Un momento de oración y reflexión en el cual se podrá participar de las escenas de los últimos momentos de la vida de Cristo. Así definen los organizadores al Vía Crucis viviente que tendrá lugar el martes 3, a partir de las 20.30, en el Paseo de las Dos Culturas, frente al Convento de San Francisco.
Los alumnos, docentes y directivos del Colegio de la Inmaculada Concepción son quienes trabajan contrarreloj para afinar los últimos detalles de esta puesta, que tendrá varias características particulares.>
En primer lugar, la idea es que el público intervenga, forme parte de la escena y pueda vivir, de este modo, más intensamente ese momento de oración.>
"Se trata de recrear los últimos momentos de la vida de Jesús. No es una obra de teatro: es una invitación a rezar un rato juntos. Y no nos interesa que el público se choque con los actores: la gente va a tener un rol activo", explica Ariel Grassini, quien trabaja en la Pastoral del Colegio.>
Cada uno de los chicos de 3° Polimodal, más algunos profesores, ex alumnos y madres, se encargará de representar a diferentes personajes.>
Otro de los aspectos relevantes es el escenario elegido. El Paseo de las Dos Culturas, por ser un espacio abierto, facilita la interrelación entre los actores y el público. Además, se integrarán otros espacios aledaños, como el Museo Etnográfico. En los canteros altos, se desarrollará la éltima Cena, y donde está ubicado el reloj de sol se llevará a cabo la escena de la Crucifixión.>
"Yo voy a estar en el balcón del Museo Etnográfico. Allí represento la escena en la que Poncio Pilatos le pregunta al pueblo a quién quiere condenar, si a Jesús o a Barrabás. Y el público va a ser protagonista", comenta Nicolás Hrycuk, quien se pondrá en la piel de Pilatos.>
Justo del Sastre será Simón de Sirene. "En total somos unos treinta alumnos los que actuamos. Algunos se vestirán de soldados y van a ir guiando a la gente, para organizar la participación", explicó.
A Pablo Bevilacqua le tocó el papel principal y, en este sentido, asegura que su principal preocupación es transmitir al público el sentimiento de emoción que él guarda. "Hacer de Jesús es muy conmovedor. Me cuesta mucho asimilar ese papel. Para mí, lo más importante es lograr emocionar a la gente", sostuvo.>
El antecedente de esta puesta se produjo en 1998, cuando la Catedral Metropolitana, junto a otras instituciones de la zona, organizó un Vía Crucis de este tipo. "De hecho, ellos ahora nos están dando una mano en las cuestiones organizativas y estructurales", afirmó Ariel. Además, cuentan con el apoyo de la Municipalidad y con el auspicio de la Secretaría de Cultura de la Provincia.>
Los chicos pasan horas ensayando, mientras algunos docentes trabajan en la escenografía, el sonido y los vestuarios y otros aprontan detalles de la puesta en escena. Toda la comunidad educativa está movilizada en la organización del evento. "Lo hacemos al estilo de San Ignacio: invitar a la gente a que contemple las escenas y sienta que está viviendo una nueva Pascua", concluyó Ariel.>