Foro de especialistas en la Facultad de Ciencias Económicas
El federalismo debate su lugar entre poder y calidad de vida
Quién recauda y quién gasta, adónde y para qué. Hay una tendencia a concentrar recursos; las tensiones se presentan a la hora de repartir el juego. Un fenómeno mundial que tiene fuertes condimentos propios en la Argentina.

De la redacción de El Litoral

"Parece que el federalismo empieza a ser un tema para el siglo XXI". Lacónica y diplomática, la frase revela, sin embargo, una disputa de modelos y millones en la que están en juego las calidades de vida en los Estados democráticos. La pronunció George Anderson, presidente del Foro de Federaciones con sede en Ottawa, durante un encuentro de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNL.

El especialista fue uno de los invitados a la mesa de "Federalismo comparado: desafíos económicos, fiscales e institucionales", organizada por la maestría en Administración Pública de la FCE.>

Según repasó Anderson, el federalismo está presente en 25 países del mundo, con 40 % de la población, pero en condiciones no siempre equivalentes. Japón e Indonesia sólo marchan hoy a una descentralización; en España, la palabra "federalismo" tiene consonancias negativas y hay procesos asimétricos de autonomía regional; algo similar ocurre en Escocia, Gales e Irlanda del Norte, en el contexto del Reino Unido y, en el este europeo, la retirada soviética dejó emerger regímenes unitarios. Más cerca en el mapa, Bolivia revisa su organización institucional con riesgos ciertos para su propia identidad nacional, por estas horas.>

Razones étnicas, religiosas, regionales o lingüísticas inciden en el proceso federal, en el que las disputas sobre quién recauda y cómo se reparte el producto están presentes. No en vano, Francia votó negativamente a la Constitución de la Unión Europea; es el país que disputa la protección de sus subsidios agrícolas.>

Anderson presentó un panorama en el que los gobiernos centrales suelen recaudar -es una tendencia global- el 80 % de los recursos, aunque sugirió que la solución es descentralizar el gasto y no los ingresos. Aunque puso condiciones para él "éxito federal": cultura federal (tolerancia), Estado de Derecho, las leyes de federalismo fiscal.>

El que gasta mal

"Gasta siempre mal el que gasta de lejos... el sistema argentino (...) consiste precisamente en una descentralización discreta que ha hecho la prosperidad interior de Inglaterra, de los Estados Unidos, de Suiza y de Alemania. En lo administrativo y no en lo político está el mérito de las federaciones".

La frase parece una advertencia para el presente argentino, en el que la Casa Rosada decide qué cuadra de qué ciudad se asfalta. El Congreso subvalúa presupuestos y deja a discreción de los decretos de necesidad y urgencia no sólo los excedentes, sino, prácticamente, todos los recursos del Tesoro.>

Sin embargo, el texto es de Juan Bautista Alberdi. El constitucionalista Manuel Benvenutti -abogado entre contadores- la rescató ayer en el marco de un análisis en el que insistió en que el reconocimiento de la Constitución del 94 a la ley de coparticipación es un "retroceso" del federalismo consagrado en 1853.>

Más aún si se tiene en cuenta que las sociedades modernas -Anderson también lo advirtió- son urbanas, mientras los intendentes no tienen poder de decisión. En la Argentina de 1869, el 75,4 % de la población era rural; en el censo de 2001, sólo 3,9 millones de personas viven en el campo, contra 32,35 millones de personas.>

Roger Wilkins, director general de la oficina de Gabinete de Nueva Gales del Sur, explicó la experiencia federal en su país, donde grandes extensiones y escasa población reclaman -como en la Argentina- costos desmesurados de infraestructura.>

Australia cuenta con una comisión de subsidios que asesora al gobierno sobre dónde gastar, con un criterio rector: que todos los ciudadanos tengan oportunidad similar de acceso a bienes y servicios, sin importar dónde vivan.>

Según Wilkins, al igual que en nuestro país, en Australia hay un "desbalance vertical fiscal" porque el Estado federal suma 50 % de los ingresos. En la Argentina, la Rosada maneja mucho más que eso.>

Pérdidas provinciales

La Constitución de 1853 reconoció derechos aduaneros a la Nación, mientras los de exportación debían eliminarse en 1866. En 1890, Vicente Fidel López avanzó sobre impuestos internos y forzó una interpretación a favor de la Nación en nombre de la emergencia.

La crisis del 30 consolidó la negación constitucional; se crearon impuestos a los réditos en 1932 (hoy, Ganancias) y sobre las ventas en el 35 (hoy, el IVA), así como el régimen de facto de coparticipación.

La Constitución reformada del 94 consagró contribuciones indirectas como facultad concurrente entre provincias y Nación; dejó contribuciones directas a la Nación por tiempo determinado y con condiciones; consagró la coparticipación de jure, que no existía en la Carta Magna del 53 y limitó la autonomía municipal.

Juan Carlos Mercier se encargó de repasar cómo las provincias fueron cediendo. Y planteó la inequidad de las que cobran regalías por el subsuelo, mientras las que trabajan el suelo -como Santa Fe- no reciben nada a cambio.

El senador capitalino repasó la crisis de 2001, que centralizó más ingresos con las retenciones y el impuesto al cheque. Apuntó que hoy "la Nación recauda más del 75 %, pero realiza el 50 % del gasto. Recordó que los tributos distorsivos (retenciones, cheque) son casi el 20 % de la recaudación nacional.

La recaudación nacional crece más que la de las provincias. De los $ 50,4 mil millones en 2002, el gobierno federal pasó a recaudar $ 163.849 millones en la perspectiva de este año. La recaudación de base provincial evolucionó, en cambio, de $ 901 millones a $ 2.020 millones en 2006.

Mientras Santa Fe mantiene su superávit de unos $ 600 millones anuales, el 70 % de la deuda de Buenos Aires tiene por acreedor a la Nación. Y, en nuestra provincia, la coparticipación pasó de un tradicional 50 % a 2/3 de los recursos.

Mercier no avizoró problemas con el superávit nacional en el año electoral, aunque el aumento del gasto con eliminación de tributos "transitorios" podría traer problemas . Advirtió que el "tercer default (bonos no renegociados y deuda al Club de París) suma 135 mil millones".

Dijo que Santa Fe depende demasiado de la coparticipación y de Ingresos Brutos frente a la "insignificancia" del inmobiliario. Propuso discutir tributos directos (bienes registrables) en manos municipales, tributos indirectos a nivel provincial (circulación y consumo); revalorización de la contribución por mejoras y tributos directos (rentas y aduana) a cargo de la Nación, con posibilidad de derechos de exportación (según el tipo de cambio) a cuenta de otros tributos.

Miguel Asensio

fue organizador y coordinador de un foro que reunió a especialistas de Canadá y Australia con destacados profesionales santafesinos. El decano de Ciencias Económicas, Hugo Rodríguez Jáuregui, fue anfitrión y el ministro Walter Agosto disertó, aunque sólo propuso un repaso del esquema legal de responsabilidad fiscal. El formalismo del funcionario santafesino tiene como telón de fondo una provincia ordenada y con superávit, pero cuyos recursos dependen cada vez más de la coparticipación nacional y de un esquema de reparto de obras discrecional desde el poder central. Santa Fe exhibe salud fiscal, mientras distritos como Buenos Aires son asistidos por la Nación para solventar sus políticas salariales.