De la redacción de El Litoral
El conflicto entre los docentes y el gobierno provincial de Santa Cruz dejó al gobernador Carlos Sánchez en una frágil situación política, que tiene rebote en el orden nacional.
Los maestros decidieron avanzar en sus medidas de fuerza y declararon un paro por cinco días para la semana que se inicia, con movilizaciones y una simbólica Carpa Blanca instalada frente a la Casa de Gobierno de la provincia patagónica.>
Para los cronistas de los medios nacionales que viajaron al sur el conflicto está en vía muerta ya que el gobierno provincial, que obedece órdenes de Néstor Kirchner, insiste en que no dialogará si no se levanta el paro, mientras crece el apoyo de la población a la huelga docente.>
Durante la última asamblea docente del gremio Adosac sólo 8 de 500 afiliados votaron a favor de levantar el paro para dialogar con el gobierno.>
Los maestros piden que aumente su sueldo básico de sólo $ 161 -el más bajo del país- y que terminen los pagos de sumas en negro: otros $ 850, no retributivos para las jubilaciones.>
El secretario adjunto del sindicato Eduardo James, sostuvo que "la gente está harta, perdió el miedo y aunque aunque suene romántico, la pelea no es sólo salarial sino por su dignidad".>
Para los funcionarios sureños -que no dan un solo paso sin consultar a la Casa Rosada- el gobierno sostiene que la protesta decrecerá a fin de mes: apuestan a asfixiarla descontando los días de paro, que ya suman 18 sobre 32 de clases. Los maestros saben que sentirán muy duro los descuentos de abril.>
El último episodio de la crisis docente terminó con una baja en el gabinete provincial, de una funcionaria kirchnerista pura: la secretaria de Trabajo.
Es que el gobierno provincial dictó la conciliación obligatoria frente al paro por cinco días que votó la asamblea de los maestros y -luego de una movilización que reunió a más de 4.000 personas según el diario La Nación- debió dejarla sin efecto. La salida fue culpar a la encargada de la cartera de Trabajo, Elsa Capuccinelli, una dirigente del gremio judicial controlado por el kirchnerismo, que, había comenzado durante la gobernación del depuesto Sergio Acevedo.>
Capuccinelli había exhortado a la apertura del diálogo "para negociar los temas sobre los cuales había diferencias y contribuir de esta manera a la paz social y a mejorar el marco de las relaciones laborales en el ámbito de la educación provincial". >
La respuesta de los docentes fue una movilización que se organizó en cuestión de horas, con cacerolas y consignas como "que se vayan todos".>
"Este gobierno es un mamarracho, no da garantías constitucionales. En menos de tres horas nos convocan a una conciliación obligatoria y ahora nos llegó la contraorden", anunció Pedro Muñoz, titular de la Asociación de Docentes de Santa Cruz al diario La Nación.>
El gobernador Carlos Sánchez prefirió seguir en silencio y se limitó a firmar la designación de un reemplazante para el área de Trabajo. >
El jefe de Gabinete Alberto Fernández cuestionó el paro que llevan adelante los maestros provinciales. Dijo que "es el peor método para reclamar". Y afirmó que muchos de los huelguistas "ganan 3 mil pesos". El secretario general del gremio, Pedro Muñoz, lo negó. "Está hablando de gente con doble cargo, que igualmente no llega a ese monto", indicó al diario Clarín.
Para el funcionario del gobierno nacional la medida de fuerza en la provincia del presidente Néstor Kirchner "tiene un contenido político muy claro".>
Sobre el creciente apoyo en la opinión pública a la huelga docente, el jefe de Gabinete dijo que "no toda la población acompaña", dijo. Y destacó que el paro no tiene la fuerza esperada. "La realidad es que el viernes hubo un 80 por ciento de presentismo en las escuelas de las provincia", explicó.>
Por medio de una frenética cadena de mensajes de texto, unas 4.000 personas se congregaron en la Carpa Blanca al grito de "que se vayan todos", subraya en su edición de hoy La Nación.
El diario agrega que llamó la atención lo veloz de la convocatoria, su horizontalidad y su parecido con "los cacerolazos de 2001, que terminaron con el gobierno de Fernando de la Rúa: anoche los santacruceños llegaban en autos o a pie hasta la gobernación, que amaneció ayer rodeada de una alta muralla metálica".
Con tapas de ollas, cucharas y velas, personas de todas las edades que no se habían visto en marchas anteriores caminaban ayer por la calle Roca en dirección de la gobernación. No todos sabían dónde era la convocatoria y el "boca a boca" empezó a circular. "�Dónde hay que ir?", se preguntaba una señora, con su nieta de la mano.
Muchas familias con niños decidieron anoche apoyar el reclamo de los docentes. Todo aquí parece indicar que el cacerolazo se perfila como el comienzo de una nueva era. Hasta ahora, incierta.
Mientras sonaban las cacerolas, grupos de manifestantes realizaron un escrache ante la casa del gobernador Carlos Sánchez, que estaba rodeada de policías y de gendarmes.