"Si usted está a punto de montar un toro de 700 kg, podría tener interés en conocer a Dios", afirma el pastor Mike Palmer, quien busca nuevos fieles entre los cowboys, profesión emblemática del oeste de Estados Unidos que parece en plena renovación religiosa.
"La Iglesia de los cowboys del río Lemhi", que dirige el reverendo Palmer en Idaho (noroeste), existe desde hace seis años y cuenta con más de 30 miembros activos, entre granjeros, participantes de rodeos o jóvenes vaqueros.>
"Visten pantalones vaqueros y botas", destaca el eclesiástico, miembro de la Iglesia Bautista, la principal de las muchas comunidades protestantes norteamericanas, cuya sede es un edificio de madera ubicado en una pradera sembrada de matorrales de salvia.>
En todos los parajes apartados como éste (en Arizona, Idaho y Texas), pequeñas comunidades creadas a iniciativa del movimiento evangélico comenzaron a federarse a pesar de su reticencia inicial a las prácticas religiosas.>
"Esto es lo que le aporta la iglesia a la gente", constata Shannon Williams, una de las fundadoras de "la Iglesia de los cowboys del río Lehmi".>
Para el reverendo Palmer, la iglesia debe adaptarse a los cowboys sin perder de vista la doctrina cristiana. A nadie le sorprende, pues, que un bebedero para caballos sirva de fuente bautismal, que se escuche el sonido de un banjo en lugar del órgano para acompañar los cánticos o que el dinero de una limosna se deposite en una bota.>
La iglesia no es, sin embargo, sectaria: "No se deja a nadie afuera por no llevar un sombrero de cowboy", afirma Ross Goddard, empleado de una hacienda de Idaho y partidario entusiasta de las iglesias de vaqueros.>
El estudio de la Biblia es seguido a veces de concursos de lazos, y algunos adquieren caballos a la salida del templo, donde la liturgia utiliza un vocabulario simple.>
La proporción de cowboys practicantes sigue siendo baja, entre otras cosas por las largas distancias que deben recorrer para llegar a la iglesia. Lo que no quiere decir que sean ateos, destaca Ferenc Szasz, autor de un libro sobre la religión en el oeste estadounidense contemporáneo.>
"Mi teoría es que es raro encontrar cowboys que no estén marcados por Dios, porque viven en una naturaleza con mayúsculas, y respetan la obra divina", asegura este historiador de la Universidad de Nuevo México.>
Estos agrupamientos espirituales recuerdan a la conquista del oeste en el siglo XIX, cuando sólo la religión podía hacer que individuos de orígenes muy diversos cooperaran entre sí. "Las iglesias de cowboys aportan un sentido comunitario que mucho se necesita", señala Szasz.>
En Estados Unidos, existirían alrededor de 600 iglesias de cowboys.>
AFP