DIANA MAFFÍA DISERTÓ EN LA FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS
La mujer en la construcción de poderes políticos diferentes
"Democracia y poder. ¿Qué poder queremos las mujeres?" convocó a las disertantes feministas. Foto: LUIS CETRARO

La doctora en filosofía y docente de la UBA planteó tres concepciones de poder. Subrayó la necesidad de democratizar los lugares privados y humanizar los lugares públicos.

"El mero hecho de preguntarnos por el poder, ya es una manera diferente de las mujeres de enfocar la política. No se trata de encontrar espacios en la política tal como se está desarrollando, sino de construir poderes diferentes", sostuvo la directora del Instituto Hanna Arendt (de formación cultural y política) Diana Maffía, en diálogo con El Litoral.

Maffía es una de las exponentes de la lucha internacional por los derechos de las mujeres, quien participó del panel "Democracia y poder. ¿Qué poder queremos las mujeres?", junto a Griselda Tessio e Inés Bertero, que se desarrolló en dependencias de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNL, con motivo del Día de la Mujer.>

CONCEPTOS DE PODER

La también doctora en filosofía puso a consideración tres conceptos de poder: "el tradicional" que es el poder entendido como dominio, que genera relaciones de subordinación. "Aquí el poder tiene un aspecto sustancial: alguien tiene poder como si tuviera algo, lo reparte, lo acumula, como si fuera algo material. Esto está muy presente en el imaginario de las personas que hacen política, incluso cuando se trata de compartir el poder siente que algo disminuye en ellos... El concepto supone un poder que instala a las mujeres como dominadas pero pocas de nosotras queremos ser dominadoras. Tampoco nos gusta revertir los papeles en una relación de dominación. Muchos hombres hablan del feminismo como si se tratara de esto: un intento de revertir las relaciones de dominación".

La segunda concepción que planteó es el poder como consenso, "es algo que surge cuando colectivamente podemos generar en común determinado tipo de iniciativas", definió.>

"Tiene que ver con un espacio público donde la palabra es escuchada y donde es puesta en un diálogo con otros discursos, hasta que se logran acuerdos". Aquí apuntó como problema la larga historia de las mujeres de no ser escuchadas en el espacio público.>

-Lo que se observa es que la descalificación viene también del mismo género.-El patriarcado es una cuestión ideológica. Estos valores, tanto el poder como sustancia y dominio, hacen que tengamos la idea de quien tiene autoridad debe tener ciertas condiciones, y una es el sexo masculino. Hay una concepción que parece que sostiene que la autoridad depende de una capacidad que no tiene que ver con generar acuerdos, sino con ser fuerte, con el golpe en la mesa, con no ceder en las posiciones. Maffía señaló que esta concepción tiene dificultades en el "quienes" participan en el diálogo democrático, que desde sus orígenes no cuenta con la participación de mujeres, indígenas, niños... "Estos sujetos aún encuentran dificultades para que sus necesidades sean representadas en el ámbito público. Para que estos personas participen en un diálogo democrático tiene que ocurrir un cambio que tiene que ver con lo que Carrió llama el contrato moral. Una tarea explícita de inclusión social".El último concepto que mencionó la profesora de la UBA es el poder entendido como "capacidad, energía, fuerza". "Las feministas hablamos de una manera de distribuir el poder, que consiste en generar un mayor poder en aquellos que carecen de él. Son formas de empoderamiento que requieren también un cambio social, que cuestionen las jerarquías del poder del sistema... Y éstas tienen que ver con los cuerpos de las personas: se jerarquiza por la edad, el color, la etnia, el sexo, la opción sexual. La cuestión del cuerpo es extraordinariamente importante, en el caso de las mujeres sólo se ha puesto a partir de las Ley de Cupos (que garantiza la participación efectiva de las mujeres en los ámbitos de discusión y debate, tanto en la nación como en las provincias), hace 14 años. -Estas últimas concepciones aparecen como idealistas.-Yo creo que las podemos poner en práctica, de manera individual y colectiva, en muchos lugares institucionales. Los cambios ideológicos hay que aplicarlos en todos los territorios. Yo puedo luchar para que haya espacio público para las mujeres y si mantengo las relaciones interpersonales domésticas intactas, las mujeres no vamos a poder desarrollarnos de una manera competitiva. Hay que democratizar los lugares privados y humanizar los lugares públicos. Por último, la feminista habló de resistencias culturales frente a los cambios sociales necesarios y de las mujeres que se "masculinizan" con el poder, "éstas le convienen al patriarcado porque son mujeres que no van a poner en cuestión el concepto de poder".

La hipocresía que viola derechos

"Los derechos desde la mirada de género tienen que ver con la búsqueda de la equidad y ésta implica igualdad de oportunidades y de tratos, pero también conlleva tener en cuenta las diferencias.

La entrevistada mencionó la gran dificultad de igualdad en el plano de los derechos sexuales y reproductivos. "Hay mucha hipocresía. Las normas se sacan y no se aplican, hay presiones para que en cada una de las instancias se retroceda... El año pasado con bombos y platillos se votó el Protocolo Facultativo de la Cedau (Comité de Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer) y el presidente no lo firmó todavía. Evidentemente, tiene la mano atada por alguien. Sin esa firma, esa votación que hizo el Senado después de tres años, no sirve para nada, estamos en manos de presiones muy fuertes. Nuestros cuerpos están enajenados, son de curas, médicos, jueces, políticos, cuando no de padres, maridos y amantes. Los derechos sexuales son un derecho en sí mismo incumplido, hipócritamente presentado, y son la posibilidad de cumplimiento de otros derechos. Si yo no puedo tomar mis decisiones en el cuerpo no tengo derecho a la salud, al trabajo, una voluntad libre y un cuerpo que me pertenece", sostuvo la especialista.>

ANA LAURA FERTONANI