Cuando parecían serenarse los mercados globales de capital volvieron a cargarse de incertidumbre, dejando abierto el desarrollo de la semana próxima.
Habíamos superado la fuerte caída de la Bolsa de Shangai a partir de medidas tomadas por el gobierno chino para regular la especulación en activos financieros. El efecto que produjo esta caída mostró al mundo la fuerte influencia que dicho país tiene en la economía mundial. Luego apareció la crisis de los carry trade en yens, operaciones que consisten en tomar prestado yens a tasa de interés muy bajas para colocar los fondos en activos que tienen mucho más retorno.>
La suba de tasas iniciada en la moneda japonesa y la fuerte apreciación que tuvo frente al dólar generaron pánico entre quienes adoptaron dicha estrategia. Pero en la semana se incrementó la polémica entre los analistas, encabezados por Alan Greenspan, que consideran que el riesgo de recesión en la economía norteamericana sigue siendo alto y los que sostienen que dicha economía se ha alejado del riesgo de inflación y lejos está de entrar en recesión.>
Los "recesionistas", por llamarlos de algún modo, sostienen que el ciclo de crecimiento ya se ha extendido demasiado tiempo y que inevitablemente deberá tomarse un respiro, más temprano que tarde la economía norteamericana deberá tomar conocimiento de ello y probablemente la crisis que se desató en el mercado de hipotecas de alto riesgo sea la punta del iceberg.>
El temor es que la influencia que puede tener una crisis en ese sector pueda, impactar en la economía real. Tomemos en cuenta que las denominadas subprimes representan el 24 % del total de las hipotecas, una cifra para nada despreciable.>
Los que sostienen que la economía está bien dicen que es cierto el problema que se ha planteado con este sector de hipotecas pero que estiman que la robustez del modelo norteamericano permitirá que a mediados de año la cuestión quede superada.>
Lo concreto es que si bien antes cada índice era analizado muy puntillosamente podemos decir que hoy lo es más y muchos ya no saben si es bueno pensar que, por ejemplo, el índice de inflación minorista sea mayor es bueno porque indica que no hay recesión o que por el contrario es malo porque podría indicar que hay inflación. Este cruel mecanismo mental tiene a medio planeta en ascuas y genera volatilidad en los distintos mercados.>
En el plano local no somos la excepción y vemos que tanto acciones como bonos siguen el derrotero marcado desde el exterior.>
El mercado de bonos sigue deprimido, además, por el efecto que generó el desplazamiento de los principales funcionarios vinculados con la elaboración del índice de precios al consumidor. Sabemos que mucha deuda se encuentra en pesos ajustados por CER, por ejemplo la que tienen en cartera las AFJP con los denominados bonos "cuasipar".
Pero muchos otros inversionistas -tanto individuos como entidades- también los adoptaron. En el momento en que se emitieron, los que los recibían, seguramente, no habrían aceptado un bono en pesos a tasa fija. Pero de hecho la tasa de inflación que hemos tenido en los últimos dos años ha incrementado fuertemente la deuda pública por el efecto de ajuste de capital que genera el CER.>
Deberíamos plantearnos si el problema es el CER que genera un mayor endeudamiento o si el problema es la inflación que refleja el CER.>
Otro caso similar es el que se plantea con los cupones vinculados con el PBI. Originariamente, se agregaron para premiar a los tenedores de bonos que aceptaran el canje de deuda y para morigerar en parte la fuerte quita que sufrieron. Evidentemente, nadie previó el fantástico crecimiento que experimentó la economía argentina desde entonces y que un poco explica la actual tasa de inflación.>
En definitiva, parecería que no hubo forma de prever a fines de 2003, un poco más de tres años atrás, que creceríamos a casi el 9% anual y que la tasa de inflación podría estar por sobre el 10 % anual.>
(*) De La Vera Cruz Sociedad de Bolsa SA>