AL MARGEN DE LA CRÓNICA
Apoyo activo a Santa Fe

Era abril de 2003. Ellas ya estudiaban Trabajo Social en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Y, como tantos jóvenes, no dudaron en tomarse el primer colectivo a Santa Fe. Desconocían, entonces, que ese impulso primero las acercaría a hombres y mujeres que viven en el oeste de Santa Fe.

Barrio San Lorenzo. Tal fue el destino que, erráticamente, las unió desde aquellos días de caos y dolor, a un puñado de familias que pueblan ese costado olvidado de la ciudad. Fueron manos y brazos, hombros y corazón, para los vecinos que navegaban por las calles y nadaban en sus casas.>

Y cuando el agua bajó, se quedaron. No pudieron volverse a la Capital y dejar atrás esos rostros que ya tenían nombres y encarnaban historias.>

Eran siete. Son siete las estudiantes de Trabajo Social de Buenos Aires que, en medio de aquella tragedia, encontraron sentido a eso que habían elegido estudiar y que implica un modo de entender la vida.>

Ya otra vez en la gran ciudad, Astrid, Eugenia, Laura, Gabriela, Florencia, Marina y Candela lucharon para que la tragedia santafesina no quedara en el olvido. Crearon la Comisión de Apoyo Activo a Santa Fe y, desde ese espacio, expandieron su trabajo comunitario en el oeste. Una experiencia vivencial que echa luz sobre los procesos de identidad de las personas y las comunidades en situaciones de catástrofes.>

En estos 4 años volvieron varias veces. Se encontraron con los vecinos de San Lorenzo. Charlaron, se abrazaron, jugaron, recordaron. Fortalecieron un vínculo que les permite, a unos y a otros, decir que se conocen. "Las chicas de Buenos Aires", para la gente del barrio. Juan, Pedro, María... los vecinos de San Lorenzo, para ellas.>

Es abril de 2007. Ellas están ahora mismo en el barrio y en los centros de evacuados, con quienes carecen de todo. Y dicen: "la caracterización de las catástrofes como hechos de una naturaleza incontrolable lleva a que no sean analizadas como parte de procesos históricos en los que se construyen socialmente las condiciones de riesgo y vulnerabilidad que dan lugar a que ocurran. Hay que concebirlas como problemas sociales que requieren políticas públicas de atención y de prevención. En este sentido, es necesario tomar un rol activo en esta construcción, aportando conocimientos que permitan abordar y prevenir estas situaciones".>