La lechería constituye un pilar insustituible del sector productivo nacional. Día a día, miles de familias realizan una tarea cotidiana y sacrificada, que no conoce de domingos, feriados o pausas.
Estas explotaciones, se han ido sofisticando con el paso del tiempo, agregando cada vez más requisitos para mantenerse con una rentabilidad que la justifique.>
Luego de la crisis que vivió nuestro país, sólo sobrevivieron los productores que supieron optimizar sus tambos, reduciendo los costos y agregando valor a su producto. Eso explica que, pese a haber menos tambos que en aquel entonces, la producción de leche haya crecido en forma sostenida.>
Sin embargo, la lechería viene sufriendo el acoso de la actividad agropecuaria, con un corrimiento permanente y sistemático hacia sectores más marginales, dejando los campos más aptos para la producción de soja y maíz, los cuales utilizan menos mano de obra y requieren de menores costos de producción.>
Los sucesivos gobiernos, lejos de intentar frenar este fenómeno, se han aprovechado de los recursos que obtenían de esta manera, favoreciendo el desplazamiento de la misma, y reduciendo de manera gradual los índices de rentabilidad de estas actividades.>
Según cifras oficiales, la producción lechera decayó en la provincia de Santa Fe un 17% durante el mes de enero y más de un 30 % en el mes de febrero. Ya la actividad se encontraba en un virtual parate, cuando la naturaleza se decidió abatir sobre la región la mayor cantidad de agua que la historia reciente recuerde.>
Algunas regiones fueron más castigadas que otras, siendo el departamento Las Colonias uno de los más afectados, con campos que aún hoy permanecen bajo el agua. Si bien todavía es prematuro cuantificar las pérdidas, lo cierto es que debemos destacas algunas conclusiones que el fenómeno arrastra:>
Por un lado, se verá severamente comprometida la cosecha récord de 90 millones de toneladas, siendo que gran parte de los cultivos se perdieron.>
La lechería -en tanto- arriesga pérdidas de un 50, 60 y hasta un 80 % de acuerdo a la zona afectada. Independientemente de esto, queda claro que el sector, para seguir subsistiendo, necesita retomar el ciclo productivo. Para ello, debe volver a ser rentable, para lo cual necesita de la intervención del Estado Nacional.>
El acuerdo alcanzado en Rafaela suscribe a todos los integrantes de la cadena que claman por un conjunto de medidas para lograrlo.>
Como primer paso, la implementación de un "sobreprecio" para la materia prima para lograr rebatir la tendencia, y al mismo tiempo, que la haga competitiva frente a actividades alternativas.>
Para los productores inundados, un subsidio no reintegrable por litro de leche, utilizando los mecanismos existentes, utilizando un período base que no haya estado sujeto a la contingencia climática, además de créditos a tasas accesibles, la condonación impositiva, y la contemplación de los casos excepcionales.>
La lechería es una cuestión de Estado, y el mantenimiento de la actividad depende del Gobierno Nacional. Sólo falta que lo sepan entender y actuar en consecuencia.>