SEÑAL DE AJUSTE
Bajo la carpa de Susana Giménez
Ilustración: Lucas Cejas.. 

La semana pasada, la reaparición de Susana Giménez acaparó tantos titulares como la merluza. Luego de un año de buena vida, la diva renovó su contrato con las masas, ahora con la incorporación de un flamante formato: "El circo de las estrellas".

Ella, que hace años había trabajado con enanos, ha convocado a la pista a colegas de la farándula a los cuales la calificación de "estrellas" podría resultar un poco holgada, si se tiene en cuenta que Juan Alberto Mateyko es quien mayor permanencia ostenta bajo los reflectores.

Recién el lunes se inauguró el show circense, ya que el debut del jueves de la semana anterior fue una caótica presentación de los 16 concursantes.>

Susana los anunciaba, y cuando señalaba a la izquierda, el convocado entraba por la derecha, hasta que se juntaron todos, se sentaron y hablaron desordenadamente al mismo tiempo, salvo Natalia Pastorutti, la más calladita.>

Antes, la conductora había ofrecido su discurso de retorno a la televisión, donde cumple veinte años, pronunciando una frase que se hizo famosa por unos días, en la cual declaraba que en ese período cambió de todo, menos de peluquero. Si prosperan las acciones judiciales de la Afip contra Miguel Romano, para no cambiar, es posible que Susana Giménez tenga que ir a Villa Devoto a peinarse.>

Exhibieron videos de los entrenamientos, donde se pudo apreciar a las estrellas revolcándose en colchonetas, dando vueltas carnero, tirando pelotitas al aire y luchando contra sus barrigas, como Toti Ciliberto.>

También se conversó acerca del aspecto solidario del concurso, ya que, como se sabe, las necesidades de los argentinos han sensibilizado a la tele, o constituyen su excusa. Se habló, entonces, de los destinatarios pobres del interior, acerca de quienes las estrellas poseerían una idea vaga y sentimental, o al menos así surgió del relato de una visita a una escuelita de Formosa del ex Puma Serafín Dengra.>

Creada la expectativa, al día siguiente, viernes, se entregó un SGC (Susana Giménez Clásico), o sea con sketch, concurso telefónico, mamá Cora y visita estelar, la de Chayanne, pero sin circo, al menos en el sentido restringido de la palabra.>

LLEGO EL CIRCO

El suspenso se mantuvo hasta este lunes, donde los 16 salieron a la pista entrenados por dos directores artísticos a cargo de la evaluación, con voto telefónico del público a través de llamadas que no son gratuitas; si no, �qué sería de las escuelitas de Formosa?

Luego de una coreografía en la que participaron los 16, el primer número lo ofreció Natalia Pastorutti, flamante abogada, cuyo título arrancó un grito penetrante de la conductora: "íMi amoooor!". Era una manifestación de la espontaneidad de Susana, aquella que explica por qué arrastra multitudes.>

El trapecio es la base de todas las disciplinas de aire, las más peligrosas del circo, explicaron los profesores. Sujeta por un arnés, la folclorista abogada ofreció un número intachable, con gracia y elegancia. Hay que estar allá arriba, enroscándose y desenroscándose, y encima sonriendo. Su hermana Sole, llorando, corrió a abrazarla, entre los "ímirá qué divina, qué amorosa!" de la conductora.>

Con algunas torpezas comprensibles, siguieron las exhibiciones de clowns, malabarismo con clavas, aros y sombreros, y acrobacia. Los apresurados pensaron que el lugar de Mateyko era el de payaso, pero se equivocaron.>

Voluntarioso, tal vez patético, el Muñeco confesó que con dos pelotitas puede, pero no con las tres. "Le costó muchísimo", declararon sus profesores. Participó en varios números y su compromiso fue menor que el de sus compañeros. De lo suyo, lo más logrado fue poner la cabeza para que otros ensartaran argollas. �Quién dijo que Mateyko nunca usó la cabeza? Las cámaras insistieron en seguirlo, y para sus compañeros fue, como suele decirse, un "referente".>

NUESTRAS NOCHES DE AFICIONADOS

Al final de esa noche de amateurs, la presentación de Viktor Kee no fue una idea de las mejores, ya que que se trata del mejor acróbata del mundo y forma parte del Cirque du Soleil. Después de su asombrosa exhibición, el camino a recorrer por los nuestros pareció más largo que nunca.

Con sus formatos de baile y canto, Tinelli puso de moda a los aficionados. Ya nadie pide a Pavarotti y Bob Fosse, quieren a Ileana Calabró cantando y a Rodolfo Ranni bailando. "El circo de las estrellas" parece más atractivo que la oferta de Tinelli, porque el arte circense demanda un severo entrenamiento, no permite mentir, y la exposición al ridículo es mayor. Por ahora, se ha evitado el conventillo de los jurados y, además, es interesante asistir a los ensayos y escuchar a los teachers, según los llama Susana, ya que es una forma de acceder a la trastienda del circo. Cuando uno los ve revoleando las tres pelotitas, dan ganas de correr a la heladera a buscar limones y copiarlos.>

Roberto Maurer