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A 30 años de aquel 25 de marzo de 1977
Reedición de un clásico de Rodolfo Walsh.

Los textos "Un oscuro día de justicia" y "Zugzwang", reunidos en un libro de reciente aparición, completan la publicación que hizo Ediciones de La Flor, de la obra narrativa de Walsh. Aquí, fragmentos del prólogo de esta edición. textos de Jorge Lafforgue. fuente: agencia Télam.

Al verse rodeado, sacó su pistola calibre 22. Lo cruzaron a balazos. Ocurrió el viernes 25 de marzo de 1977 en el barrio porteño de San Cristóbal. Dos meses atrás, Rodolfo Walsh había cumplido cincuenta años.

Intelectual emblemático de los 60, fue uno de los máximos escritores argentinos del siglo XX. Nadie como él encarnó los dilemas y tensiones de su época, nadie los vivió tan a fondo. Traductor, antólogo, periodista, en todas estas actividades jugó un papel relevante, en todas dejó una marca personal indeleble.>

Si en rápida enumeración recordamos sus traducciones (entre otros textos, novelas y cuentos de Ambrose Bierce, William Irish, Horace McCoy, Raymond Chandler y Dalter Trumbo), sus antologías (del cuento policial argentino -primera del género en nuestro país-, la del cuento extraño y la que conforma "Crónicas de Cuba"), su extensa y variada labor periodística (desde sus colaboraciones en Leoplán hasta sus textos políticos clandestinos), sus dos obras de teatro ("La batalla" y "La granada"), sus cuentos y su militancia, sin mayores problemas podemos vislumbrar enlaces diversos e interactuantes. Porque en él, ninguna de esas actividades se desarrolla al margen de las restantes, y salvo cuestiones de mera cronología forman un conjunto homogéneo/heterogéneo en permanente ebullición y enlace.>

Vasos comunicantes

Tomemos un ejemplo fácil: en buena medida sus traducciones contribuyen a su labor de antólogo y ciertamente no son ajenas a la elaboración de sus cuentos, en particular aquellos de corte policial, cuyos procedimientos narrativos, por lo demás, se dejan adivinar en los relatos restantes. U otro ejemplo dicho con sus propias palabras: "Durante años, he vivido ese vaivén entre el periodismo y la literatura, y creo que se alimentan y realimentan mutuamente: para mí, son vasos comunicantes. Creo que en mis notas sobre los frigoríficos o los obrajes, por ejemplo, los contactos que hice implicaban posibilidades literarias futuras, al margen de que confirmaban mi militancia política".

Pero no son estos ejemplos de correspondencias -que podríamos multiplicar al infinito-, los que nos inquietan en Walsh. Porque es obvio que en todo gran escritor pueden leerse parecidas realimentaciones (pensemos en los textos de Borges y de Arlt, verdaderos paradigmas en ese sentido).>

Esos múltiples enlaces, que se leen a nivel de su escritura, remiten a otros que la exceden o, al menos, la cuestionan. Apunté narrativa y compromiso político, dos instancias que se abren a otras similares, como si se tratara de círculos concéntricos: ficción y no ficción, literatura y política, trampa cultural o militancia sin fisuras; de donde la instancia final parecería responder a la alternativa: �subvertimos el lenguaje o cambiamos la sociedad? Pues claramente -aunque no sin saltos, retrocesos o autocríticas, no en un proceso lineal-, se produce en él un deslizamiento que marca el desplazarse de la conjunción copulativa "`y" por la disyuntiva "o". Porque para Rodolfo Walsh la alternativa bifronte se vuelve una alternativa de hierro.>

No obstante, no se trató únicamente de un planteo personal de una elección individual. Por el contrario, esa elección convergía sobre el rol del intelectual en la sociedad de su tiempo; y en América latina, en los años 60, la carga ética de esa elección devino con frecuencia radical. No por azar, la figura emblemática de esos años fue un médico nacido en Rosario, escritor y guerrillero, asesinado en la selva boliviana en 1967.>

Los intentos de blindar la poesía

Consecuentemente, en el terreno de las letras, Contorno, revista clave de la generación emergente, comienza abriendo un fuerte debate sobre la historia y el quehacer de la literatura nacional, gira luego hacia los análisis socioculturales y finaliza con incursiones netamente políticas. David Viñas, su figura más relevante, publica en 1964 un agudo y polémico ensayo cuyo título habla por sí mismo: "Literatura argentina y realidad social". Y en París, �no sufre parecidos dilemas Julio Cortázar?, �y qué brújula orienta la búsqueda de "la palabra justa" en Paco Urondo?, �y qué rastros persiguen Abelardo Castillo y sus esforzados grillos?, similar problemática �no se lee en Juan Gelman, Andrés Rivera, Haroldo Conti, Miguel Angel Bustos, Juana Bignozzi, y tantos otros escritores que afirman sus voces por esos años? �Acaso no se quiso blindar la rosa, blindar la poesía entera?

No postulo, ciertamente, que haya homogeneidad o una rigurosa unanimidad en los planteos que pueden leerse en los textos de ésos y otros muchos escritores de aquellos tiempos. Pero sí creo que nadie puede negar que la totalidad de sus planteos, se realiza dentro de similares variables ideológicas y responde a acuciantes demandas de ese momento histórico fuertemente controversial. >

Durante ese cuarto de siglo, el escritor Rodolfo Walsh desarrolló una obra desarticulante, anticanónica, una obra con la dureza y el fulgor del mejor metal.>

Si bien sus inicios no albergaron propuestas inéditas, sí le permitieron ejercitarse en los procedimientos y las técnicas narrativas que luego canalizaría en sus textos mayores. Cuentos policiales (aunque también tentó "las peripecias del relato fantástico", como lo ha puntualizado Víctor Pesce) y notas de periodismo cultural constituyen lo central de esa producción primera, que llega al público principalmente a través de dos revistas de vasta circulación: Vea y Lea, y Leoplán. "Variaciones en rojo" (Hachette, 1953) es un libro integrado por tres relatos policiales de corte clásico, que rubrica el rumbo de sus primeros pasos: esa senda que a orillas del Plata desmalezara Borges y que poco después Walsh contribuye a ensanchar.>

El libro que no encontraba editor

En 1956, un hecho cambia la vida del escritor: habiéndose enterado del asesinato clandestino de presuntos participantes en el alzamiento del general Valle contra el gobierno de la autodenominada Revolución Libertadora, se lanza a una investigación donde pone en juego no sólo su supervivencia personal sino también el estatuto de la justicia en nuestra sociedad. El resultado de esa arriesgada pesquisa se conoce a comienzos, mediados y fin del año siguiente en las notas anticipatorias publicadas en el periódico Revolución Nacional, en otras nueve que aparecen en la revista Mayoría bajo el título general de "Operación Masacre, un libro que no encuentra editor" y en la primera edición de "Operación Masacre" (Sigla, 1957).

Mucho se ha escrito sobre este libro clave, no sólo para la bibliografía walshiana, sino en el panorama de la literatura nacional. Se lo ha calificado de relato documental, texto de no ficción, testimonial, contestatario, de denuncia política, etc. Sin duda se trata de un libro tan explosivo como bello: explosivo tanto por la carga de su frontal denuncia, como por la hábil instrumentación de procedimientos narrativos, sea la administración del suspenso o las secuencias fragmentadas, por ejemplo; bello por su prosa segura, filosa, contundente.>

Sin embargo, pese al giro radical que "Operación Masacre" supone en su escritura, durante los años de gestación y difusión de ese trabajo, Walsh sigue produciendo notas periodísticas y cuentos policiales. Pero en ellos pueden rastrearse cambios singulares con atendibles proyecciones. No será el menor, la aparición del comisario Laurenzi como protagonista de una serie de cuentos que introduce notorias variantes en cuanto a la traslación o adaptación del género al territorio nacional.>

Es así como Walsh establece dos variantes sustanciales en la tradición del relato policial en la Argentina, que ciertamente en la primera mitad del siglo XX es la más sólida en el ámbito de la lengua castellana. Por un lado, introduce una inflexión importante frente a los autores del "período clásico" (Leonardo Castellani, Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Manuel Peyrou). Por otro, "Operación Masacre" es la gran entrada al período negro (Juan Martini, Ricardo Piglia, José Pablo Feinmann, Sergio Sinay, Juan Sasturain y Elvio Gandolfo son algunas de sus secuelas), aunque su carga transgresora excede los límites de un género particular y se abre a otras instancias: por ejemplo, en ese texto se encuentran las raíces del "nuevo periodismo".>

Notas al pie...

Por ese bienio, Rodolfo Walsh concluye el período de aprendizaje, de búsquedas y tanteos con más de un notable logro en su escritura, la cual en la década siguiente -luego de su primer viaje a Cuba- ha de estallar en múltiples direcciones, dos de ellas predominantes.

La línea inaugurada por "Operación Masacre" se prolongará principalmente en dos libros: "Caso Satanowsky" y "�Quién mató a Rosendo?", que se dieron a conocer primero en los periódicos Mayoría (1958) y CGT (1968), respectivamente; pero también se ha de vincular con otros artículos publicados en diarios y revistas.>

Esta misma línea tendrá una vuelta de tuerca extrema y final en sus textos políticos clandestinos, que se cierran ejemplarmente con su "Carta abierta de un escritor a la Junta Militar" (24/11/1977), formidable denuncia de la dictadura instaurada un año antes en el gobierno nacional.>

La otra línea fuerte de la escritura walshiana es la narrativa, que se encuentra sobre todo en tres libros, aunque no sólo en ellos. "Los oficios terrestres" (Jorge Alvarez, 1965), "Un kilo de oro" (Jorge Alvarez, 1967) y "Un oscuro día de justicia" (Siglo XXl, 1973) se titulan los tres volúmenes, que reúnen 11 cuentos. Uno de los conjuntos textuales más contundentes e intensos de la narrativa nacional.>

Allí se encuentran varios de los cuentos sobresalientes de la literatura argentina del siglo XX: "Nota al pie", "Esa mujer", "Cartas" y "Fotos". En ese conjunto, se pueden distinguir sublíneas, subgrupos o, como las he llamado en oportunidades anteriores, "series literarias", atendiendo a las formas de construcción del relato y sus marcas referenciales. Porque en cada una de estas series el autor utiliza similares procedimientos narrativos, reitera tonos y énfasis, los personajes forman "familias" y los ámbitos se vuelven "lugares comunes".>

La opción ética

En sus últimos años de vida, la narrativa walshiana se interrumpiría en aras de la acción política. Pero, tal elección nunca supuso una renuncia definitiva al "violento oficio" de escribir, sin bien entonces acentuó el adjetivo hasta sustantivarlo. Es que en esos tiempos, la historia personal de Rodolfo Walsh resultaría inescindible de la historia de su país, signada a fuego por los desgarros que provocaba una violencia sin fisuras.

La tensión entre los caminos a seguir por el escritor militante se había vuelto insoportable: de modo creciente y opresivo advertía su imposibilidad de escribir sin sentirse atrapado por las "trampas" que le tendía el poder cultural, de donde las instancias de su escritura se iban plasmando minuto a minuto sobre las formas del fusil.>

La opción ética no le dejaba salida: jugarse entero a la revolución social en ese mundo real de violencia cotidiana o ser creador de mundos imaginarios. La opción ética, equivocada o no, lo empujó a abandonar la ficción para abrazar la lucha armada. Aunque acosado por dudas y ambigüedades, Rodolfo Walsh, hombre duro y drástico en sus planteos, optó por aquellos que sus principios le dictaban.>

Radio abierta en Santa Fe

Mañana, a partir de las 11, tendrá lugar una radio abierta en la plazoleta que lleva el nombre de Rodolfo Walsh, ubicada en Av. Aristóbulo del Valle y Pte. Roca (bajo el Puente Negro), a propósito de los 30 años del asesinato del escritor y periodista.

Organizada por el Foro de Comunicación Santafesino (Focos), esta actividad contará con las voces de narradores orales, periodistas, poetas y músicos, que juntos rescatarán, desde distintos puntos de vista, fragmentos de la vida, la lucha y el pensamiento de Walsh.>

Catálogo completo

Ediciones de la Flor completa con este título la publicación de la obra narrativa de Walsh. En su catálogo figuran, además de sus tres grandes textos de denuncia y un volumen con sus 2 piezas teatrales, el libro inicial "Variaciones en rojo", los 2 volúmenes centrales de cuentos "Los oficios terrestres" y "Un kilo de oro", y "Cuento para tahúres y otros relatos policiales", con la casi totalidad de las narraciones que Walsh no publicó en sus libros.

La saga de los irlandeses

Dentro de los cuentos recogidos en libros, la serie más famosa es la de los irlandeses, saga formada por "Irlandeses detrás de un gato", "Los oficios terrestres" y "Un oscuro día de justicia". De los que quedaron fuera se destaca "Los casos del comisario Laurenzi". Ambas se publicaron como series: la de los irlandeses por Horacio Verbitsky en 1993; la de Laurenzi por Jorge Lafforgue en 1992.

Compromiso hasta la muerte

Walsh dirigió el semanario de la CGT de los Argentinos en 1968 y 1969; poco después fue fundador y redactor del diario Noticias, mientras acentuaba su compromiso político. Pronto, militaría en las Fuerzas Armadas Peronistas y más tarde en Montoneros, para pasar a la clandestinidad y morir asesinado por esbirros de la dictadura.