Al margen de la crónica
Con sonido propio

Cada vez más originales, más sorprendentes, llamativos, insólitos, los tonos que emergen de los teléfonos celulares no dejan de llamar la atención, en todo el sentido de la palabra. Porque, si bien el objetivo es avisar al usuario que está recibiendo un llamado o un mensaje de texto, terminan llamando la atención de todo el vecindario, sean ocasionales compañeros de viaje, colegas, espectadores -si, en el cine, por más aviso que se haga, nunca falta el que suena en medio de la proyección- o vecinos hechos y derechos (está comprobado: los sonidos alcanzan mayores alturas que las medianeras).

Tan subjetivo como el gusto por la música es la elección del sonido para el teléfono móvil: hay usuarios austeros, clásicos, modernos, cambiantes (un día uno, otro día distinto, de manera que cuando uno cree identificar de quién es el aparato que suena en medio de un mar de opciones, descubre que ya no lo es).>

Los compases de películas o de la serie favorita, música más autóctona -una cumbia, por ejemplo- rock, o clásica, aunque con insospechados arreglos electrónicos, frases y hasta gritos, sonidos de animales, e incluso el original ruido que hace un teléfono cuando suena, todo es posible en la amplísima oferta de ringtones -así se llaman- que se puede tener en ese aparato, cada vez más liviano y diminuto, y más preparado para hacer tantas cosas: votar, opinar, participar, recibir horóscopos, consejos de belleza y noticias. Sacar fotos, filmar... y hasta comunicar.>

Sonidos monofónicos, polifónicos, con efectos especiales y tonos reales (los de animales son realmente sorprendentes) generan una oferta infinita y aseguran entretenimiento a grandes y chicos, tan hábiles ellos en aplicar las nuevas tecnologías, y para modificar -sin previo aviso- las alarmas, cuestión que nos lleva a desorientarnos, reírnos, fastidiarnos hasta descubrir que ese ruido es nuestro.>

Según noticias recientes, existen más líneas telefónicas móviles que fijas, más celulares que computadoras y -se podría arriesgar- más ringtones que canciones.>