Además de todas las formas individuales de comer huevos, ya sea cocidos, escalfados, fritos, pasados por agua, omelettes; este alimento ofrece múltiples posibilidades a la hora de introducirlo en una receta, sumando sus cualidades a las del resto de alimentos:
Como ocurre con la mayor parte de los alimentos, el huevo no debe sufrir cambios bruscos de temperatura, ni ser expuesto a temperaturas elevadas. Hay que procurar que su contenido no entre en contacto con la parte superficial de la cáscara, por eso no es aconsejable separar la yema de la clara con ella.
Los alimentos preparados con huevo crudo o no completamente cocinado deben mantenerse siempre en la heladera hasta el momento de su consumo. >
No es bueno tampoco lavar los huevos si no se van a consumir o cocinar inmediatamente, ya que los gérmenes pueden introducirse en el interior a través del agua. >
Se deben conservar en la heladera, sacar sólo los que se vayan a utilizar en cada ocasión y desechar los que presenten olores o sabores extraños, mohos en la cáscara o aspecto anormal.>
Los huevos son, desde hace algunas décadas, el enemigo declarado de las dietas contra el colesterol. Un huevo contiene entre 214 y 212 miligramos de esta grasa, pero a la vez, también aporta fosfolípidos que frenan su absorción, por lo que tiene poca incidencia sobre el nivel de colesterol en sangre.
Debido a su elevado valor nutritivo, una persona sana podría ingerir entre cuatro y siete huevos a la semana en el marco de una dieta cardiosaludable. Uno de sus mayores beneficios es la gran cantidad de proteínas que posee. Éstas, de gran calidad, se digieren fácilmente y tienen un alto valor biológico. En líneas generales, este como tantos otros alimentos, es muy recomendable en una dieta saludable, siempre y cuando se ingiera de forma prudente y se respeten la cantidad y frecuencia recomendadas por los expertos.>
Para preparar estos huevos diferentes que hoy nos presenta nuestro chef, Pedro Elías, hay que seguir estos pasos: En una sartén con un poco de aceite rehogar la cebolla picada. Añadir el jamón cortado en daditos y saltearlo unos minutos. Agregar la harina, rehogar un ratito más. Después agregar el vino y la salsa de tomate. Luego incorporar la leche y por ultimo, la crema y la nuez moscada. Retirar de la sartén y colocar en cuatro cazuelas para horno. Colocar un huevo encima de cada una y gratinar en el horno durante dos o tres minutos hasta que cuajen los huevos. Sazonarlos.
Cortar el pan en triángulos y freírlos en una sartén con aceite muy caliente. Retíralos y reservar. Al servir, rodearlos con el pan frito. Es muy importante tratar de que los huevos no se rompan en el momento de colocarlos sobre la salsa, ya que el plato pierde presentación si se rompe la yema.>
4 huevos
4 rebanadas de pan lactal>
100 grs. de jamón crudo>
1 cebolla>
1/2 taza de salsa de tomate>
1 chorro de vino blanco >
1 cda. de harina>
Nuez moscada>
1 vaso de leche>
1/2 taza de crema>
Aceite de oliva >
Perejil picado>
Sal.>