Los niños son personas que a cada paso reciben, asocian, guardan y reutilizan informaciones y vivencias que formalizan una constante experiencia. Estas experiencias son la piedra fundamental para el afianzamiento y desarrollo de conocimiento. La narración y la lectura constituyen la fuente de agua viva en las que lenguaje y saber se atesoran. En ellas se forma la sociedad en la que todos son capaces de proyectarse y ser partícipes.
Ante el advenimiento del Día Internacional del Libro Infantil, recordaremos una vez más el nacimiento de Hans Christian Andersen, narrador y lector de caminos, que, allá lejos en el tiempo (1805-1875), fue abriendo incansablemente las puertas a la palabra desde la narración oral.>
Narrar y narrar es lo que indefectiblemente ocurre en la sociedad desde la creación. Narrar en rueda, donde la voz hace todos los juegos tonales y la mirada, desde el centro de la rueda, donde está el narrador, llega a todos por igual.>
Entonces, que el 2 de abril todos los adultos responsables del estímulo y la orientación de niños y jóvenes, protagonistas de estos tan particulares tiempos de vivir, tengan en sus alforjas y propósitos muchos cuentos y lecturas en ruedas y más ruedas de pensar y sentir.>
Recordamos también este día a Yella Lepman, periodista y escritora, gracias a cuya incansable y desinteresada labor en pro de la revalorización de la literatura para los niños y los jóvenes se constituyó el Día Internacional del Libro Infantil. Ella centró su accionar en la firme convicción de que el entendimiento entre las naciones debía comenzar por los niños y los jóvenes, determinando con firmeza que los libros y la lectura son los mejores medios para conseguirlo.>
Un ruego, entonces, en este día y, desde este día, para quienes tienen en sus manos abiertas y sus miradas interrogantes el mundo de la tan vapuleada educación. Un ruego, sí, para que "sienten reales", junto a los medios masivos de comunicación, en las palabras, en los libros, en la lectura, recordando que todos los niños de todas las ciudades, de todos los pueblos, de los campos, de los valles, de las altas montañas, todos, son argentinos que pisando la tierra patria quieren crecer y desarrollarse equitativamente. Por lo tanto, un nuevo ruego para que distribuyamos "prolijamente" lo que deben tener, lo que deben leer, lo que deben saber, lo que deben decir de la mejor manera para que todos tengan las mismas oportunidades alegres de llevar la lectura y la cultura a cuestas.>
María del Carmen Villaverde de Nessier (*)