La naturaleza entró en una etapa contestaria y ubicó a la soberbia humana en la millonésima porción que le cabe dentro del universo.
La respuesta del agua fue un designio de poder irrefutable. Las crecidas de los ríos Paraná y Salado más las intensas lluvias, con carácter diluviano, sometieron a la producción agropecuaria, epicentro de este análisis, a fuertes perjuicios que, ante la falta de planificación, se trata de solucionar a través de transferencias, disfrazadas de subsidios, entre los mismos productores, difíciles de materializar por su complejidad.>
En octubre de 2006, CARSFE (Confederaciones Rurales de Santa Fe) planteó ante la Legislatura Nacional, una cuestión de estricta justicia: la creación de un fondo anticíclico, estable, administrado por los productores y de disponibilidad inmediata, para ser aplicado a la atención de problemáticas que, fundamentalmente, en nuestra provincia, pierden el carácter de anormalidad para convetirse en consuetudinario, como por ejemplo las sequías, las inundaciones (situación actual), la escasez de gasoil, la falta de energía, etc.>
La réplica oficial, ante el lógico pedido, fue la bizarra y desangelada declaración de emergencia a través de la aplicación de la ley 22.913, vigente desde el año 1983, un obsoleto placebo que ya no soporta ni el mismísimo enfermo.>
Aquella vez, se habría ofrecido 10 millones de pesos para que cada productor ganadero, cuyo stock no superara los 1.000 animales, dispusiera de $ 5.000 (que a razón de 500 animales, representarían $ 10 por bovino); $ 35 millones en créditos a tasas subsidiadas para la recomposición de pasturas (sólo alcanza para 10 días de alimento) y postergación en los vencimientos del Plan Ganadero Provincial.>
Si este discurrimiento nace en que la Provincia de Santa Fe en el año 2006 traspasó al Estado Nacional casi 5.000 millones de dólares en concepto de retenciones a las exportaciones, los funcionarios deberían exigir que la contrapartida esté directamente relacionada con lo aportado y propugnar por la constitución de un fondo administrado por los productores derivado de los impuestos que gravan toda la producción provincial.>
Hoy, las precipitaciones intulizaron miles de hectáreas explotadas por casi 3.000 tambos. Se perdieron extensas superficies de pasturas, lo que provocó la utilización de reservas de las mismas, comprometiéndose el stock pastoril y la producción de leche para el próximo invierno, impidió el ingreso del transporte a aquellos establecimientos que pudieron ordeñar, limitándose así el stock de materia prima a las empresas lácteas y agravó la situación con la competencia que elevó los precios de litro de leche en tranquera (se paga hasta $ 0,70 el litro).>
La ganadería suma heridas difíciles de curar, los frutihorticultores perdieron casi toda la cosecha en el norte de la capital prpovincial y el campo, en general, pasó a ser sinónimo de crisis.>
La receta no debería originarse en la conmiseración planteada por los adláteres presidencialistas que, con movimiento isócrono, podrían repetir lo acontecido en octubre del año pasado.>
Pero en este eleccionista año 2007 no hay buhardilla que cuente con el lugar necesario para una propuesta superadora direccionada a dejar de convivir con prórrogas, excenciones impositivas, subsidios, superarrogancias y la falacia del crédito a baja tasa. >
Eloy Rodríguez