Publicaciones
"El mito del país rico"

Muchos argentinos piensan que la Argentina es un país rico y que estamos mal por mala administración o por razones morales o de complot internacional en nuestra contra. Un mito que tendría fundamento en aquellos pocos años que intercorren desde fines del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial, en que la Argentina proveía alimentos en gran escala y el mundo se peleaba por invertir en ella.

Pero, "examinado desde los parámetros de comienzos del siglo XXI éste es un pensamiento erróneo", sentencia Jorge Todesca en la primera página de "El mito del país rico", editado por Emecé.>

"A lo largo de nuestra historia, las fuentes de riqueza han sido planteadas como alternativas contradictorias y esa visión se transfirió al poder político. En la etapa colonial -y periódicamente en la historia contemporánea-, las decisiones sobre el rumbo del país se ordenaron alrededor de la contraposición entre librecambio y proteccionismo. Más adelante, el modelo de riqueza preponderante y casi excluyente, se basó en la producción agropecuaria. Luego llegaron vientos industrialistas que casi despreciaban al campo". Con igual incapacidad de complementar los factores, posteriormente hubo una fatal dicotomía entre restricción o apertura al capital externo; liberalización o protección comercial; orientación estatal del crédito o libertinaje financiero; propiedad estatal o privada de los servicios públicos, etc., etc. "Ese desencuentro ha consumido gran parte de las energías nacionales y generado la mayoría de las crisis de la Argentina contemporánea".>

Todesca recorre la historia política y económica del país de aquellos comienzos de contrabando y corrupción, y del cuero como primera riqueza productiva, pasando por la riqueza del puerto, la desunión de las provincias, la llegada del ferrocarril, la generación del '80, la riqueza del primer centenario, hasta llegar a los tiempos más cercanos y al mismo presente.>