-Uno de los síntomas de las crisis partidarias suelen ser las actitudes autodestructivas por parte de algunos dirigentes. Me refiero, por ejemplo, al boicot que le hicieron a la candidatura de Rodolfo Terragno para promover una candidatura que sacó el dos por ciento de los votos.-Son actitudes autodestructivas que expresan la hipertrofia del egoísmo personal. Cada dirigente político hoy se considera un universo en sí mismo con intereses legítimos por encima de los intereses colectivos, motivo por el cual lanzan aventuras personales que no tienen otra significación que tratar de obtener el mayor rédito del momento. Efectivamente, el sistema político argentino y la UCR están enfermos y esta patología es de difícil resolución, porque se vincula con intereses económicos concretos: hay demasiada gente que vive de la política...
-Y, además, se dice que viven bien.-No viven bien, viven muy bien y un alto porcentaje de estos dirigentes tiene su ingreso que no proviene sólo del sueldo que perciben. Yo digo que hay dos estados de corrupción política de donde es muy difícil volver: uno es el fraude -cuando uno se acostumbra a ganar elecciones con fraude ya no le preocupa ganar limpiamente- y cuando uno se acostumbra a vivir bien de la política es muy difícil que quiera volver a trabajar en la vida real. Estas dos formas de corrupción deterioran la confiabilidad pública.
-¿Qué misión le está reservada a la UCR si realmente quiere seguir siendo un partido representativo?-El sistema democrático no puede girar en el vacío. Decía que la gente quiere vivir en democracia, pero para ello hacen falta instituciones y partidos que la hagan funcionar. Por lo tanto, los partidos políticos son necesarios. El radicalismo concretamente es un partido histórico, que está vigente en la memoria colectiva. Actualmente, la UCR como partido casi que no existe, pero existen los radicales y con ellos es posible iniciar la tarea de reconstrucción.
-¿Usted cree que aún se está a tiempo?-Todo depende de la calidad dirigencial y de la adecuada vinculación entre las ideas que se expresen y la conducta que se practique. La falta de confianza de la gente en la política deriva en que los discursos son buenos, pero las conductas de quienes los dicen suelen apartarse del contenido filosófico y moral de los dirigentes.
Candidaturas
-¿Qué opina de la candidatura de Roberto Lavagna?
-La candidatura de Lavagna me parece que es una posibilidad para la salud del sistema político argentino. Reconstruir el sistema político significa reconstruir la oposición para que controle y genere un horizonte alternativo.
-¿Qué opinión le merece la candidatura de Binner-Tessio?-Entiendo que puede servir para nuclear a la oposición en Santa Fe. Puede que Binner haya tenido una actitud algo desprolija con la UCR, pero insisto: ante la crisis política lo que más importa es crear centros de poder opositor al poder nacional.