiente está al revés, uno dobla a la izquierda, viniendo de Paraná, hacia el Correo y resulta que el desagüe está hacia la derecha. Si encima no respetan la velocidad máxima de 50 kilómetros, y si el camión no tiene bien estibada la carga, también se producen accidentes", explicó el secretario.>
"Hay soluciones que están muy apretadas o mal hechas directamente y no es necesario ser ingeniero para darse cuenta, siendo usuario se puede ver que son potencialmente de peligro" definió Ferrando. Pero, si a esas "soluciones" se le agrega la imprudencia de los conductores, todo empeora.
Así, Ferrando se detuvo en la cuestión de la semaforización de la avenida y dijo que, en su opinión, "no sé si el problema es la señalización o es la gente. La velocidad de 50 kilómetros por hora no la respeta nadie, la gente siempre quiere ir más rápido de lo que está permitido. Los conductores no son respetuosos de las señales y en un diseño muy ajustado, con algunos problemas o potencialidad de accidentes, se empiezan a sumar factores que incrementan la posibilidad de daño".>
"La responsabilidad total del diseño y de las obras que dirigen es de los profesionales. El Colegio no tiene capacidad legal y técnica como para objetar, observar o rechazar un proyecto. A lo sumo, cuando se ve un error evidente se dice. Otra de las funciones que tiene la institución, es la de colaborar con el Estado, está previsto en la ley, cuando le es requerido o expresarse sobre cuestiones que sean de interés general".
"A fines del año pasado nos hemos planteado, desde el colegio, formar un grupo de trabajo, no hay muchos profesionales en el Colegio que estén en el tema, tal vez tengamos que contratar gente nosotros, para buscar soluciones a problemas como los de la avenida Alem y si encontramos alguna solución la propondremos" expresó Ferrando.