Hasta hace poco tiempo, ninguno sabía de la existencia del otro. Sin embargo, el destino y la violencia imperante en la ciudad hicieron que todos pasaran a compartir el profundo dolor de sufrir la pérdida de un ser querido.
En los últimos días, familiares y allegados de jóvenes asesinados en Santa Fe durante los últimos años decidieron organizarse y reunirse para reclamar, juntos, por el esclarecimiento de estos casos y para que los responsables de los homicidios purguen las condenas que les corresponden.>
Se trata de víctimas que no pertenecían al mundo de la delincuencia, sino que se toparon con él sin esperarlo. Son aquellas personas a quienes generalmente se les coloca el rótulo de "víctimas inocentes" del hampa que parece gobernar amplios espacios en la ciudad, ante la perpleja mirada de quienes simplemente quieren vivir en paz.>
Y al dolor de haber perdido un ser querido se le suma la impotencia lacerante de saber que los autores de los homicidios están libres o hasta el momento no han recibido condena. El último de estos casos fue el de Hernán Bouvier, un joven de 26 años que murió el 3 de enero pasado, mientras atendía un cibercafé en el barrio Santa Rita.>
Claro que no todos los casos son iguales. En algunos, la policía y la Justicia trabajaron a destajo en busca de los responsables, pero por distintas circunstancias no existen pruebas o testimonios que incriminen a los asesinos. Si bien para los familiares de las víctimas esta explicación no alcanza para superar el dolor y acallar el reclamo, es cierto que en un Estado de Derecho resulta fundamental defender la premisa de que toda persona es inocente mientras no se pruebe lo contrario.>
Pero en otros casos, todo indica que se cometieron errores que, de alguna manera, entorpecieron la marcha de las investigaciones. La causa Bouvier es un ejemplo claro, pues la Justicia dispuso que dos menores de edad sospechados de haber participado en el crimen fueran alojados en un hogar de puertas semiabiertas.>
Uno de ellos escapó y, si bien fue recapturado, la situación incrementó el temor entre los potenciales testigos que sienten no contar con las garantías de seguridad suficientes como para incriminar a los sospechosos.>
Resulta siempre alentador todo esfuerzo social por organizarse para reclamar lo que se considera justo, por métodos pacíficos y racionales. Por eso, la iniciativa de este grupo de familiares y amigos de las víctimas del delito es positiva y, seguramente, también les permitirá sobrellevar de otra manera el dolor de la pérdida.>
Pero será fundamental que los impulsores de esta iniciativa sean cautelosos para no permitir que otros se aprovechen de esta situación para obtener algún tipo de rédito personal, sectorial o político.>
No todos los casos son iguales. Por ese motivo, proteger desde el primer momento esta incipiente organización será imprescindible para que sea creíble y respetada. Los impulsores de la iniciativa deben saber que ésta será una labor muy importante y que no siempre resultará sencilla.>