Hay un fuerte "apriete" que puede cambiar condiciones
Brasil presiona sobre el trigo
La industria molinera brasileña solicitó al Congreso medidas compensatorias para el ingreso de productos argentinos. Aseguran que en Argentina se subsidia "directa y claramente al productor". Además, piden eliminar el arancel extra-Mercosur.

Las copiosas lluvias registradas en varias de las principales cuencas sojeras del país se convirtieron en un factor significativo para este tramo de la cosecha gruesa, máxime en soja por su alto impacto en lotes a punto de ser trillados, desde lo que hace a la oferta final, al precio físico y a la logística. El mercado global, en tanto, espera ansioso los datos del Usda sobre aumento de área a sembrar con maíz en Estados Unidos. El sector triguero nacional sigue bajo presión, recordado décadas pasadas en las que el excesivo intervencionismo estatal terminó delineando una realidad complicada para el sector agropecuario.

Maíz. Como si se tratara de una consigna partidaria, la clave para Estados Unidos parece ser ratificar una superficie cubierta similar a la de 1946, es decir superior a los 35 millones de hectáreas, en tiempos en que de soja se sembraban menos de cinco millones. El crecimiento de la intención de siembra maicera, a priori superior a los 4 millones de hectáreas, en parte desvela a los actores del mercado, a pesar de que éste ha descontado debidamente ya buena parte del efecto que alguna sorpresa pudiera llegar a tener. Como en cierta historia de ciencia ficción, "importa el tamaño" del incremento de área, motivado por el nuevo gran factor de mercado que es, sin duda, la demanda de granos para su utilización en la producción de biocombustibles.>

A su vez, entre otros cultivos simultáneos al maíz, la soja estadounidense cedería unos tres millones de hectáreas, para situarse en alrededor de 28 millones. El impacto que esta movida alcanzará recién podremos cuantificarlo en plenitud dentro de por lo menos dos meses; siendo que el trigo, algodón, arroz y maíz se verán influidos en su balance, desde los números estadounidenses y con los consiguientes efectos en lo global.>

Si trazamos un modesto paralelismo entre el país del Norte y la Argentina, en 1946 daba comienzo una etapa en la que desde las pampas salían navíos cargados con excedentes de granos para dar de comer al mundo diezmado por la Segunda Guerra Mundial. Años más tarde, nuestro agro entraba en un período de regresión merced a la profusión de regulaciones, de marchas y contramarchas, de gestiones interrumpidas y contactos renovados, de amenazas y enojos, tal cual sucede aproximadamente en estos días. Así, muchos recuerdan amargamente el año 1946 y, por los excesos hídricos (y políticos, otra vez), no podrán disfrutar las ventajas de la estructura productiva nacional en este 2007, aun cuando soja y maíz han alcanzado niveles tecnológicos más que destacados.>

Trigo. Mientras continúan las tratativas bilaterales argentino-brasileñas, queda claro que la dirigencia molinera del vecino país sigue pidiendo medidas enérgicas para vencer los bloqueos que Argentina decreta. De hecho, Abitrigo presentó al Congreso de su país una propuesta para igualar el gravamen a trigo, harinas y premezclas o, de no resultar, para imponer compensaciones a la entrada de productos argentinos buscando equiparar las condiciones.>

La industria brasileña insiste en que aquí se subsidia "directa y claramente al productor" y que allá, necesitando desarrollar el sector triguero para por lo menos abastecer en un 50 por ciento su demanda interna, debería hacerse lo mismo. Omiten considerar que la realidad es inversa, que se han quebrado las expectativas alcistas y que miles de productores argentinos sufren aumento de costos y desestímulo para la próxima siembra, como adelantáramos. Lo concreto es que hay zonas agronómicamente con poca chance de escaparle a la intervención gubernamental, pues no queda otra alternativa que apostar al trigo y la soja de segunda.>

Mientras tanto, en el vecino país asumió el nuevo ministro de Agricultura y Ganadería, Reinhold Stephanes. En sus primeras horas de gestión se abocó a los pedidos de que se quite el arancel extra Mercosur al trigo y se aumente su precio mínimo interno (ya fue denegado por la autoridad), de alrededor de 180 dólares la tonelada.>

Pablo AdreaniAnalista del mercado de granos