Luego de la exhortación apostólica Sacramentum Caritatis
"El eje del documento es la Eucaristía"
"Una Iglesia con el corazón puesto en el Evangelio y en el hombre de hoy", dice el arzobispo de Santa Fe. Foto: Luis Cetraro. 

Mons. José María Arancedo explicó el sentido de las conclusiones de la Asamblea General del Sínodo de Obispos, dadas a conocer por el Papa Benedicto XVI. Las orientaciones para el clero, los fieles y la necesidad de un compromiso político para sostener la familia.

Teresa Pandolfo

-�Qué nos quiere decir el Papa Benedicto con sus recientes recomendaciones, algunas de las cuales llamaron la atención, como el retorno al latín para la misa?

-Tomemos en cuenta que es un documento post sinodal, es decir que hubo un Sínodo previo, en el que los obispos de todo el mundo se han reunido, a través de representaciones. El Papa lo que hace es tomar sus conclusiones, hacerlas suyas y publicarlas con el estilo que le corresponde a él, que él desea tener.>

El eje del documento es la Eucaristía, con tres grandes capítulos: lo que se ha de creer, lo que se ha de celebrar y lo que se ha de vivir. La Eucaristía como centro de la fe de los cristianos, como celebración principal de la Iglesia y como puente de lo que se ha de vivir. En este contexto es que van a aparecer, en puntos parciales, temas como el latín, al que tal vez se le dio una relevancia mayor.>

Pero el Papa no hace otra cosa que repetir lo que ya en el Concilio había dicho acerca del latín, al aceptar las lenguas vernáculas, y vuelve a insistir en el uso de ellas; esto no significa olvidarse del latín. Que se lo mantenga en algunas celebraciones a nivel internacional como lengua común de la Iglesia, y no toda la misa; en lo que es el canon, no lo que es la Palabra que se lee, ni la homilía, ni la oración de los fieles, sino lo que es el canon.>

De hecho, se viene haciendo. En celebraciones internacionales, muchas veces se reza en latín; por eso, la recomendación de que no se deje de estudiar el latín como lengua de la Iglesia, que se realiza en los seminarios. Creo que no agrega nada, sino que reitera.>

Es decir, la Iglesia valora lo que es el latín como fuente de cultura y también como expresión de unidad, por eso no dice para toda la liturgia, ni tampoco que se deje de rezar las misas en los países en castellano, en inglés o en francés. Habla de las celebraciones internacionales; que puedan algunas oraciones de la misa ser rezadas por todos. Entonces, que el canon de la misa donde está la consagración sea dicho en latín y que todos los sacerdotes lo comprendan.>

-Según la información a la que tuve acceso, el documento habla de una vuelta a la moral del Evangelio y de que quien no esté con esa moral no puede decir que está dentro de la Iglesia.-Cuando se habla de los divorciados vueltos a casar, dice que ellos no están fuera de la Iglesia, pero a ellos la Iglesia no puede brindarles el sacramento de la Eucaristía porque no están debidamente sacramentalizados por el matrimonio. Entonces, la Iglesia los recibe, pero no puede hacerlos participar plenamente, como a otros, del sacramento de la Eucaristía. Está como diciendo que la Eucaristía no es para todos, por eso alienta también que se llegue al matrimonio con responsabilidad, o que, en aquellos casos en que haya habido fracasos, se busquen las posibilidades que brinda la misma Iglesia en lo que son uniones matrimoniales, si es que hay razones. Pero mantiene lo que es la tradición de la Iglesia. Como Iglesia no puede hacer aquello que nos piden, porque de lo que se trata es de mantener la fidelidad al Evangelio. En primer lugar, la Iglesia es ella obediente al Evangelio.

El matrimonio hombre-mujer

-También el Papa pone el acento en que los católicos no estemos de acuerdo en promover lo que ahora se denominan uniones civiles...

-La Iglesia valora la familia fundada en el matrimonio, el matrimonio hombre-mujer. Entonces, frente a todas las figuras que aparecen ahora de posibles parejas, matrimonios del mismo sexo o de otros sexos, dice no. La familia está fundada sobre el matrimonio y el matrimonio está constituido por varón y mujer.>

Pide, incluso, a las autoridades públicas que traten, asimismo, de defender la familia y el matrimonio como un bien cultural que pertenece al desarrollo cultural de la humanidad. Debe haber también políticamente un compromiso para sostener una cultura. Y la cultura de la familia necesita ser sostenida. Por eso es que están esa crítica y ese pedido a las autoridades políticas de cuidar y sostener la familia fundada sobre el matrimonio hombre-mujer.>

"El principio es Jesucristo"

-Recuerdo una expresión del Papa, al principio de su pontificado, acerca de cómo veía el futuro de la Iglesia Católica y él dijo "como una Iglesia más pequeña", como diciendo, recuperemos los valores primarios que ella tuvo y no seamos tan permisivos. �Ése es el espíritu del documento?

-Yo creo que él quiere tener una Iglesia con el corazón puesto en primer lugar en el Evangelio y ser fiel al Evangelio. Pero también estar con el hombre de hoy y actualizar el Evangelio en aquello que se pueda para iluminarlo. Pero no hacer el Evangelio a partir de la realidad, sino que el Evangelio ilumine la realidad.>

Para la Iglesia, el principio es Jesucristo; es el mismo ayer, hoy y siempre. Por eso, no es que sea una época post cristiana. No, no... Toda época tiene que ser cristiana. San Pablo dice: "Todo es vuestro, pero ustedes son de Cristo". Hay un modo cristiano de vivir la política, el comercio, el amor, el sexo, etcétera.>

Ése es el gran principio que considero aparece aquí en el documento: "El Sínodo de los obispos ha confirmado la praxis de la Iglesia fundada en la Sagrada Escritura de no admitir a los sacramentos a los divorciados casados de nuevo, pues su estado y su condición de vida contradicen objetivamente esa unión de amor entre Cristo y la Iglesia, que se dignifica y se actualiza en la Eucaristía. Sin embargo, los divorciados vueltos a casar, a pesar de su situación, siguen perteneciendo a la Iglesia, que los sigue con especial atención, con el deseo de que dentro de lo posible cultiven un estilo de vida cristiano mediante la participación, aunque sin comulgar".>

Es decir, la Iglesia quiere reservar la Eucaristía a un estado, diríamos objetivo, de gracia personal. Hay gente que va a misa y no comulga, y no comulga porque no se encuentra en estado de gracia o porque no se ha confesado, y no es porque esté divorciada. Para la Eucaristía, la Iglesia pide ciertas exigencias, que le hacen bien al cristiano también.>

La fidelidad al Evangelio

-�Considera que el Papa, al tomar estas recomendaciones del Sínodo de Obispos, vuelve a poner sobre el tapete los límites?

-Lo que él busca, creo, es que haya un cristianismo, una Iglesia que no sea solamente cantidad sino también calidad. Que la vida cristiana es una vida de santidad, de crecimiento, por lo tanto, no es que cuanto más somos, mejor. La Iglesia tiene en eso exigencias.

Entonces, no persigue la Iglesia como una suerte de quitar exigencias para que seamos más. No, las exigencias son éstas. Y yo veo, incluso, cuando a muchos jóvenes uno les presenta la vida cristiana como un ideal que requiere superación o crecimiento, renuncia, dicen que esto es noble, esto es serio. Y cuando ven que uno les presenta una cosa muy light, dicen que esto no es serio. Al contrario, la Iglesia presenta la vida cristiana como un camino de santidad, como un camino de renuncia a veces, de generosidad, de entrega, de pureza como virtud interior que regula incluso la sexualidad.

Y mucha gente se acerca también cuando ve que no se la engaña, que no se busca con cierta demagogia atraerlos. Sino que se le dice que Jesucristo es exigente, si querés seguirlo, tenés que estar dispuesto a una vida de caridad, de entrega.

La Iglesia en eso no baja el nivel, busca elevar y en eso, por fidelidad. El amor auténtico es un amor exigente. Un amor que no exige, a veces, busca complicidad en el otro. El amor auténtico es exigente porque busca elevar. Es el amor del Evangelio. Jesucristo me ama, pero me dice sos egoísta, tenés que ser más generoso, no tenés el corazón limpio, tenés que renunciar a aquello. El Evangelio es exigente porque parte del amor, porque una exigencia sin amor esclaviza. Y el Papa quiere presentar el mensaje de Jesucristo lo más puro posible.

Y en esto, aparece evidentemente un poco de exigencia para todos, también para el sacerdote. Incluso el celibato sacerdotal se presenta aquí. "Los padres sinodales han querido subrayar que el sacerdocio ministerial requiere, mediante renuncia, plena configuración a Cristo", dice el documento. Vuelve aquí el celibato como expresión de dedicación exclusiva a Cristo, al Reino y a la Iglesia. Entonces, la Iglesia reserva el sacerdocio ministerial para aquellas personas que se sienten llamadas a vivir de esta manera su vida. Y yo lo digo como testimonio, para mí el celibato no es límite, al contrario, es libertad y paternidad. Me siento padre de todos.